Anime, combates por turnos y rol. Sin duda, esta es una de las combinaciones que más frutos ha dado desde hace años en la industria del videojuego, especialmente en el país del Sol Naciente. Cuando a esta ecuación le sumas mechas, obtienes una receta muy made in Japan repleta de temas muy afines al país nipón y, por consiguiente, a muchos jugadores como tú y como yo.
Por desgracia, tiene un defecto importante para cierto tipo de usuarios: no está localizado al español, por lo que tiene una curva de entrada más compleja de lo que cabría esperar de un JRPG que pretende ser algo más simple —en el buen sentido— que otros grandes referentes de la saga.
Más directo y dinámico, si bien es cierto que apuesta por una trama y una narrativa que no ofrecen grandes sorpresas respecto a lo que el género suele dar, sí que prefiere condensar su historia para que no sea tan largo como el Final Fantasy o Dragon Quest de turno, por poner un par de ejemplos.
En unas 17 o 18 horitas habréis superado su campaña principal sin mucho problema. Si buscáis el 100 %, a lo mucho podréis necesitar unas 30. Lejos de ser un defecto, considero que —en casos como este— es una virtud, ya que es mejor dar menos y mejor que excederte por ofrecer horas vacías que no aportan nada interesante.
Ya sabía de antemano que no sería especialmente largo. Sumando este hecho al detalle de que nuestros protagonistas utilizan mechas motorizados y armados hasta los dientes, pues lo cierto es que me llamó bastante la atención. Vi algo en él que me dijo: «Oye, puede estar guapo». No me equivoqué, pero con matices.
Análisis de Starbites




En lo negativo, podría decirse que Starbites no es un RPG que destaque sobremanera en ningún apartado concreto más allá de su planteamiento inicial de mechas + turnos. Tanto a nivel narrativo como mecánico o artístico, es un videojuego que cumple en todos los apartados, pero no sobresale. Es lo que podríamos denominar un «juego bien» que no arriesga, pero tampoco patina.
Se mantiene en un punto intermedio que acaba generando una experiencia entretenida y divertida a partes iguales, aunque de forma comedida. Genial para echar una o dos semanitas viciando sin calentarte demasiado la cabeza, cumple con su cometido sin la pretensión —aparente— de revolucionar el género o aspirar a más.
Esto se explica a través de un sistema de combates por turnos en el que podemos controlar a tres personajes diferentes al mismo tiempo. Cada cual tiene sus propias características y habilidades especiales, las cuales varían en función del mecha que llevemos. El team building gira en torno a esto y a las armas y núcleos que les equipemos.




A grandes rasgos, estos aumentan su potencia y modifican sus capacidades pasivas, pero el juego no incurre en un sistema especialmente profundo. De haberle dado más empaque a este apartado y de haber ofrecido un mayor nivel de dificultad, seguramente podríamos estar hablando de un JRPG más notable.
Pero no ahonda en exceso, definiéndose como un JRPG más sencillito, tanto para lo bueno como para lo malo. Como puerta de entrada es bastante asumible, pero si eres un hardcore player, no tendrás grandes dificultades en encontrar la mejor respuesta para cada situación en poquitas horas.
Un JRPG que entra por los ojos si te gusta el anime
Donde sí logra destacar más es en el apartado gráfico, y es que su estética anime ha sido muy de nuestro agrado. Siendo parco, me gustan mucho los juegos que utilizan este tipo de estética, sobre todo en el diseño de personajes. No era difícil que me gustase, así que no puedo ser objetivo. Pero el caso es que sí, me ha gustado.


La banda sonora también, y es que, aunque no destaca en demasía, sí que tiene ese puntito de magia que le solemos pedir a esos JRPG que tal vez son algo más discretos, pero pueden darte un buen par de decenas de horas de entretenimiento. Además, aunque la trama no es un bombazo de dopamina que te sorprenda constantemente, sí que cuenta con buenos diálogos y personajes con su tanto de carisma.
La pena es que está en inglés, así que si no dominas la lengua de Shakespeare… pues pierde varios puntos, la verdad. Todo sea dicho, creo que este Starbites podría ser el comienzo de una buena saga. Su primera entrega no ha sido un revienta-cabezas que te deje con los ojos echando chirivías, pero tiene unos cimientos atractivos y un porvenir interesante.
Como JRPG, diría que es normalito. No es un mal juego, pero tampoco es una brutalidad. Es entretenido. Me ha gustado. No está entre mis favoritos de 2026. Tampoco entre los que menos me han gustado. Cumple y te deja pensando en qué podría darte de aquí a unos años. Veremos, a ver. De momento, no ha arrancado mal.


- Los mechas tienen mucho encanto y le dan personalidad propia.
- Los combates son ágiles y fáciles de entender desde el principio.
- La duración está muy bien medida y no se hace pesado.
- La estética anime entra muy bien por los ojos.
- Los personajes tienen carisma y funcionan dentro de la historia.
- La banda sonora acompaña bastante bien la aventura.
- Tiene una base interesante sobre la que construir una saga más ambiciosa.

- La dificultad es demasiado baja para los jugadores más veteranos.
- El sistema de progresión y personalización podría tener más profundidad.
- La historia cumple, pero no ofrece demasiadas sorpresas.