¿Os imagináis un plataformas de origami? Pues existe, es precioso y os lo contamos en nuestro análisis de Hirogami.
Hay ocasiones en las que la industria del videojuego busca ir un poco más lejos y trata de ofrecernos algo más que una grata experiencia con el mando entre las manos. Hollow Knight. Gris. Okami. Hay muchos títulos que son casi como un cuadro en movimiento. Hoy, en mi análisis de Hirogami, me gustaría hablaros de un candidato a sumarse a tan selecto grupo.
Al menos en lo que respecta al apartado artístico —en cierto modo y grado—, ya que resulta muy complicado alcanzar el nivel de excelencia que estos tres alcanzaron allá en su momento. Siendo realista, dudo que Hirogami esté al mismo nivel, mas eso no lo desmerece. A fin de cuentas, lo hemos ‘comparado’ con tres auténticos pesos pesados.
No obstante, creo que más o menos os podéis hacer una idea de lo que quiero expresar con estas palabras: que Hirogami es un juego —a su manera, pues tiene que llamarte la atención el origami como tal— realmente bonito. Uno que llama la atención de buenas a primeras por esto mismo.
Por supuesto, la cosa no se queda ahí. A fin de cuentas, el trabajo de Bandai Namco busca ir más allá mediante una aventura que combina plataformas 3D con puzles y transformaciones a través del papel. Hiro, nuestro protagonista, es un maestro del origamo que puede adoptar distintas formas usando el poder de la papiroflexia.
Análisis de Hirogami
La historia de Hiro es relativamente sencilla: como maestro del origami, decide aventurarse por el mundo para salvar a su aldea, Shishiki, de una extraña plaga de criaturas digitales que está corrompiendo el equilibrio del mundo. Conocidos como la Plaga, su mera existencia podría acabar con el mundo entero.


Es ahí donde interviene nuestro protagonista, quien trae consigo una dualidad muy singular: su relativa fortaleza y su figura como héroe contrastan enormemente con la delicadeza de un elemento tan aparentemente endeble como el papel.
Pese a ello, el equipo creativo logra combinar muy bien la entereza propia de un protagonista que debe salvar a su gente con las cualidades propias del origami. Sin más, Hirogami integra con mucho acierto el arte tradicional nipón en cada rincón de su diseño, ofreciéndonos escenarios realmente atractivos con un carácter incluso artesanal.
Es por eso que podemos hablar de una pequeña obra de arte con una jugabilidad, eso sí, que tiene su aquel. Mayormente entretenido, Hirogami sufre demasiado en determinadas ocasiones por una cámara fija que no termina de funcionar como debería y un sistema de plataformas que no termina de sentirse renovado.

Aunque las transformaciones de papel le dan un toque muy interesante, no hay tanta variedad como para que ese sentimiento de sorpresa se mantenga de manera relativamente estable. Sí, la propuesta visual hacen que se sienta como un soplo de aire fresco, pero a veces se queda algo corto.
Un mundo hecho de papel con mucho encanto
Las plataformas son un tanto rígidas y es un tanto breve, por lo que no termina de desarrollar todo su potencial pese a que las transformaciones son realmente interesantes. Las poquitas que están a nuestro alcance son muy curiosas y tienen un encanto especial.
A su modo, pese a que siguen la fórmula habitual del género, se sienten un poco únicas. No rompen la dinámica y ofrecen algo especialmente inédito, pero tienen personalidad. Es gracias a eso que, sin llegar a serlo, sí que se sienten especiales a su manera.

Bien acompañadas de esos escenarios repletos de detalles y esa banda sonora de instrumentos tradicionales, hacen de la exploración un paseo realmente agradable. Además, es divertido, cosa muy importante en este tipo de experiencias. Además, es directo y goza de buen ritmo.
Poder desdoblarnos para convertirnos en una hoja de papel es algo simplemente genial. Los niveles son bastante creativos, mas la ausencia de una verdadera innovación en la base del gameplay es algo que arrastra cuando lo comparas con su apartado artístico.
Transformarnos en armadillo, gorila o rana para aprovechar sus habilidades específicas, se siente bien. No obstante, nos quedamos con ganas de más. Es casi como si le faltase algo más de ambición. De haber sido más largo y haber aportado más transformaciones podría ser un verdadero juegazo.
Recorriendo el mundo a través de la papiroflexia

Esto no quiere decir que Hirogami sea un mal juego, pues no es así. Más bien lo contrario. Está bastante bien. La progresión es adecuada, el timing para adquirir nuevas transformaciones mola y la manera en la que purificamos animales corruptos o mejoramos nuestro abanico para combatir tiene gancho.
Es un plataformas con secciones de combate bien ejecutado y con una dirección general relativamente buena. Pese a ello, la rigidez y el a veces no tan pulido sistema de saltos hacen que no termine de alcanzar su verdadero potencial.
Y sí, las plataformas son sólidas, los niveles están diseñados de manera inteligente para aprovechar las transformaciones y el desafío está bien ejecutado. Pese a ello, la ya mencionada cámara fija hace que algunas secciones se sientan menos pulidas de lo que en realidad están.

Además, los puzles, aunque bien tirados, no son tan innovadores. Le falta esa chispa que le haga único del todo y le permita diferenciarse de todo y de todos de verdad más allá de su precioso apartado artístico. Sobre todo porque el combate, aunque entretenido, no está tan desarrollado. Funciona, pero también se queda algo corto.
Conclusiones
En general, Hirogami es un buen juego con el que somos algo más críticos de lo que tal vez se merezca debido a que no termina de ser todo lo ambicioso que podría. De haberlo sido, sería una experiencia mucho más redonda, pero no es así.
Y es una pena, porque la sensación general es positiva. Su mundo es simplemente precioso y la dirección artística asombra. Y eso que en realidad no está tan pulida como esos grandes de los que hablamos anteriormente. Pese a ello, tiene mucho encanto y de verdad que tiene esa magia tan necesaria en este tipo de historias.

Además, las pocas transformaciones que tiene no están nada mal. No obstante, la cámara fija, la simplicidad del combate y la extensión general de la aventura le resulta algunos puntos. Pese a todo, sigue dejando un regusto positivo.
Me parece una obra recomendable, especialmente para quienes busquen una aventura plataforma y gusten de su estética. Esta última es su gran baza, pues es la que de verdad le permite diferenciarse de otras experiencias tal vez más potentes.


- La dirección artística es una auténtica maravilla. Es un juego simplemente precioso.
- Las transformaciones en animales mediante habilidades de origami son originales.
- La banda sonora encaja muy bien con el diseño general del juego.
- La narrativa y el ritmo son adecuados y engendran un juego entretenido.
- Los niveles están bien diseñados y son divertidos.

- Se siente que se queda algo corto. Más transformaciones, niveles y duración le habrían sentado my bien.
- La cámara fija no siempre funciona como debería y puede resultar molesta.