Desde siempre, Team Ninja ha destacado como estudio de desarrollo por ofrecer algunos de los soulslike más desafiantes de la industria. Siempre haciendo alarde de un gran gusto por el folclore japonés, demostraron que los yōkai y los samuráis son tan buenos referentes como cualquier fantasía medieval cuando hablamos de un Souls. Hoy me gustaría hablaros de ellos en nuestro análisis de Nioh 3.
Pero… ¿Hace falta haber jugado a los dos anteriores para disfrutar de esta tercera entrega? No. La respuesta es no. Aunque hay algunas referencias, es completamente independiente. Lo más importante de ese «3» en realidad es la marca de ser el más nuevo, pues lo demuestra con su puesta en escena más ambiciosa hasta la fecha.
Con un mundo semiabierto y un sistema de combate semidual que nos obligará a cambiar de rol entre batalla y batalla, encarnamos a un nuevo guerrero en uno de los juegos más exigentes del estudio hasta la fecha. Y lo digo tanto en lo técnico como en lo jugable, pues Nioh 3 va a por todas desde el principio.
Ya en los primeros compases de juego te las verás con varias hordas y enemigos que te pondrán a prueba, aunque es cierto que es un poquito más amable al darte algunos puntos de descanso iniciales bastante tempraneros. Es algo que se agradece, pues su exploración busca ir más allá de sus predecesores.
En ese sentido, recuerda ligeramente a Elden Ring, aunque en este caso estamos ante un juego más guiado —personalmente, lo prefiero— y una historia más marcada. Dicho esto, y antes de comenzar con el análisis como tal, os daré una primera conclusión por si os apetece ir al grano:
Con Nioh 3, Team Ninja refina lo que ya funcionaba, aunque el peso de lo conocido impide que sea una revolución total. Aun así, el núcleo combativo sigue siendo adictivo y mantiene viva la esencia de la serie.
Análisis de Nioh 3: un sistema dual que busca redefinir la saga

El corazón de Nioh 3 está en su sistema de combate dual. Cuando juguemos, podremos alternar entre estilo samurái o ninja, cada cual con sus propias características, virtudes y defectos. El primero se define por las posturas altas, bajas y medias de siempre, junto a un nuevo estilo de parry que recuerda mucho a títulos como Sekiro. También agrega un sistema de resistencia que podemos recuperar al ejecutar bloqueos perfectos.
Especializado en golpes pesados, lo usamos mucho para romper guardias fuertes. Por su parte, el estilo ninja es la gran novedad del juego. Es mucho más rápido y veloz. Sus golpes son menos duros y hacen menos daño, pero lo compensa con su agilidad. Consume menos recursos y tiene más estratagemas, como los ataques a distancia mediante shurikens envenenados o las trampas explosivas.
Es un sistema que ya hemos visto en otras ocasiones ejecutado de diferentes maneras, por lo que no podemos decir que estén reinventando la rueda. Lo que sí puedo contaros es que funciona bastante bien, pues el cambio es rápido y no falla. Se siente bien, le aporta mucho dinamismo y le da un extra de profundidad a los combates. Es algo más táctico.

Tienes que pensar mientras actúas, y aunque no es obligatorio usar uno u otro, no hacerlo te puede poner en serios problemas. Algunos combates sí que te lo exigirán, pero de manera más testimonial. El caso es que es un sistema muy adaptativo que te permite experimentar con distintos combos y forjar tu propia manera de pelear.
El combate fluye mejor que en Nioh 2 y se siente mucho mejor, pero mantiene la esencia. Además, sigue siendo tan escrupuloso como siempre. Como jugador, te pide lo mejor de ti mismo, y es que aquí no vale con ir a medias tintas. Tienes que dedicarle parte de tu tiempo y entender cómo funciona.
Más opciones que nunca
Junto a sus más de catorce armas (tendremos katanas, tonfas y kusarigamas) y sus diferentes artes marciales desbloqueables, Nioh 3 busca —y lo consigue— potenciar las máximas virtudes de su predecesor a través de un sistema que coge, mejora y amplía lo que ya vimos en Nioh 2.

