Hoy os traemos nuestro análisis de Echoes of the End, una entretenida aventura con aires islandeses y mucho cariño.
Cuando lo vi por primera vez en la Summer Game Fest, lo primero en lo que pensé es God of War. Cuando se fue acercando su lanzamiento, me recordó a Hellblade. Conforme pasó algo más de tiempo, me di cuenta de que me había apresurado. Por méritos propios, Echoes of the End merece que lo reconozcamos —ya sea en un análisis, una charla entre colegas o un streaming— por su propia identidad.
Para empezar, toma una decisión que muchos considerarían arriesgada: no hay misiones secundarias y el mundo no es abierto. No es un gran RPG en el que podamos explorar todo lo que ocurre a nuestro alrededor, sino una aventura que ofrece una narrativa mucho más guiada.
Aparte, el equipo principal está compuesto por 40 personas. Algo parecido a Expedition 33 y su equipo de 30 devs. No, no han sido solo 40 personas. Seguro que han contado con ayuda externa y con la colaboración de estudios terceros, pero la esencia es la misma.
Es más comedido y menos fastuoso, tanto para lo bueno. En la preview, por ejemplo, tenía algunos problemas de rendimiento. Con mi RTX 3080 puede jugar a 80 FPS estables, pero con algunos bajones. También tuve algunos errores, como acabar debajo de un muro de piedra teniendo que tirar del último guardado.
Todo sea dicho, el parche de día 1 debería resolver casi todos estos, así que os diría que no os quedéis con esta copla. Myrkur Games (desarrolladora) sigue mejorando su producto, por lo que a su salida debería daros un rendimiento bastante superior a este.
Análisis de Echoes of the End

Dicho esto, ¿qué podemos esperar de Echoes of the End? De buenas a primeras, una historia que apuesta por un viejo conocido: el apocalipsis. Nuestra protagonista, Ryn, es una joven con poderes especiales. No es única en el mundo, pues hay otras como ella, pero no es para nada habitual.
Los de su estirpe reciben el nombre de Vestigio y, tal y como indica su propio nombre, la sociedad los rechaza debido a que su mera existencia a veces entraña graves peligros. No está sola. La historia arranca junto a su hermano, un jovial muchacho que quiere demostrar de lo que es capaz.
Ella ejerce como exploradora, no se acerca casi nada a ningún núcleo urbano y se dedica a revisar las tierras en las que vive buscando peligros. Su hermano se ha unido a ella recientemente, siendo este el momento perfecto para que las cosas empiecen a salirse de control.

En otras palabras: mientras investigas, enseguida te das cuenta de que algo está fallando. Por la zona hay más monstruos de los que debería, hay temblores y algo amenaza a alguien. ¿El qué? Pues el típico régimen totalitario sediento de poder que encuentra en la naturaleza un arma inesperada.
Los Vestigios tienen el poder de controlar los Custodios, una especie de cristales gigantes que podrían acabar con la vida tal y como la conocemos. Nuestro primer encuentro con estos malhechores se cierra con un primer combate que no podemos ganar, el secuestro de nuestro hermano y la promesa de una venganza.
En general, es fácil predecir qué sucederá en ciertos momentos. No termina de sorprender, perdiendo parte de esa originalidad que solemos pedirle a juegos que dicen inspirarse (o recuerdan hasta cierto punto) a Hellblade tanto por la cámara como por la psicología del mundo que nos rodea.
Recorriendo un mundo con vida y guiado

Pese a ello, debo confesar que Echoes of the End tiene su encanto. Ryn, nuestra protagonista, tiene fuerza y carácter. Es una buena guía para recorrer el mundo de Aema, tiene sus matices y nos deja más cosas buenas que malas.
El mundo, por su parte, se deja querer. Con una exploración más bien guiada, una historia de carácter lineal y un universo con una premisa atractiva, es disfrutable. Tiene su encanto, la verdad, y completarla de principio a fin de teja con un buen sabor de boca.
Podríamos decir, por lo tanto, que es una historia entretenida que no realiza grandes alardes ni sorprende demasiado, pero que está lo suficientemente bien escrita como para dejarte con un buen regusto y hacerte disfrutar del viaje.
Además, viene acompañada de una serie de puzles y plataformas bastante bien avenidos. Son generalmente bastante sencillos y son poco más que una excusa para ver cómo funcionan los poderes de Ryn y la manera en la que esta interactúa con el mundo, pero están bien.

