El mejor fútbol de los maestros de los JRPG regresa con una entrega tan redonda como toda la franquicia.
Inazuma Eleven – Heroes’ Victory Road llega a PlayStation 5 envuelto en una mezcla de ilusión, dudas y muchas expectativas tras un lanzamiento que ha necesitado una importante revisión, pero que llegó a tiempo para nuestro análisis. No es para menos: hablamos de una de las franquicias manganime más queridas relacionadas con el fútbol, una obra que siempre ha ido mucho más allá del deporte para hablar de amistad, superación y pasión.
Además, su desarrollo ha sido largo y tortuoso, rozando en más de una ocasión lo que muchos catalogarían como un auténtico development hell. Lo que hacía temer que el resultado final no estuviera a la altura de lo que los fans llevaban años esperando. Sin embargo, el nuevo proyecto de LEVEL-5 no solo busca recuperar la esencia de Inazuma Eleven, sino también adaptarla a los estándares actuales.
Así, ofreciendo una experiencia que combine narrativa, rol y fútbol de una forma muy particular. Heroes Victory Road no pretende ser un simulador deportivo al uso, ni tampoco un arcade puro, sino una experiencia muy marcada por su ADN manganime, algo que se nota desde el primer minuto.
El resultado es un título con una personalidad muy definida, que sabe a quién va dirigido y que no intenta contentar a todo el mundo. Una propuesta ambiciosa, cargada de contenido y con un claro mensaje de amor tanto por la saga como por el fútbol entendido como algo más que un simple juego. Os lo contamos.
Pasión por el fútbol ante todo: análisis Inazuma Eleven – Heroes’ Victory Road
Uno de los grandes pilares de Victory Road es su modo historia, y aquí LEVEL-5 demuestra que sigue sabiendo cómo construir relatos que conectan con el jugador. La trama se sitúa 25 años después de los acontecimientos de la serie original y presenta un nuevo protagonista. Billows, un joven que, paradójicamente, odia el fútbol.
Este punto de partida ya resulta interesante, especialmente dentro de una franquicia que siempre ha ensalzado este deporte como el centro de todo. El contexto no tarda en volverse más complejo. Billows llega a una escuela donde el fútbol está prohibido debido a un incidente ocurrido años atrás, y su único deseo es llevar una vida tranquila, alejada de los terrenos de juego.


Sin embargo, el destino (y una serie de encuentros clave) lo empujan poco a poco a replantearse su relación con el fútbol,especialmente cuando descubre que posee un talento natural que otros no pueden aprovechar. A lo largo de la aventura, el jugador irá conociendo a un elenco de personajes que encajan perfectamente con los arquetipos clásicos de la saga: diseños exagerados, peinados imposibles, personalidades muy marcadas y una química constante entre los miembros del equipo.
Todo ello resulta especialmente gratificante para los fans veteranos, que reconocerán de inmediato el tono y el espíritu de Inazuma Eleven. Eso sí, el juego no esconde que se trata de un RPG denso. Durante las primeras horas,la narrativa y los diálogos tienen mucho más peso que la acción.
Antes de disputar el primer partido, el jugador deberá completar numerosas tareas: desplazarse entre localizaciones, participar en entrenamientos, resolver misiones secundarias y familiarizarse con múltiples sistemas. Este arranque puede resultar lento y algo pesado para quienes busquen entrar rápidamente en el terreno de juego. No en vano diremos, que tardaréis varias horas en disputar el primer partido.
Jugabilidad adaptada a nuevos tiempos pero con todo el carisma de la franquicia

Con el paso del tiempo, eso sí, la historia va ganando fuerza. La construcción del mundo, el desarrollo de los personajes y ciertos momentos de tensión narrativa logran que la experiencia resulte muy satisfactoria a nivel argumental. Es una historia que se cuece a fuego lento, pero que recompensa a quienes deciden implicarse en ella.
Además, las escenas de anime son de lo más abundante, mucho más que en cualquier otro juego que hayamos jugado. La jugabilidad es, sin duda, uno de los aspectos más particulares del juego. LEVEL-5 apuesta por una mezcla de sistemas que refuerzan su identidad como RPG, alejándose deliberadamente de propuestas más directas o puramente deportivas. Para entenderla mejor, conviene dividirla en varios bloques.
A lo largo del modo historia,el jugador se encontrará con numerosos minijuegos que cumplen distintas funciones: desde obtener coleccionables hasta mejorar estadísticas o resolver situaciones concretas de la trama. Uno de los más habituales son los enfrentamientos de Foco, presentes tanto en la historia principal como en las misiones secundarias.
Estos enfrentamientos se basan en combates en tiempo real con una mecánica de piedra, papel y tijera, donde la gestión de la vida, la tensión y el número de compañeros resulta clave. Aunque cumplen su función, con el paso de las horas se vuelven repetitivos y pierden impacto, especialmente fuera de los partidos oficiales.
La exploración es sencilla y funcional, pero también uno de los puntos más flojos del conjunto. El jugador puede moverse entre distintas zonas de la ciudad, interactuar con NPCs, completar encargos o participar en pequeñas actividades. Sin embargo, muchas de estas acciones se sienten rutinarias, sobre todo durante las primeras horas.
RPG y fútbol se dan la mano de manera magistral

