En 12 semanas, el mundo llegará a su fin… salvo que seamos capaces de evitarlo en Demonschool, un RPG táctico con reminiscencias de Persona y un sentido de la estética con tanto carisma que hasta me alegré cuando anunció su último retraso para esquivar —al igual que otros tantos— el lanzamiento de Hollow Knight: Silksong.
A fin de cuentas, de otra manera, muchos de vosotros os habríais quedado sin conocer el que podría ser uno de los mejores juegos de rol independientes de 2025. La historia de Demonschool —de antemano— ya es muy interesante incluso antes de adentrarte en él. Sin miedo, recoge todos los tópicos propios de finales de los 90 y principios de los 2000 para construir un universo repleto de clichés tremendamente bien tirados.
Por ejemplo, nuestra protagonista, Faye, es la descendiente de una familia de cazadores de demonios que, sin previo aviso, se sumerge en un apocalipsis a contrarreloj en el que tendrá que salvar el mundo junto a un grupo de —mayormente— inadaptados y raritos (bajo los estándares de una sociedad que mira con lupa todo lo que es diferente), con casi tanto carisma como la propia joven.
Lo ha hecho, además, junto a un rara avis del mercado independiente dentro del género: traducción completa al español. Es un gesto que agradezco y valoro positivamente, aunque parte con una nota negativa: hay unos cuantos errores tanto en la adaptación como en la escritura.
Análisis de Demonschool, mucho más que el hermano pequeño de Persona
Dicho esto, lo primero que me gustaría esclarecer es que Demonschool no es el hermano pequeño de Persona. Y sí, sí que encontramos muchos elementos que nos recuerdan a la saga de ATLUS en todo su esplendor. No obstante, no se limita a eso. Necrosoft Games no se limita a ser un homenaje en formato táctico.

Es un título con personalidad propia que sabe ofrecer algo único. Esto es algo que encontramos tanto en el apartado audiovisual como en lo mecánico. Sobre el primero, lo cierto es que sobran las palabras, puesto que, en un par de imágenes, podrás entender por qué me ha gustado tanto.
Pese a ello, haré «de tripas corazón» y te diré que dispone de una estética que mezcla muy bien lo retro con lo contemporáneo dentro de un espectro audiovisual más bien oscurantista, que tira constantemente de tópicos de carácter gótico. Es como si la gothic girl de la que llevas toda la vida enamorado se hubiese puesto a programar el juego en una recreativa grunge.
¿Lo mejor? Que no sabías que era una crack de la programación y que todo lo que tocaba se acababa convirtiendo en una pequeña obra de arte en movimiento. Muy emo, sí, pero con mucho estilo. Podría decir que incluso se pasa de rosca por momentos, pero da igual; el resultado final es tan bueno que lo aceptas todo: lo bueno y lo malo.



Así que sí: Demonschool es tan bonito como parece. Los tráileres e imágenes que hayas podido ver le hacen justicia, pero porque son muy sinceros para con lo que ofrecen. Y eso es algo que también valoro. En resumen, me ha encantado lo que he visto y escuchado. Es como si Scott Pilgrim y Persona hubiesen tenido un hijo con lo mejor de ambos.
Un sistema de combate atípico…
Dicho esto, ¿qué podemos esperar de él a nivel jugable? De buenas a primeras, Demonschool se define como un RPG táctico que se ejecuta sobre un tablero dividido en casillas. No obstante, y es aquí donde más se diferencia del tactics de toda la vida al que estamos acostumbrados, todo se plantea a través del movimiento.
Cuando nos enzarzamos en una batalla, cada personaje de nuestro equipo tendrá un número máximo de acciones: dos. Nos podremos mover hacia un lado y luego desplazarnos en línea recta o diagonal. Con cada movimiento llegará una acción, la cual variará según el personaje al que controlemos.

Algunos golpearán mediante ataques directos, mientras que otros tantos se centrarán en generar estados alterados, por ejemplo. El caso es que Demonschool nos obliga a medir muy bien los tiempos, ya que el combate no es como el de un RPG por niveles, en el que cuanto más combatas, más fuerte eres.
Aquí todos tendremos siempre tres puntos de salud y quizá algo de armadura, pero no obtendremos más puntos de vida ni daño a medida que avancemos en la historia. Es por esto que tendremos que medir muy bien todas nuestras acciones. Si un personaje empuja a sus enemigos al colocarse en cierta posición, lo tendremos que tener en cuenta para cuando ese otro que ataca al estar a cierto rango actúe.
… en un género falto de ideas
Es complicado de explicar, pero también lo es de jugar. La curva de entrada y aprendizaje no es especialmente amable con el jugador, provocando que esas primeras horas se sientan un tanto… frustrantes, que no difíciles. Demonschool no me parece un juego con un nivel de reto exacerbado, pero es raro. Y eso me gusta, aunque también me confunde.