Tienen el mismo problema que luego encontramos con el combate: se nota que el estudio no disponía de tantos recursos. Se quedan un poquito cortos, pero siempre suman. Podrían haber aspirado a más, pero el resultado final es bueno.
Sobre todo porque combina bien los poderes de Ryn con los de su acompañante. Ella puede mover objetos de gran tamaño usando algo parecido a la Fuerza de un Jedi, mientras que su compañero es algo así como un cronomago que puede rebobinar el tiempo de ciertos edificios y construcciones.
Cuando combinas ambas, la fórmula funciona, dejándote con una exploración disfrutona. No es rompedora, pero —y esta es la sensación general del juego— se deja querer. Eso sí, a veces se nota demasiado que se inspira en otros juegos, ya sea en el combate o en el desarrollo de los puzles.
Poderes mágicos, espadas y un combate con parrys


En lo que respecta al combate, debo confesar que deja con algunas de cal y otras de arena. Aunque la sensación sigue siendo positiva, tiene su aquel. Por ejemplo, las animaciones son un tanto toscas, tanto fuera como dentro del combate.
Aparte, pese a que se acerca un poco a lo que conocemos como hack and slash, le falta mucha movilidad. La cámara, por su parte, no siempre funciona como debe, dejándonos con perspectivas demasiado incómodas. Me ha llegado a pasar eso de no ver una pared, chocarme y que de repente la cámara se me ponga en una falsa primera persona por culpa de un «error» de perspectiva.
No es algo cómodo. Se le notan las costuras propias de un juego que no ha tenido tanto presupuesto como desearía. Además, hay algunos bosses cuya mecánica es demasiado simple. El primero, por ejemplo, se atasca varias veces en secuencias de imbloqueables que te impiden luchar de verdad.


Te limitas a esquivar durante un buen rato si se atasca, y luego intentas devolvérsela mientras vas dominando el parry. Este, por cierto, funciona bastante bien. Puedes ajustar el timing mediante la dificultad que escojas (cosa que me parece genial) y no se siente injusto.
Los poderes, por su parte, están bastante chulos. El primero que desbloqueas es un empujón en cualquier dirección que puedes usar tanto para desplazar al enemigo y hacerle daño como para tirarle objetos. El segundo es una habilidad para robarle salud mientras ralentizas su tiempo.
Poco a poco vas sumando poderes, haciendo del combate algo cada vez más interesante. Evoluciona junto a ti mientras subes de nivel (sirve para desbloquear nuevas habilidades) y te ofrece cada más libertad dentro del combate. A nivel de desafío, también está bien medido, así que en ese sentido bien.
Análisis de Echoes of the End, conclusiones: una aventura muy disfrutable de principio a fin


En general, Ehcoes of the End es una aventura de acción bastante disfrutable que tiene las notas negativas propias de cualquier proyecto doble A al que le falta algo de presupuesto, pero no se ciega en lo que no puede hacer. Gracias a esto es capaz de producir una experiencia satisfactoria que sabe establecer límites.
En las 15-20 horas que te puede durar el juego, te encontrarás con aspectos que no te gusten, como los muros invisibles, pero que no te impedirán seguir disfrutando de él. Sí, podría mejorar varios aspectos en lo técnico, pero el resultado final es interesante.
Al final, cumple con lo más importante: es entretenido. Visualmente, es muy bonito, ya que la dirección artística es de calidad, y el equilibrio entre todas sus mecánicas es adecuado. Los combates se acaban sintiendo bien, la exploración goza de buen ritmo y los puzles, aunque sencillos, tienen su aquel.
El trabajo de doblaje te mete muy de lleno, la banda sonora acompaña bien y los niveles son atractivos. Su diseño a veces es algo errático, pero se exploran con gusto. Si me preguntáis a mí, os diré que me ha gustado, así que os recomendaría que, como mínimo, le echaseis un vistazo. Opino que merece la pena.


- Sus distintas mecánicas están bien cuadradas. Exploración, combate y puzles funcionan bien juntos.
- La dirección artística es bastante buena.
- Sientes que mejoras junto a Ryn de manera progresiva. Es fácil empatizar con ella.

- Se nota la falta de presupuesto en lo técnico: las animaciones son algo toscas y tiene algunos bugs de más.
- No termina de romperlo del todo en ningún apartado.