La mezcla perfecta entre soulslike y anime vuelve más mejorado que nunca.
Durante esta semana he estado adentrándome en Code Vein 2, la esperada secuela de la obra de Bandai Namco que vuelve a la carga con su toque propio a la fórmula soulslike, apoyándose en su identidad visual, su sistema de combate y una narrativa algo más directa de lo habitual en el género.
Tras enfrentarme a héroes del pasado, recorrer un mundo gigantesco y acabar con cientos de terrores, toca contaros qué nos ha parecido el juego en PlayStation 5. Y ya os adelanto algo: Code Vein 2 mejora claramente a su predecesor, aunque todavía arrastra algunas cuentas pendientes que le impiden codearse con los grandes del género.
Combates desafiantes y llenos de patrones, un mundo enorme deseando ser explorado y una fórmula que pone a prueba a otros grandes de la compañía como Elden Ring. De todo esto y mucho más os hablamos en nuestro análisis, donde os adelantamos, repasamos todos sus puntos fuertes y débiles.
Un viaje entre el presente y el pasado: análisis de Code Vein 2


La historia nos lleva a la isla de MagMell, donde despertamos como un cazarresucitados que comparte corazón con Lou, una joven capaz de viajar en el tiempo. Junto a ella tendremos que evitar que el mundo vuelva a sucumbir al Resurgimiento, un cataclismo sellado en el pasado que amenaza con repetirse.
Nuestro objetivo será viajar entre pasado y presente para localizar las llaves que abren las crisálidas de los antiguos héroes y enfrentarnos a ellos, descubriendo poco a poco qué ocurrió realmente y cómo evitar la destrucción del mundo. Uno de los grandes aciertos de esta nueva entrega es la introducción del componente temporal, un recurso tan atractivo como delicado. Mal utilizado puede quedarse en una simple excusa narrativa, pero aquí funciona tanto a nivel argumental como jugable.
Las primeras horas son un muy buen resumen de lo que propone el juego, aunque en una escala mucho más reducida, porque cuando el mundo se abre de verdad, Code Vein II se vuelve enorme. La historia nos ha gustado bastante, especialmente porque las decisiones y el viaje temporal tienen peso real, y además se agradece que el juego apueste por cinemáticas, diálogos y menús explicativos, dejando atrás esa necesidad constante de leer descripciones de objetos para entender el lore.
De este modo, abandonamos la ya típica fórmula de leer archivos para adentrarnos en la trama, para ofrecer algo más convencional, donde vivimos la historia completa a través de sucesos y escenas. Algo que ayudará a los jugadores más relajados y que sin duda resulta más inmersivo.
Un soulslike con personalidad propia e infinidad de posibilidades

A nivel jugable estamos ante un Soulslike con personalidad propia, aunque con algunas decisiones que pueden chirriar a quienes ya estamos muy acostumbrados al género. El combate invita a planificar bien cada movimiento, con enemigos muy agresivos y constantes arrebatos que apenas nos dejan respirar. Aquí se nota cierta influencia de títulos recientes del género, apostando por un ritmo más ofensivo. Esto, por supuesto, tiene su contramedida: menos enfoque en paradas (parrys) y esquives perfectos menos habituales, aunque igualmente vitales.
Respecto al primer Code Vein, el sistema de combate está claramente más pulido. Hay una mayor diferenciación entre armas, formas y estilos, con ataques críticos vistosos que alimentan el uso del Icor para habilidades especiales. Si a esto le sumamos estados alterados y una gran variedad de opciones, el resultado es un sistema muy flexible.
Vuelven los Códigos de Sangre, que permiten personalizar el personaje y desbloquear mejoras, además de profundizar en las relaciones con los distintos personajes. A esto se suman mejoras de equipo, transformaciones de armas y edición de formas, lo que puede resultar bastante abrumador en las primeras horas. Estos, consisten meramente en un estilo de combate que potencia nuestros parámetros, y que a medida que los usemos pueden ser mejorados.
Los muérdagos, equivalentes a las hogueras, regresan con funciones ampliadas: descansar, viajar, personalizar equipo o acceder a una dimensión especial para interactuar con Lou. También se ha mejorado el sistema de compañeros, que no solo ayudan en combate, sino que pueden salvarnos tras caer derrotados, actuando como una especie de segunda oportunidad.
Jefes y compañeros, la combinación perfecta

