De la mano de Fireshine Games nos llega A.I.L.A, una nueva y terrorífica propuesta en primera persona del que hoy os traemos su análisis. Y es que en un futuro cercano, es más que evidente que el uso de la inteligencia artificial va a ocupar un importante puesto en nuestro día día. Sin embargo, su uso sin control y en un campo tan revolucionario como el de los videojuegos de realidad virtual, puede atraer consecuencias nefastas.
Si existe algo que debería darnos asustarnos de cara a lo que está por venir, es que la IA conozca todos nuestros miedos, algo que sin duda, puede llegar a destruirnos. A.I.L.A está conformado por varias experiencias dentro de la misma historia, por lo que además, es un título que toca varios palos del mismo género, por lo que difícilmente puede llegar a aburrirnos.
Además, sus virtudes van mucho más allá de las de asustar o contar con astucia una historia original. No le faltan puzles, aunque también hemos presenciado algunos combates de lo más tenso. En definitiva, un título muy completo y que cumple condiciones de sobra para ser uno de los grandes tapados al año. Os contamos porqué.
En casa de tester, cuchara de IA: análisis de A.I.L.A

Interpretamos a Samuel, un testeador de videojuegos de realidad virtual, al que el género ha dejado de sorprender pese a ser cada vez más inmersivo. Sin embargo, todo cambia el día que recibe a A.I.L.A un revolucionario sistema de realidad virtual que aún no se encuentra en el mercado, y cuya labor será explotar la mente del tester para mejorar su sistema.
De este modo, y mediante breves entrevistas con Samuel, cada vez que accedamos a una de sus experiencias, será más y más perturbante, aprovechando cada uno de los recovecos de nuestra mente. Además, A.I.L.A está empezando a manifestar comportamientos extraños fuera de su campo, lo que provoca que cada vez sea más difícil distinguir entre lo virtual y lo real.
Aunque la propuesta hace parones entre el mundo real y el virtual, la tensión se mantiene constante al convivir con la IA que nos amenaza. A niveles argumentales no ofrece algo que sobrepase con creces, algo que cabría esperar de una película de ciencia ficción, pero sí tiene grandes aciertos en el desarrollo de la aventura.
No sentimos que haya reinventado la rueda, pero sí creemos que es un enfoque muy poco habitual en juegos de terror. Además, hay otros elementos que se intercalan con la historia, como las distintas experiencias que vivimos, lo que lo convierte en una apuesta única, y empezamos ya a decirlo: muy recomendada.
Dos mundos que cada vez cuesta más distinguir

Como os decíamos, el juego trascurre dentro del programa de la IA, pero también en la casa de nuestro tester. En esta segunda, sentimos mucho menos la sensación de peligro en la nuca, pero a medida que avanza la trama, la sensación de peligro será constante en ambos mundos. Aquí, cumplimos tareas rutinarias como arreglar aparatos o alimentar a nuestro minino.
Aunque esto puede parecer carente de emoción, nos sirve para centrarnos en Samuel, su pasado y sus aspiraciones, conociendo mejor al personaje. De este modo, no da la sensación de que la trama deje de lado al protagonista, todo un acierto. A modo de curiosidad, también sirve para conseguir coleccionables y dar pistas de los miedos del personaje, lo que se traduce en una advertencia de las futuras experiencias de AILA.
Volviendo al mundo que más nos atañe, el de realidad virtual, cada encuentro es una experiencia distinta que nos trasporta a experiencias de terror diferentes. Aquí entran varios clichés del género de terror, como bosques encantados o una mansión llena de puzles. Estos, por cierto, muy presentes en la aventura, y con muchísima importancia para avanzar.
De este modo, cada experiencia de la IA tiene una ambientación y temática diferente, lo que hace que siempre esperemos algún cambio cuando acudimos al lugar de trabajo de Samuel. La atmósfera no es lo único que cambia en cada encuentro, también las mecánicas de juego, e incluso el HUB. Por lo que la jugabilidad también bebe de varios palos. Por ejemplo, en la primera experiencia resolvemos puzles y estamos indefensos frente a enemigos. En cambio, otros encuentros se enfocan más en la acción.
Exploración y puzles clásicas pero muy efectivas

