Os traemos nuestro análisis de Story of Seasons: Grand Bazaar: el simulador de vida en la granja de toda la vida vuelve a sus orígenes.
Por definición, en un simulador de vida en la granja siempre nos regimos por las mismas pautas. De una manera u otra, la fórmula siempre se repite, y hay elementos que podemos encontrar en prácticamente cualquier juego que busque adentrarse en el género. No obstante, ¿qué creéis que ocurriría si cambiásemos una de sus mecánicas más importantes? Pues de eso y mucho más os quiero hablar en mi análisis de Story of Seasons: Grand Bazaar.
De buenas a primeras, todo empieza bajo la premisa de siempre: llegamos a una granja abandonada. Por azares del destino, nos toca a nosotros recuperar su antiguo esplendor y, con él, el del pueblo en el que viviremos a partir de ahora.
La idea de que no hace mucho era un gran lugar para vivir, rebosante de vida y carisma, es algo que ya hemos visto en otras ocasiones, y Grand Bazaar no es diferente. Desde el minuto 1 se nota muchísimo que es un juego de la saga SoS y no se esconde.
Tanto el diseño de sus personajes como la estética de la granja o el propio escenario son puro Marvelous. Su sello es inconfundible, así que si ya conoces la saga, te reencontrarás con algo así como un viejo amigo que ha decidido hacerse un par de operaciones para estar más guapo que nunca.
Análisis de Story of Seasons: Grand Bazaar
Si lo comparamos con sus predecesores, Story of Seasons: Grand Bazaar tiene un apartado gráfico simular al de Pioneers of Olive Town, pero más depurado. Con un acabado con un carácter más anime, y un trazo más limpio, hay un salto de calidad entre uno y otro.

Al menos en lo técnico. Eso sí, la esencia es la misma, pues sigue teniendo un carácter muy friendly. Es sencillo, pero atractivo, sobre todo si te gusta este tipo de estética. En ese sentido, cumple, sobre todo si eres un avezado en la franquicia.
Además, no debemos olvidar que —en realidad— no es un título inédito, sino que es el remake de un juego lanzado originalmente en 2014. Por aquel entonces todavía se llamaba Harvest Moon, así que fijaros sí ha llovido desde entonces.
Sea como fuere, lo más importante no es esto, sino el hecho de que aquel título de vida en la granja decidió abandonar el clásico sistema de envíos para instaurar una feria semanal. Así es. El título de Grand Bazaar es un resumen de lo que nos vamos a encontrar.

Aquí, a diferencia de otros muchos juegos de la saga (y del género) tendremos que vender nuestros productos al público de tú a tú. Montaremos nuestro propio puesto, intentaremos llamar la atención de la gente tocando una campana.
De la granja al puesto
El proceso es sencillo: de lunes a viernes nos dedicaremos a cultivar siguiendo la rutina habitual de este tipo de juegos, los sábados nos dedicaremos a vender nuestros productos y los domingos… No sé vosotros, pero a mí me gusta no hacer nada.
Si bien es cierto que puede sentirse algo raro, es una alternativa interesante que nos permite escapar de la dinámica habitual de este tipo de juegos. Todo sea dicho, tampoco es que reinvente la rueda. Simple y llanamente, ofrece un cambio en una mecánica básica.




Todo esto nos lo explicarán con sus correspondientes tutoriales. Están bien diseñados: son ligeros, fáciles de entender y muy directos. Y si ya sabemos cómo jugar, pues los podemos omitir. Es algo básico, pero de lo que muchos se olvidan.
Si ya has jugado a un SoS o a cualquier simulador de vida en la granja, sabrás un poco de qué va la cosa: te despiertas por la mañana, aras el campo, plantas unas cuantas semillas, riegas los cultivos, talas un poco de madera por aquí y por allá, picas otras tantas piedras, te vas un rato de pesca…
Grand Bazaar te convierte en granjero de principio a fin, pero de manera mucho más casual. Tanto es así que hasta puedes sobrevolar el pueblo y viajar en ala delta para desplazarte más rápido. Además, el juego tiene su toque de fantasía, pues los duendes de la cosecha han regresado.
La vida en el campo es la vida mejor

En el juego original no estaban presentes, pero en el remake tendrán hasta su propia tiendecita. En ella podremos adquirir distintos productos a medida que obtengamos puntos. Son un buen añadido respecto a la versión de DS y un estándar dentro de la franquicia.
Son muy útiles, ya que te pueden ayudar con los cultivos, la pesca o la recolección, entre otras cosas. A grandes rasgos, su misión es hacernos la vida más fácil a medida que progresemos en nuestra aventura. Así podremos dedicarnos a otros menesteres y no consumir nuestra barra de energía tan rápido.
Así es, cada acción tiene su correspondiente gasto de estamina, aunque podremos recuperar parte de esta tomando un baño en casa o comiendo. Nada nuevo en el horizonte. Sigue la dinámica a la que ta estamos habituados en este tipo de juegos.