La exploración potencia estas mecánicas porque los chijinko —entidades que otorgan variantes elementales— y las estatuas jizō dan bonificaciones permanentes. Bien acompañados de un sistema de loot que a veces puede sentirse algo masivo, Nioh 3 destaca por ofrecernos la posibilidad de crear decenas de builds diferentes.
De hecho, para simplificarlo, el juego trae un sistema de autoequipamiento para novatos, aunque este hace que el juego pierda parte de la gracia. Lo divertido que resulta dedicarle tu tiempo a construir la mejor composición de equipo posible es algo que me cuesta explicar. Pese a ello, me gusta que esté la dualidad.
Los veteranos pueden hacer virguerías, mientras que los menos avezados tienen herramientas para disfrutar del juego mientras aprenden más sobre la saga. En general, puede decirse que está bien equilibrado, lo cual no es fácil teniendo en cuenta la ingente cantidad de opciones que se nos presentan.
De vueltas por un mundo semiabierto que busca dar más de sí

En otro orden de cosas, ¿cómo funciona su mundo? Nioh 3 ha preferido apostar por un sistema de misiones no lineales segmentadas en cuatro grandes regiones. Cada una se ambienta en una fuerza corrupta concreta. En otras palabras, en un yōkai (o demonio) concreto que da forma a su territorio.
Con mucha personalidad y un apartado gráfico bastante potente, es el Nioh que más me ha gustado. Sus parajes carcomidos por ruinas, sus bosques de neblina y sus angostas cuevas invitan a que explores todo rincón habido y por haber. Cierto es que a veces resulta algo abrumador y que determinados mapas son demasiado confusos, pero merece la pena.
Todo sea dicho, el diseño general del mapeado utiliza fórmulas que ya conocíamos de antemano. Tampoco innova en ese apartado, mas no lo necesita. A veces basta con hacer las cosas bien y aquí tenemos un gran ejemplo. Con una interfaz bien definida y un buen elenco de enemigos, Nioh 3 mantiene bien el tipo en la mayoría de apartados.

De hecho, me ha sorprendido la gran variedad de patrones que presentan no pocos de sus enemigos. Algunos no sorprenden demasiado o reciclan otras animaciones, pero es un juego bastante versátil. Esto es algo que se agradece especialmente cuando tenemos en cuenta que hay muchos enemigos con un diseño muy impactante.
Si eres capaz de acompañar esto de un apartado técnico a la altura y unos combates que se sientan diferentes los unos de los otros, lo que te queda es un buen juego. Nioh 3 lo hace y es por eso mismo que se acaba disfrutando tanto si gustas de este tipo de juegos.
Conclusiones
Quizá lo que más le falla es la narrativa, ya que el guion es demasiado lineal por momentos. No es algo que sorprenda demasiado. Es una buena excusa para disfrutar de los combates, su punto fuerte, y poco más. Eso sí, las cinemáticas son espectaculares y las coreografías de batalla son una auténtica pasada.

El toque RPG marcado por sus diferentes árboles de habilidades ofrece las suficientes opciones de juego como para que sientas que tu personaje es único entre todos. Esto, sumado al ya mencionado loot, te deja con un juego —tal y como ya he comentado anteriormente— con muchas opciones.
Eso sí: es difícil. Bastante difícil. Si buscabas un desafío, Nioh 3 lo ofrece. Si prefieres algo más casual, esto no es para ti. Por mucho NG+ que traiga para mantener parte de tu equipo, la travesía inicial es dura. Vas a morir. Y mucho. No esperes ser un dios entre mortales. Eres un humano entre titanes. Tú eres la presa… hasta que aprendes a cazar. He ahí su magia.
Es por eso que nos ha gustado tanto. Nioh 3 es un buen juego porque sabe ser difícil sin ser injusto, mientras te da herramientas para defenderte. Su sistema de combate dual le aporta un toque de frescura muy necesario a estas alturas y su ambientación acompaña en todo momento.
Con un buen sistema de equipamiento, unas batallas espectaculares y una fórmula muy refinada, Nioh 3 es más que una versión mejorada de Nioh 2. Es un gran juego que seguro encantará a los fans de un género que ha sido largamente sobreexplotado en los últimos años, pero no con tanto acierto como nos gustaría. Para hacer un soulslike hay que saber hacerlo bien… y Team Ninja sabe cómo.


- El sistema dual entre samurái y ninja es entretenido, funciona y engancha.
- La ambientación tiene más garra que nunca dentro de la saga.
- Las muchísimas opciones de buildeo que ofrece.
- El nivel de reto es justo lo que esperábamos de un Nioh.
- El diseño de los jefes finales es espectacular.

- La historia es un poco floja.
- Los enemigos ‘masilla’ siguen siendo algo genéricos.
- El mapeado a veces es algo plano.