Eso sí, desde ya os adelantamos que la munición y las armas son vienes escasos, por lo que el eje central de la propuesta, no es la adrenalina. Por cierto, las armas también cambian dependiendo de la experiencia, por lo que sin duda estamos en un juego en constante cambio.
Para contrarrestar la falta de acción, el juego se centra mucho más en los puzles y la exploración. Esta no es especialmente laboriosa o revolucionaria, con un enfoque más claro en que reunamos pistas. Pero si nos ha sorprendido en varias ocasiones, donde se producen muchos cambios de escenario a medida que resolvemos las pruebas.
Además, la dificultad de esta aumenta exponencialmente a medida que avanzamos. No es especialmente complicado, pero si potencia la sensación de susto al sentirnos indefensos, en especial en los últimos tramos. Respecto al tipo de terror que nos encontramos, obviamente es aleatorio, aunque sin duda abusa de elementos surrealistas.
Por otra parte, el karma también juega un papel importante en la obra, teniendo que tomar decisiones morales, como no eliminar a un determinado enemigo. Estas decisiones se manifiestan en forma de consecuencias en el tramo final de la historia, donde afectará al final.
Un apartado técnico que apoya muchísimo a la sensación de terror

Hablando del apartado técnico del juego, no es tan importante el acabado gráfico, como la sensación de inmersión que nos causa. Los momentos de miedo son muy muy abundantes, y encantará a los amantes de los sustos. Enemigos imbatibles, efectos ambientales, jump scares… Aunque a nivel ambiental también cumple con creces, suelos chirriantes, voces y risas… un clásico, aunque lo convierten en una experiencia muy envolvente.
Metiéndonos más en materia, a nivel gráfico cumple, en especial en detalles, con escenarios llenos de objetos muy bien construidos. Lo mismo ocurre con los diseños de los personajes, que en algunas ocasiones son más terroríficos por lo bien hechos que están. Aunque nos sentimos algo molestos con las animaciones y sus movimientos, que irrumpen con el realismo y la inmersión al ser demasiado artificiales.
Aunque a nivel gráfico no termina de ser perfecto, compensa mucho por los sonidos. La ausencia total de música ayuda a sentirnos más dentro, haciendo eco de la sensación de soledad y la cámara en primera persona. Además, la iluminación también es un contribuyente muy solicitado, dando sensaciones fotorrealistas.
Respecto a la dificultad, el hecho de que no haya tantos combates ayuda a que nos cueste menos, aunque hay momentos complicados. Además, el apuntado del arma es bastante nefasto, haciendo que nos sintamos obligados a activar la ayuda con el apuntado.
Por desgracia no cuenta con niveles de dificultad, por lo que limita un poco la rejugabilidad. Aunque eso sí, el hecho de que tenga varios finales ayuda. En total, nos ha llevado unas 11 horas, bastante buena para un juego de este género.
Conclusiones finales | Análisis de A.I.L.A, una experiencia de terror muy variada

En definitiva, AILA es una experiencia de terror especialmente dedicada para los amantes del miedo y el susto fácil. Además, hace un gran esfuerzo por romper con barreras del género, gracias a la variedad de escenarios y palos del mundo del terror que toca en un único juego.
Si bien es cierto, a nivel jugable no es novedoso y en algunas situaciones más comprometidas, se nos atraganta, compensa por la ambientación y lo bien construido que está. Además, prefiere caer en el truco de abusar de la acción para potenciar su apuesta en la resolución de puzles y la exploración, lo cual lo convierten en una experiencia más inmersiva.


- La forma tan inteligente que tiene de mezclar ambientaciones de terror.
- No se enfoca solo en la acción.
- Las decisiones morales le dan rejugabilidad

- Algunas animaciones son mejorables.
- La puntería del personaje es bastante molesta.