Por supuesto, estos duendecillos no serán nuestros únicos vecinos. Grand Bazaar es un pueblo pequeño, así que no hay mucha variedad de personajes. Seguramente este sea su talón de Aquiles, pues el elenco se siente un poco corto, la verdad.
Conocer a todos nuestros vecinos cuesta poco tiempo, por lo que no hay mucho donde rascar. Lo bueno es que ahora contamos con un sistema de peticiones, algo así como la clásica misión de un RPG, pero en la granja. Es un añadido que le sienta bien, pero tampoco es que sea una gran innovación.
De paseo por el pueblo encontramos el amor
Pese a ello, pasear por el pueblo, conocer al resto de habitantes del lugar y profundizar en nuestra relación con los mismos es entretenido. Mayormente, Story of Seasons: Grand Bazaar es un juego divertido, sobre todo para quienes gusten de los simuladores de vida en la granja.


Dicho esto, el objetivo final del juego no es solo tener una buena granja, sino convertirnos en el rey del bazar y devolverle a la ciudad el esplendor de antaño. Seremos, como viene siendo habitual, el héroe de esta historia haciendo lo que mejor sabemos hacer: cultivar.
Pero no será lo único. También podremos cuidar de distintos animalitos: gallinas, ovejas, vacas, caballos... Además de cultivar (el espacio es bastante reducido, eso sí), podremos tener nuestro propio rancho. Este tampoco es que sea demasiado grande.
En otras palabras, la idea no es construir una supergranja repleta de cultivos y animales, sino gestionar un espacio algo más pequeño mientras mejoramos distintos edificios y herramientas al tiempo en que nos mimetizamos con el pueblo. Es una experiencia algo más comedida de lo que viene siendo habitual.

Es, en cierto modo, una manera más suave de adentrarte en el mundo de los simuladores de vida en la granja o de dejar un poco a un lado su tónica habitual con una experiencia más casual y relajada. Y le sienta bien, la verdad. Es una alternativa bastante entretenida.
Análisis de Story of Seasons: Grand Bazaar: conclusiones
La pesca, los minijuegos como las carreras de caballo, la minería y la tala, etc. no son tareas especialmente complejas. No es un juego denso repleto de opciones. Es una experiencia más comedida que sigue al pie de la letra los preceptos de los llamados cozy game: disfrutar sin estrés.
No hay prisa ninguna a la hora de completar pedidos, no hay que estresarse por gestionar grandes espacios de terreno ni volverse loco recorriendo un gran pueblo. Story of Seasons: Grand Bazaar no quiere darte una experiencia tan grande.


Eso sí, los controles para PC y la cámara son un tanto erráticos, pues no podemos cambiar de herramienta con la ruleta del ratón (cosa que no me gusta) y tampoco podemos alejar la cámara si preferimos un plano algo más lejano.
Más allá de eso, sus creadores han preferido condensar la acción en un juego más comedido con unas especificaciones menores. Va directo al pie, tanto para lo bueno como para lo malo. Personalmente, lo he disfrutado, y me ha parecido una buena entrega dentro de la franquicia.
Cumple su objetivo, entretener y ser divertido, y nos deja con una buena sensación tras cada partida. Lo bueno es que no es necesario dedicarle tantas horas. Además de poder guardar cuando queramos, se disfruta sin necesidad de invertir tanto tiempo.


- Relajante y divertido, es justo lo que esperas de un SoS.
- Como es más pequeño, no estresa tanto como otros simuladores de granja.
- Visualmente, es muy bonito y los diseños de los personajes son muy de la saga.
- La narrativa y el ritmo son ligeros, así que es muy fácil adentrarse en el mundo de los simuladores sin agobiarse.
- La localización es buena, el diseño del mapa general es atractivo y se desarrolla bien.

- La cámara y el no uso de la rueda del ratón pueden ser algo molestas en nuestra granja,
- Es algo parco de contenido respecto a otros simuladores de vida en la granja. Se puede quedar algo corto si buscas algo más denso.