Quince años —cinco en nuestra cronología— han pasado desde que Avyanna liberó Nevendaar de los dioses opresores en Disciples: Liberation (2021). Ahora, como soberana, se enfrenta a un nuevo reto: un reino al borde del precipicio por culpa de una plaga con forma de corrupción mágica. Fruto (o eso dicen) de su paroxismo, debe tomar cartas en el asunto una vez más, pese a que ese no era su deseo.
Disciples: Domination ya se encuentra disponible y, en efecto, es la secuela de Liberation, aunque ya de antemano os digo que no hace falta haber jugado al primero para probar este segundo. Yo no lo he hecho y, más allá de ciertos detalles, cameos y referencias, no me he perdido nada importante. Es un título que funciona de manera independiente, siendo este el primer aspecto que debéis tener en cuenta.
El segundo, quizá, es que hablamos de un título que ha generado una dicotomía muy particular: prensa especializada y usuarios están muy en desacuerdo respecto a su valoración, pues los primeros le dan una valoración más bien notable, mientras que los segundos han sido mucho más duros con él. Yo, personalmente, me encuentro en un punto medio: no creo que sea ni tan bueno ni tan malo.
Sus —más o menos— 40 horas de estrategia en un mundo carcomido por la oscuridad tienen su aquel, tanto para lo positivo como para lo negativo. Destaca en lo táctico, con un combate sólido y entretenido, que sufre por culpa de la sensación de repetición que acaba trayendo consigo.
Sucede algo parecido con su exploración. El mundo que presenta es atractivo, pero a veces da la sensación de que estamos viendo lo mismo en distintos emplazamientos. Genera sensaciones contradictorias desde el primer momento, pero también te deja con la idea de que con unos cuantos arreglos podría llegar bastante más lejos.
Análisis de Disciples: Domination: un RPG táctico de fantasía oscura


Vale, pero ¿qué es exactamente Disciples: Domination? El juego nos transporta a Nevendaar, un mundo en ruinas que ha perdido todo su esplendor después de que su reina (a quien nosotros mismos manejamos) decidiese no actuar. Temiendo imitar a los dioses que ella misma desterró, se convierte en una monarca casi inmóvil. Muchos la culpan de la plaga que asola sus tierras, siendo este el motivo por el cual tiene que ponerse manos a la obra una vez más.
Bajo esa premisa se construye un juego de exploración en tiempo real que nos permitirá visitar diferentes escenarios desde una perspectiva un tanto lejana. A medida que lo hagamos, podremos adentrarnos en distintas mazmorras que, lejos de ofrecer combates en tiempo real, dividen su acción en combates por turnos y elementos con los que podemos interactuar.
Es un sistema que ya hemos visto otras veces, pero que aquí flaquea debido a que el mapa no tiene tanto que ofrecernos. A veces pasamos más tiempo yendo de un lugar a otro que otra cosa, restándole valor a un mapa que muchas veces parece que no tiene nada real que ofrecernos más que un par de interactuables y las mismas mazmorras.


Siendo sincero, un mapa estático nos habría dado algo parecido, aunque es cierto que aquí podemos disfrutar de un buen escenario. Visualmente es llamativo, pero… No sé, algo más interactivo y en el que esa exploración se sintiese más importante le habría ido mucho mejor. Es un punto que tendrían que mejorar de cara a otra entrega.
Lo que sí funciona algo mejor es el combate. Es por turnos y tiene bastantes variables debido a que podemos reclutar diferentes aliados, además de obtener distintos recursos para lograr mejoras varias. Pudiendo escoger entre distintas facciones que nos dan acceso a unas unidades u otras, el juego también se siente bastante rejugable.
Buenos combates, pero una narrativa con un ritmo errático
Es algo que valoro positivamente, puesto que hace que nuestras decisiones tengan un peso real en algo más que la propia narrativa. Es un punto a favor que suma casi tanto como esas mismas batallas. Lo único malo es que estas, aunque muy bien diseñadas y con un sistema atractivo, a veces se hacen algo lentas. Cuando hay muchas unidades en campo, el ritmo es un tanto lento.