Es más como un puzle de combate que como un RPG convencional, ya que la respuesta a cada encuentro pasa por encontrar la mejor resolución posible antes de que se nos acabe el número máximo de acciones disponibles. ¿Y eso por qué? Pues porque aquí lo que tendremos que ir haciendo es «sellar» —por decirlo de alguna manera— a los enemigos.
Es extraño, la verdad, pero tiene su encanto. Es diferente, y eso es algo que también valoro. Necrosoft Games ha sido capaz de darnos algo poco explotado en un género muy trillado. Lo malo es que eso provoca que sea difícil adaptarse. A cambio, la verdad es que es muy divertido, porque te acabarás comiendo la cabeza incluso más de lo que pensabas al principio. Eso sí, cuando lo entiendes y dominas, la dificultad decae bastante.
Demonschool, un RPG que sabe lo que significa integrar una buena historia a su receta
Sobre la historia, os puedo decir que, a lo mucho, os llevará unas 40 horas (tirando a lo alto) si queréis completarlo todo con toda la tranquilidad del mundo. En general, funciona bastante bien, pues dispone de un guion sólido y una escritura bastante bien llevada. En español, a veces no se adapta del todo bien, pero nada que no se pueda sobrellevar.

Bien cargada de referencias, tira muchísimo tanto del humor como de toda clase de culturas pop gracias a sus peculiares personajes. La mayoría de estos están bastante bien construidos, aunque algunos no terminan de desarrollar todo su potencial al ritmo adecuado, debido a que entran demasiado tarde.
En cierto modo, diría que a veces peca de ir demasiado al grano. Pese a ello, la ejecución es bastante notable y el resultado final es agradecido. Sin entrar en detalles, os diré que no decepciona y dispone de buenos hilos conductores. No es perfecta, y a veces tira demasiado de ciertas conveniencias de guion, pero ha gustado. Y bastante.
Además, no nos mete prisa. Recuerda a Persona por ese sistema de amistades tan particular que tiene, pero sin que tengamos que hacerlo todo corriendo debido a que tenemos un límite de acciones y eventos por día. También en la interfaz, la cual —por cierto— está muy cuidada.
Análisis de Demonschool: conclusiones


A modo de conclusión, diré que Demonschool es un juego mayormente notable, cuyo mayor defecto puede ser que algunos combates se hacen demasiado pesados debido a que a veces hay demasiados, y que el ritmo general de la historia se ve lastrado debido a estos mismos. A veces se atasca demasiado y busca agregar demasiado en todo momento, lo cual puede irrumpir en el sentimiento de inmersión.
Por su parte, los combates pueden perder parte de su atractivo a medida que los dominas, pues llega un momento en el que no son capaces de agregar novedades lo suficientemente inéditas como para rompernos los esquemas. Pese a ello, Demonschool es un RPG táctico que funciona muy bien a todos los niveles. Aun con sus defectos, es una obra realmente interesante.
Como videojuego, logra brillar con luz propia gracias a una historia que engancha y con la que puedes conectar, unos personajes con mucha personalidad y una intrahistoria atractiva, un sistema de combate bastante original que logra crearte más de un quebradero sin incorporar sistemas de dificultad artificiales, y una dirección artística sobresaliente.
Como videojuego, Demonschool ha cumplido —y por mucho— mis expectativas, dejándome incluso con ganas de más. El regusto al completar el juego es realmente bueno y no sientes que estés desperdiciando tu tiempo. Personalmente, opino que merece mucho la pena y que, si no lo conoces, deberías echarle (como mínimo) un vistazo.


- El estilo audiovisual tiene muchísimo impacto. Entra por los ojos y los oídos.
- El sistema de combate es bastante original dentro de los límites del género.
- El guion y la narrativa son interesantes.
- Los personajes están bien diseñados y tienen bastante personalidad.

- A veces se atasca el ritmo por culpa de la excesiva cantidad de combates.
- Los minijuegos se pueden hacer algo pesados.