Cada compañero tiene un comportamiento diferenciado y su afinidad influye mucho en su utilidad, fomentando un estilo de juego más ofensivo y dinámico, especialmente contra jefes. Además, su uso es opcional, para quienes buscan una experiencia en solitario pueden estar tranquilos. Su uso es muy útil en batalla, en especial contra jefes donde pueden resultar una distracción. Por suerte, con solo pulsar un botón podemos guardarlos, por lo que no hay obligatoriedad de uso.
Respecto a los jefes, son muy desafiantes, algunos demasiado para ir solos, aunque gracia a su vasto mundo, hay de todo. Por un lado, las mazmorras opcionales, que también recuerdan a las cuevas de Elden Ring, cuentan con jefes más genéricos, como enemigos normales extra-vitaminados.
Los jefes enfocados en las tramas principales son harina de otro costal, en muchos de los sentidos. Estos están muy mejorados, con mecánicas de combate únicas en cada enfrentamiento. Son el verdadero y gran desafío del juego, donde en un solo combo puede definirse nuestro futuro. Por suerte, no hay nada imposible, y al final vuelve a ser cuestión de ser habilidosos y aprender sus patrones de ataque, lo cual, una vez dominado, resulta terriblemente gratificante.
Peligro constante en un vasto mundo que se abre ante nosotros

Una vez el juego nos da libertad, es inevitable pensar en Elden Ring. La influencia está ahí y se nota, sobre todo en la manera de plantear la exploración. Aquí no hay un mapa que se complete solo: si ves algo interesante en la distancia y decides ir, lo más probable es que encuentres algo. Esto nos ha pasado especialmente en la segunda gran zona del juego, donde me he dedicado a callejear sin seguir la historia principal, descubriendo nuevas criaturas, rutas alternativas y secretos, siempre con esa tensión constante de no saber qué te espera a la vuelta de la esquina.
Esa sensación de peligro permanente es algo mágico, y más aún en un mundo tan grande. Eso sí, también puede resultar abrumador, incluso para jugadores acostumbrados al género, hasta que decides avanzar de forma más directa. Lo mejor sin duda es tomárselo con calma, dedicando atención a aquello que realmente queremos explorar, que será casi todo porque resulta muy llamativo en todas sus zonas. Además, estas están muy bien diferenciadas, hasta el punto de tener grandes cambios en el ecosistema.
Las zonas interiores están muy bien trabajadas, y la inclusión del sistema de horrores, que bloquean el registro cartográfico, es una idea muy acertada para incentivar la exploración con recompensa. También se introduce un nuevo sistema de desplazamiento que, aunque funcional, aún necesita algo más de potencia, aunque la movilidad general apunta maneras para lo que está por venir.
Técnicamente resulta muy llamativo, pero mal ejecutado

Aquí es donde el juego más flojea. La intención es buena, pero la ejecución necesita mejorar. El mundo es atractivo, la banda sonora acompaña muy bien y el estilo anime en personajes y enemigos funciona, aunque hay problemas técnicos que empañan la experiencia: texturas que no cargan, contornos que vibran, caras que se difuminan e incluso fallos visuales en cinemáticas.
Es cierto que estamos en la primera semana de lanzamiento y ya ha llegado algún parche, pero estos problemas afectan a la inmersión y deslucen un apartado artístico con mucho potencial. Curiosamente, durante el combate no he notado fallos graves, probablemente porque la acción es sólida y absorbente. Si estos problemas se corrigen, el apartado técnico podría estar a la altura de lo que propone el juego.

Por otra parte, aunque la variedad de juegos dentro de este género ya es amplio, Code Vein tiene atmósfera e identidad propia, lo que se nota no solo en sus escenarios, también en sus personajes. Su aspecto más gótico mezclado con anime resultan únicos, e incluso atractivos aunque no seas fan del cel-shading.
Respecto a los textos, están perfectamente localizados y muy enfocados en reforzar la ambientación e inmersión. Lo mismo ocurre con las voces, muy bien elegidas y con un espléndido casting, tanto en japonés como en inglés, por lo cual la elección es nuestra. Por último, queremos hacer también una especial mención al editor de personajes, completísimo y sin limitaciones de ningún tipo, algo poco habitual para juegos con estilo anime.
Conclusiones finales | Análisis de Code Vein 2

Code Vein 2 supera claramente a su predecesor, pero todavía se queda un escalón por debajo de las grandes obras del género, principalmente por un apartado técnico que necesita más pulido. Aun así, es una aventura muy disfrutable, con una historia más accesible, personajes interesantes y un mundo enorme que invita a perderse en él.
Su sistema de combate es flexible, profundo y muy satisfactorio, y los compañeros se sienten como auténticos aliados. Por no hablar de su mundo, enorme pero sin espacios vacíos. Un juego recomendable, especialmente para los fans de la primera obra y de los soulslike, que demuestra una evolución clara… aunque todavía tenga margen de mejora en el apartado técnico.


- La ambientación le da un aspecto único como juego dentro del género.
- Los combates son divertidos y podemos elegir si disfrutarlos acompañados.
- La exploración tan potenciada respecto a la primera entrega.

- Técnicamente hace aguas, pese varias actualizaciones.
- Aunque aporta sus propias ideas, se basas demasiado en la obra de Fromsoftware.