Las misiones secundarias, en su mayoría, siguen una estructura de recadero que aporta poco a nivel jugable, aunque algunos diálogos sí ayudan a enriquecer el universo del juego. Aun así, es un apartado que podría haberse trabajado con mayor profundidad y variedad. Sin embargo, están bien para ampliar la historia y probar otras formas de jugar no tan centradas en el deporte.
Donde el juego sí brilla es en la personalización. Los objetos y coleccionables obtenidos permiten mejorar las estadísticas de los jugadores y definir su rol dentro del equipo. Este sistema resulta especialmente interesante cuando el jugador decide profundizar en tácticas, formaciones y supertécnicas. Aquí es donde Heroes Victory Road muestra sin complejos su faceta de RPG puro, ofreciendo opciones suficientes para quienes disfrutan optimizando y especializando a sus personajes.
Los partidos son el corazón de la experiencia y, afortunadamente, uno de sus mayores aciertos. La jugabilidad es pausada y estratégica, muy distinta a la de otros títulos como Captain Tsubasa: Rise of the New Champions. Cada encuentro se basa en la toma de decisiones, la gestión de la tensión y el posicionamiento.
Los constantes parones, especialmente en el centro del campo, se traducen en duelos 1vs1 donde entran en juego reflejos y estrategia. En ataque, llegar al área rival y activar la zona de disparo resulta clave, pudiendo optar por tiros normales o técnicas especiales. En defensa, la correcta utilización de las ultratécnicas convierte a porteros y defensas en auténticos muros. Todo ello culmina en un espectáculo visual que hace justicia al manganime, especialmente cuando entran en juego las técnicas especiales que tantos recuerdos despiertan en los fans.
Modos de juego suficientes para que nunca te aburras de jugarlo

Aunque el modo historia cuenta con suficiente carga y duración como para pasar por caja, lejos de ser el único incentivo jugable, cuenta con varios modos de juego más. Además de este, ofrece otros modos que amplían considerablemente su duración y atractivo.
El modo Crónica permite revivir algunos de los partidos más emblemáticos del anime, encarnando a Victorio Cryptix, un personaje capaz de viajar en el tiempo para evitar la destrucción del mundo. Sí, el fútbol es capaz de eso y más. Este modo es puro fanservice y una auténtica delicia para quienes quieran recrear momentos icónicos de la serie, además de servir como una excelente excusa para centrarse más en la acción directa.
Por otro lado, el Estadio BB permite enfrentarse a equipos predefinidos de toda la saga, ofreciendo un reto constante y la posibilidad de demostrar quién manda realmente sobre el césped. A todo esto se suma un modo multijugador que, en líneas generales, funciona de manera sólida y promete crecer con el contenido postlanzamiento y los torneos periódicos.
Respecto al modo en línea, pocas quejas podemos ponerle ya que el tiempo en encontrar y entablar partida es sumamente corto. Durante el desarrollo de las mismas, no hemos sufrido caídas ni bajadas de fotogramas, lo cual tiene mérito porque han sido muchas horas.
Técnicamente hace delicias de cualquier amante del anime

A nivel visual, estamos ante un título muy llamativo que defiende a la perfección los gráficos cel-shading. El diseño de personajes, las cinemáticas que parecen sacadas directamente del anime y la recreación de las técnicas especiales convierten cada partido en un espectáculo. En el modo historia, la ambientación y las localizaciones logran una inmersión notable.
No obstante, el apartado técnico no está exento de problemas. En PlayStation 5 se han detectado errores puntuales: animaciones faciales algo pobres, falta de variedad en ciertos enfrentamientos y fallos de carga de texturas en segundo plano. No son errores graves ni rompen la experiencia, pero sí deslucen un conjunto que, en otros aspectos, resulta sobresaliente.
Mención especial merece la localización al castellano. A pesar de no contar con doblaje en español, la traducción es excelente, especialmente teniendo en cuenta la enorme cantidad de texto que incluye el juego. Además, la opción de elegir entre nombres occidentales o japoneses es un detalle muy agradecido, aunque puede generar alguna pequeña incongruencia puntual.
Por último y no por ello menos importante, la tasa de fotogramas a 60 fps es constante, y sin ninguna caída que hayamos podido apreciar. Esto es especialmente importante en títulos multijugador, aunque los elementos de rol le restan importancia, los reflejos siguen siendo delicados.
Análisis de Inazuma Eleven Heroes’ Victory Road: conclusiones

Inazuma Eleven: Heroes Victory Road es, ante todo, una carta de amor a los fans de la saga y al fútbol entendido como una pasión capaz de unir personas. LEVEL-5 ha logrado sacar adelante un proyecto ambicioso tras un desarrollo complicado, ofreciendo una experiencia rica en contenido y con una identidad muy marcada.
No es un juego perfecto y tiene aspectos claramente mejorables, pero su propuesta es honesta y muy disfrutable para quien conecte con su ritmo y su enfoque RPG. Un título que recompensa la paciencia y que demuestra que Inazuma Eleven sigue teniendo mucho que decir.


- Un modo historia fiel al espíritu de Inazuma Eleven, emotivo y bien construido.
- Una cantidad de contenido enorme que garantiza muchas horas de juego.
- Un apartado visual espectacular en partidos y cinemáticas, acompañado de una traducción sobresaliente al castellano.
- Muchísimas horas de anime, más que en ningún otro título que hayamos jugado.

- El inicio es demasiado lento y puede resultar tedioso para quienes busquen algo más directo.
- Una exploración simple y misiones secundarias poco inspiradas.
- Enfrentamientos de Foco repetitivos y algunos fallos técnicos puntuales.