Un RPG tan clásico como divertido en la palma de tu mano.
Entre la infinidad de géneros que puede abarcar un RPG, uno de los más infravalorados y menos explotados son los dungeon crawler. Sus mecánicas suelen apostar más por lo clásico, y a menudo suponen un desafío para la comunidad más familiarizada con el género, por lo que Crescent Tower no iba a ser menos.
Este, ya está disponible en consolas y PC, siendo la versión de Switch la que hemos elegido para analizar, y es que poder disfrutar de este título tan pixelado en cualquier parte, no tiene precio. Amata Games yCurry Croquette han creado una nueva joyita que no podemos pasar por alto, y cuyos detalles os contamos al dedillo para que no perdáis la oportunidad de echarle un ojo. Os lo contamos.
Una historia épica en tamaño pixel: análisis de Crescent Tower

Aquí la historia nos lleva a un mundo de fantasía con ese toque épico que ya te hace sospechar que algo grande se viene. Todo arranca en la ciudad de Mayirdoam, un lugar marcado por la aparición de la enigmática Crescent Tower, una torre que surge de la nada cada cincuenta años… y que, como te puedes imaginar, no lo hace durante mucho tiempo.
Nadie tiene muy claro el motivo de su existencia, pero los rumores llevan décadas corriendo como la pólvora: en lo más alto se esconden riquezas imposibles y, sobre todo, una joya capaz de conceder cualquier deseo. Vamos, el típico premio que hace que más de uno pierda la cabeza.
Por supuesto, esto ha provocado que generaciones de aventureros: valientes, curiosos o directamente inconscientes se lancen a explorarla una y otra vez. El problema es que ninguno ha logrado llegar hasta el final. Y claro, cuanto más imposible parece… más gente quiere intentarlo.
La aventura comienza desde la ciudad, y una vez asentados, decidimos como y cuando formar grupo y adentrarnos en la torre, dando mucha libertad de exploración y no siguiendo un orden guiado. Una vez pertrechados podemos poner rumbo a la torre, donde nos espera como mínimo un par de decenas de horas de exploración y combates.
Un sistema de combate clásico y que nos permite cambiar de clase

El sistema de combate va al grano, sin complicarse demasiado, pero tiene lo justo para que no se vuelva monótono con el paso de las horas. Y ojo, porque vas a pelear bastante más de lo que parece, sobre todo porque una de las mecánicas clave gira en torno a cambiar la especialización de tus personajes. ¿Qué personajes? Pues todos los que vas reclutando durante la aventura, con un total de tres razas y nueve clases entre las que ir jugando.
Pero lo interesante no se queda solo en repartir golpes. Cada clase no solo aporta habilidades para el combate, sino también otras más “roleras”, muy al estilo de los juegos de mesa, que sirven para interactuar con elementos del entorno o superar ciertos obstáculos dentro de la torre. Y aquí es donde el juego gana enteros, porque ya no se trata solo de montar un equipo fuerte para luchar, sino también uno que funcione bien a la hora de explorar.
Y tranquilos, que no hay castigo por experimentar: las habilidades que aprendes se quedan con el personaje aunque cambies de clase. Un sistema que recuerda muchísimo a lo que hacía Dragon Quest III, y que da bastante libertad para probar combinaciones sin miedo a equivocarte.
Un estilo pixelado que premia la exploración en la torre

Aunque en general es un juego muy directo en cuanto a trama y combate, la exploración si requiere algo más de calma y disfrute. El juego cuenta con dos modos: RETRO y MODERNO. En retro progresaremos algo más lentamente y en moderno más rápido, pero esto solo aplica a la velocidad con la que subimos de nivel; el desafío en la torre es el mismo.
Dentro de la torre, hay muchos recovecos y secretos que merece la pena explorar en todo momento. Por lo que el viaje puede hacerse más largo, no solo porque hayamos decidido entrenar, sino también porque compensa prepararse bien para los jefes. Estos, a menudo suponen un desafío adicional y no suelen contar con una estrategia en concreto dado que, al igual que las mazmorras, se generan de manera aleatoria.

Respecto al apartado gráfico, es un gran acierto que ha conseguido conservar el encanto de la época de NES, retro y económica. No esperéis grandes efectos visuales ni un elevado número de sprites, pero si mucho mimo y cuidado. Su intención era emular la estética de los primeros juegos de Final Fantasy, y en eso ha conseguido un trabajo impecable.
Por desgracia, no todo son buenas noticias, y es que aunque llega con un precio de lo más atractivo al mercado, lo cierto es que está únicamente en inglés. La parte positiva, es que la trama es tan directa y sencilla, que no debe de suponer un problema, aunque habrá gente que le encuentre pegas, y con razón.
Conclusiones
Crescent Tower es una propuesta desafiante en muchos sentidos, desde su excesivo pero atractivo aroma a juego clásico hasta la complejidad de algunas de sus zonas. Sin duda, es un título totalmente indicado para amantes del género, que sin duda han encontrado aquí una curiosa joya que aporta horas y hora de jugabilidad.
Además, encontramos que es un juego justo, y premia tanto la exploración como la dedicación a la hora de entrenar combatiendo. Y por cierto, el sistema de batalla es tremendamente adictivo, con un sistema de clases y habilidades muy compensado que recuerda enormemente a la tercera entrega de Dragon Quest III: puro vicio.
Por desgracia no todo lo que reluce es oro, y aunque llega con un precio muy competitivo al mercado, lo hace en inglés, por lo que toca aguantarse una vez más.


- Divertido de explorar y combatir, siendo tremendamente adictivo.
- La estética es un acierto pese a ser de bajo coste.
- Muy directo en la trama, directos a la acción pese a ser un RPG.

- Llega en inglés.
- Puede resultar demasiado complejo para algunos jugadores.