Acción solo en con amigos, pero siempre con zombies.
Para esta ocasión os traemos nuestro análisis de John Carpenter’s Toxic Commando, una propuesta cargada de acción, adrenalina y ese humor gamberro que recuerda a algunas películas de serie B. Y es que, quién dijo que los clásicos de los 80 no podrían volver adaptados a los estilos de juego más moda en la actualidad.
Estamos ante una aventura que mezcla disparos, zombis y situaciones absurdas, en una propuesta que por momentos parece inspirarse en cintas como Planet Terror o Inglourious Basterds. El juego se lanza el 12 de marzo y nosotros hemos podido disfrutarlo en PlayStation 5. Ya vayáis solos o en compañía, prepararos para una propuesta donde tendremos que dispararle a todo lo que se mené.
Cómo me encanta el olor a gasolina y putrefacción

El juego cuenta con un componente narrativo bastante entretenido que sirve como excusa perfecta para lanzarnos a la acción. La historia nos lleva a un futuro “no muy lejano” en el que un intento por explotar la energía del núcleo de la Tierra acaba provocando una auténtica catástrofe. El resultado es un mundo plagado de zombis y criaturas deformes lideradas por una especie de deidad. Nuestro objetivo será detener esta amenaza formando parte de los Toxic Commando, un grupo de soldados que tras su primer contacto con el desastre terminan infectados.
A lo largo de la aventura completaremos diferentes misiones mientras conocemos a personajes de lo más variopintos. Poco a poco iremos descubriendo más detalles sobre lo que está ocurriendo, todo ello mientras tratamos de sobrevivir en un entorno bastante hostil. Debemos decir que la historia puede gustar más o menos, pero funciona bien como punto de partida para la acción. Además, su forma de plantear las hordas de zombis recuerda bastante a lo visto en World War Z, con enemigos que atacan en grandes cantidades.
El Equipo A no les hace sombra a nuestros Comandos

El juego nos permite elegir entre cuatro personajes diferentes: Asalto, Sanador, Ingeniero y Tanque. Cada uno cuenta con su propio estilo de combate y habilidades especiales potenciadas por la infección. Además, cada personaje dispone de su propio árbol de habilidades. Gracias a él podremos mejorar tanto las capacidades especiales como algunos aspectos de nuestro equipamiento.
El sistema es bastante intuitivo y combina mejoras activas y pasivas. La experiencia se obtiene durante las misiones, por lo que iremos desbloqueando nuevas opciones según avancemos. También encontramos un buen nivel de personalización. No solo podremos modificar el aspecto de los personajes, sino también mejorar las armas y los vehículos para adaptarlos a nuestro estilo de juego.
Pequeñas pero importantes diferencias con títulos que comparte género
La principal diferencia está en cómo se desarrollan las misiones. Aunque estamos ante un juego multijugador para cuatro jugadores, y que también se puede disfrutar en solitario, su planteamiento es bastante distinto a otras propuestas del género como Left 4 Dead. El título apuesta por mapas semiabiertos de gran tamaño donde los vehículos tienen un papel fundamental. Aunque podemos movernos a pie, en muchas ocasiones será necesario usar estos vehículos para completar ciertos objetivos o desplazarnos con rapidez.

Estos vehículos cuentan además con diferentes herramientas. Podremos utilizar torretas, pulsos electromagnéticos, sirenas que sirven como cebo para atraer enemigos o incluso recuperar vida mientras avanzamos. Como podéis imaginar, esto da lugar a momentos bastante espectaculares cuando arrasamos hordas enteras de zombis desde el vehículo. Es uno de esos momentos donde el juego deja claro cuál es su propuesta.
También debemos estar atentos a los distintos tipos de enemigos. Algunos pueden convertirse en un verdadero problema si no coordinamos bien nuestros movimientos, especialmente en aquellas misiones donde debemos resistir oleadas o proteger ciertos objetivos.
Aprenderos bien el manual de supervivencia
El juego cuenta con selector de dificultad, por lo que recomendamos empezar por los niveles más bajos para aprender bien sus mecánicas. Entender cómo funciona todo será clave si queremos sobrevivir en los niveles más exigentes. Explorar el mapa, recolectar recursos y aprovechar los sistemas de defensa será fundamental. Durante las misiones podremos encontrar objetos que nos permitirán activar barricadas o torretas automáticas que resultarán muy útiles en momentos complicados.

También podremos encontrar maletines con nuevas armas que nos ayudarán a afrontar mejor cada enfrentamiento. Estos pequeños elementos de exploración aportan variedad a las partidas. En cuanto a los vehículos, conviene recordar que no son indestructibles. Tendremos que vigilar la munición de la torreta, el estado del motor y el combustible disponible. Por suerte, durante la exploración encontraremos bastantes bidones de gasolina para mantenerlos en marcha.
Algo que nos ha sorprendido positivamente es el comportamiento de la inteligencia artificial cuando jugamos en solitario. Los compañeros controlados por la IA cubren bien los distintos ángulos y utilizan sus habilidades con bastante sentido. No es lo mismo que jugar con amigos, pero la experiencia sigue funcionando bien.
Un apartado visual puntero que respeta la estética de los 80
Visualmente el juego resulta bastante llamativo. Los escenarios tienen buen nivel de detalle y los mapas ofrecen suficiente variedad para mantener el interés durante las partidas. Eso sí, en algunos momentos puede resultar fácil perderse debido a la amplitud de los escenarios, especialmente durante las misiones nocturnas.
A nivel técnico, es bastante resultón, sin caídas de fotogramas pese al número tan alto de enemigos al que nos llegamos a enfrentar. Esto lo hace especialmente cuidado, ya que es un título fluido sin haber sacrificado los gráficos, al menos en la versión probada de PS5.

Por desgracia, el juego llega únicamente traducido al español. Esto hace que nos perdamos parte del humor y los comentarios de los personajes durante la acción. En cuanto a los enemigos, encontramos distintos tipos, aunque no hay una variedad demasiado amplia. Aun así, esto no supone un gran problema, ya que el juego apuesta por enfrentamientos contra grandes cantidades de zombis al mismo tiempo.
Conclusiones finales | Análisis John Carpenter’s Toxic Commando
John Carpenter’s Toxic Commando es un shooter en primera persona que apuesta por una experiencia directa y bastante divertida. Su propuesta jugable basada en mapas semiabiertos y el uso de vehículos le da un toque diferente dentro del género. Está claramente pensado para disfrutarse con otros jugadores, aunque también puede jugarse en solitario gracias a una inteligencia artificial competente.
Sus misiones, la personalización y las oleadas de enemigos consiguen ofrecer una experiencia entretenida. Aunque hay algunos aspectos que podrían mejorar, el juego cumple con lo que propone desde el primer momento.


- Abandona los escenarios cerrados para ofrecer mayor libertad
- Buen rendimiento incluso con muchas oleadas de enemigos
- El árbol de habilidades y las opciones de personalización
- El humor que acompaña a la aventura
- La inteligencia artificial aliada

- Durante las primeras horas puede costar adaptarse a su planteamiento
- Algunos pequeños bugs durante la partida
- Aunque se puede disfrutar en solitario, su planteamiento es muy multijugador.