Funciona mejor en combates de pocas unidades. Y no porque sea complicado de llevar, sino porque no es tan dinámico como otros RPG por turnos. Es un poco lento en la gestión, lo cual no ayuda. Y eso que en realidad cuenta con un sistema de habilidades, ataques y efectos alterados bastante interesante.
El combate, por cierto, se desarrolla en distintos escenarios de cuadrículas hexagonales en donde el número máximo de personajes es de 10 en la parte frontal y 3 en la retaguardia. Divididos en puntos de acción, cada personaje cuenta con diferentes acciones. Si no los gastamos, obtenemos ventajas, lo cual le da un toque extra al plano táctico que me ha gustado mucho.
De hecho, como podemos empujar o atraer a los enemigos, contamos con cadenas de sangrado o quemaduras, el orden de los turnos no es estático, etc., a veces se sienten como puzles de combate, lo cual le sienta bastante bien. Su sistema de fortalezas y debilidades —físico, primal, divino, impío— es un acierto, puesto que se siente bastante único dentro de que no reinventa ninguna rueda.


Luego tenemos el caso de la propia Avyanna, nuestra protagonista, que tiene diferentes rutas de evolución y puede optar por una rama u otra según el árbol de habilidades y la clase que escojamos. Podéis escoger entre una versión más tanque, otra centrada en la magia oscura, etc.
La fantasía oscura siempre tira, pero…
Lo malo es que la escoges tan pronto que en realidad no sabes si combinará bien o no con tus futuros compañeros, porque no tienes ni idea de quiénes serán. Por suerte, puedes ir cambiando cosas, así que en realidad no es un problema tan potente, sobre todo porque, a medida que avances, irás reclutando compañeros con técnicas muy interesantes.
Puedes crear combos bastante locos con diferentes sinergias, teniendo en ese sentido de la táctica y la experimentación un elemento que se puede explotar mucho con gusto. Otro de los pilares que salva muchas sesiones largas es la aceleración de animaciones al 250 %, una opción que se agradece enormemente cuando ya llevas horas acumulando combates. Hace que lo denso sea más digerible sin perder profundidad táctica.

Teniendo en cuenta que invertiremos bastante tiempo en la gestión, es importante. Desde Yllian, nuestra capital, podremos manejar distintos recursos. Son oro, hierro, madera y esencias, y se generan de manera automática por cada hora de juego o mediante la captura o mejora de edificios.
Es interesante porque nos permite generar distintos tipos de fuerzas de combate y tiene impacto en una suerte de eventos aleatorios que se producen cada cierto tiempo cuando estás en el trono. Son diálogos animados donde eliges cómo responder a una petición. Puedes decidir brindarle tu ayuda a alguien o ignorarle, gastar recursos para solventar un problema…
Tu manera de proceder cambiará tu reputación entre facciones, haciendo que tengas unos aliados u otros, así como compañeros exclusivos (o perdidos) en función de tus actos. No hay ruta perfecta, lo que le brinda bastante rejugabilidad. Lo malo es que, a partir de las 10 o 15 horas de juego, se siente demasiado repetitivo y pierde gran parte de su impacto. Pese a ello, hace que los recursos tengan más valor y le da un extra a la narrativa.
Conclusiones

Para ir terminando, en lo que respecta al apartado audiovisual, el juego es bonito. El entorno es atractivo, la iluminación dinámica funciona como debe, los modelados y texturas son de buen nivel… Disciples: Domination se luce en lo visual pese a que a veces se haga repetitivo. Es atractivo. Su ambientación gótica funciona.
Por su parte, el sonido ambiental está logrado, aunque la banda sonora pasa algo desapercibida y no todas las actuaciones de voz están a la altura, produciendo una extraña sensación de desconexión cuando interactuamos con ciertos personajes. Los controles son precisos, aunque es un juego muy de ratón y teclado, y en rendimiento responde adecuadamente.
Eso sí, muchos jugadores han reportado distintos errores, por lo que os recomendaría echarle un vistazo antes por si acaso. Yo no he tenido grandes contratiempos, pero soy un caso entre cientos, por lo que es mejor que actuéis con precaución. Un poco de tiempo para que pulan sus errores más importantes no les iría mal.
En resumen, como juego táctico, Disciples: Domination es un título relativamente sólido, con un apartado artístico llamativo y un buen sistema de combate, pero un sentido del ritmo un tanto repetitivo y una evolución demasiado lenta por momentos. La variedad de unidades y facciones invita a la rejugabilidad, pero la lentitud de ciertas secciones hace que no sea tan apetecible. Interesante, sí, pero con errores importantes. Cumple, mas no sorprende. Si te gustan los SRPG oscuros, posiblemente te guste.


- El combate se siente bien. Hay muchas sinergias diferentes y se pueden hacer buenos combos.
- El sistema de eventos le da vidilla a la narrativa y le da rejugabilidad.
- Estéticamente es un juego llamativo.
- Ofrece muchas horas de contenido. Al menos unas 30-40.

- La historia es predecible y tiene problemas de ritmo.
- Muchos combates se sienten demasiado repetitivos.