El miedo a lo desconocido, la angustia de no estar solo
Hay juegos que no necesitan un susto o un grito para helarte la sangre; a algunos tan solo les basta un susurro al girar una esquina. Mucho de todo esto lo sabe Dark Atlas: Infernum, la obra del estudio español Night Council Studio, la cuál pertenece a esa estirpe de títulos que entienden que el terror psicológico no se impone: se insinúa, se arrastra y se queda.
Desde su primera escena, esta historia nos arroja a un lugar oscuro (a veces a caballo entre lo físico y mental) junto a Natalia Asensio, una mujer marcada por su pasado, su responsabilidad y una voz interior que se convierte en compañera, guía y amenaza.
La premisa es una historia clásica del terror que ya conocemos y hemos visto muchas veces, tanto en cine como en videojuegos: despertar sin recuerdos claros, atrapado en un espacio que desafía las leyes de la física y la lógica. Pero lo que hace especial a Infernum es cómo construye esa sensación de desorientación.
Nada se revela de golpe; todo se desvela de manera gradual, envuelto en un velo de misterio, como si la narrativa te invitara a recomponer un rompecabezas cuyos fragmentos no siempre encajan a la primera. Y es justo ahí donde Dark Atlas: Infernum empieza a mostrar sus colmillos, dejando entrever la clase de descenso psicológico que propone y preparando al jugador para una experiencia donde la tensión no golpea, pero duele y molesta a cada suspiro.
Análisis de Dark Atlas: Infernum – Un terror que susurra
Sin duda, la jugabilidad apuesta por un ritmo cauto, casi ritual. No estamos ante un survival horror clásico repleto de sobresaltos y acción; aquí la tensión se cocina lentamente, avanzando paso a paso, con cada mirada al entorno y cada silencio calculado construyendo un estado de inquietud persistente. Exploración, puzles y sigilo se entrelazan sin prisas, permitiendo que cada sala, cada pasillo y cada documento encontrado añadan una pieza más al rompecabezas narrativo.

Buena parte del diseño se apoya en recorrer espacios cargados de simbolismo, escenarios donde lo real y lo onírico se funden hasta difuminar cualquier lógica aparente. Los puzles, cuya complejidad aumenta de forma gradual, obligan a observar con atención y a interpretar detalles que, a primera vista, pueden pasar desapercibidos.
A esto se suma la presencia irregular de enemigos: no actúan como un obstáculo constante, sino como una amenaza latente que obliga a moverse con cuidado, a escuchar, a anticipar. Natalia no combate el horror con fuerza física; lo esquiva, lo desentraña, lo sobrevive.
En lo técnico, Dark Atlas: Infernum ofrece un rendimiento sólido —en nuestro caso, lo hemos jugado y analizado en PlayStation 5— aunque no está exento de irregularidades. Los tiempos de carga prolongados, las pequeñas caídas de fluidez en zonas muy detalladas y algún tirón puntual cuando entran en juego efectos de iluminación más exigentes pueden hacerse notar.
Nada rompe la experiencia, pero son detalles que, en ocasiones, pueden interrumpir esa cadencia tan particular que el juego construye con tanto acierto.
La historia, ritmo y personajes de Dark Atlas: Infernum


La narrativa de Dark Atlas: Infernum es la columna vertebral del juego. No se trata solo de seguir los pasos de Natalia, sino de entender por qué está ahí, qué papel tiene en la orden esotérica a la que pertenece y por qué la realidad parece romperse a su alrededor.
El juego se desarrolla como un rompecabezas emocional. No todo está claro, no todo tiene respuesta inmediata, y esa ambigüedad forma parte de su encanto. La relación entre Natalia y la voz interior —una entidad tan cercana como perturbadora— es el motor dramático más fuerte y, a la vez, uno de los elementos que mejor sostiene el ritmo.
El universo del que surge Infernum es más grande de lo que parece. Se nota que proviene de un proyecto transmedia: hay detalles, nombres y conceptos que dan la sensación de pertenecer a un mundo vivo, profundo, con más historias por contar. Y aun así, el juego consigue que todo sea comprensible sin necesidad de conocer la obra completa.
Lo esencial está ahí: dolor, responsabilidad, culpa y un camino hacia la redención deformado por lo sobrenatural.
Análisis de Dark Atlas: Infernum |Conclusiones

Dark Atlas: Infernum no pretende ser un festival de sobresaltos. Es un juego que susurra, que se mete bajo la piel poco a poco, que invita más a escuchar que a huir. Su potencia está en su narrativa, su dirección artística y su atmósfera, que juntas construyen un viaje íntimo y oscuro hacia lo que se esconde en la mente de Natalia… y en la nuestra.
No es un juego perfecto: el ritmo pausado no será para todo el mundo, los puzles pueden resultar exigentes sin ayudas claras y el rendimiento en consola podría estar más pulido. Pero donde realmente importa —en su alma narrativa y estética—, Infernum es firme, valiente y diferente.


- Exploración y puzles bien integrado
- Dirección artística y sonora sobresaliente
- Narrativa profunda y atractiva
- Terror psicológico intenso

- Ritmo pausado
- Rendimiento en consolas