Las películas que me enseñaron a sentir el cine y no solo a quedarme como espectadora. Son películas para ver dos veces: primero entenderlas y luego analizarlas. Di por terminados mis estudios de cine cuando acabé el máster de guion en 2024. Aunque siempre sigues aprendiendo, descubrí que mi base era sólida, y esto fue gracias a todos los pequeños cursos que hice. Durante esos cursos tuve que analizar decenas de películas, pero hay cinco que destacan sobre todas las demás.
Nunca, casi nunca, a veces, siempre (2020)

La más conmovedora de la lista, perfecta para ver un sábado por la tarde, así tienes todo el domingo para recuperarte. Una película con una fuerte mirada intimista, con una imagen adornada con grano y una solemne variedad cromática, con colores fríos. Todos estos elementos nos invitan al recogimiento en una película que nos enseña la cara menos amable de la adolescencia y la soledad.
La dirección de esta película es impecable: planos cortos, redefinir ángulos comunes y capaz de mostrarnos una pared y contarnos una historia. Eliza Hittman, la directora de esta obra, ha sabido traernos esa female gaze que tan importante es: nos enseñan a los personajes por cómo hacen las cosas, no solo por lo que vemos de ellos.
Esta película nos presenta a Autumn, una joven de 17 años que vive en el seno de una familia negligente. Ella descubre que está embarazada y sabe que no puede tenerlo, así que intenta abortar por su cuenta. Al ver que no puede, su mejor amiga asume que ellas dos tienen que viajar fuera del país para abortar. La obra está repleta de mujeres que van ayudando a Autumn y su amiga a que el viaje no sea tan cruel.
Lo que más me gusta de Nunca, casi nunca, a veces, siempre es cómo es cruda sin ser explícita, es decir, el contexto es duro y lo que se presenta es trágico, pero no por eso veremos sangre y vísceras. La historia es contada sobre todo por las reacciones y acciones de las dos chicas protagonistas. Es desgarradora, pero no busca que te compadezcas de ella, sino exponer una realidad incómoda.
La caja de música (1989)

Si quieres ver una película con una excelente trama y que te haga dudar de los personajes, La cajita de música tiene que estar de primera en tu lista. Si alguien hiciese un remake de ella, perfectamente podría cubrir una serie de una temporada. Un inmigrante húngaro, Armin Mueller-Stahl, se ha mudado y ha criado a su hija en los Estados Unidos.
Armin es acusado allí de crímenes de guerra durante la Segunda Guerra Mundial. Su hija, Ann, es una prestigiosa abogada que está segura de la inocencia de su padre. Ella lo defenderá ante todas sus víctimas en unos duros y complicados juicios. Lo que destacaría de este filme es cómo consigue hacerte dudar constantemente. Ves a un hombre tierno con su familia y no quieres creer que ha hecho esas cosas terribles, pero todas las pruebas apuntan a él.
Los diálogos son muy buenos y las actuaciones son muy orgánicas. La mujer que hace de Ann, la hija, hace un trabajo espectacular. Siempre que alguien me pide una película de suspense, esta es la primera que recomiendo por lo difícil que es tomar el papel de juez con los personajes. Puedes verla en Amazon Prime.
Whiplash (2014)

Si no la has visto, igual te suena. Si me conoces, sabes que está en mis cuatro favoritas de Letterboxd y es mi comfort movie; mis amigos están hartos de oírme hablar de ella. Es la única estilo Hollywood de la lista. Es la película con menor presupuesto en ganar un Óscar (solo 3 millones de dólares). La película de Damien Chazelle, que comenzó siendo un cortometraje, es una de las historias más potentes sobre la superación.
Nos metemos en la piel de Andrew, un joven percusionista que aspira a ser el mejor. Terrence Fletcher, un prestigioso director de orquesta, lo ficha en la suya. A partir de ahí, el ritmo de la película es una locura. Fletcher busca la perfección y Andrew está convencido de que va a dársela. Sangre, sudor y lágrimas es la mejor descripción. Andrew se llevará al límite para que Fletcher lo respete y este no se lo pondrá fácil, lo que hará que nuestro protagonista caiga en una espiral de autodestrucción.
El significado en la iluminación de esta película está cuidado al detalle, la caracterización y elección de actores, lo poliédricos que son los personajes, la subtrama de amor es preciosa. Además, es una película con la que aprendí cómo funcionaban los actos de los que consta el paradigma de Syd Field. Así que para los estudiantes de cine son muy buenos deberes.
Puedes encontrarla en Amazon Prime, Apple TV y Movistar+.
Mediterráneo (2021)

Una preciosa y durísima historia real. La estética de esta película es espectacular, pero quiero subrayar la profundidad de los personajes. Cómo no se cuenta todo, pero el mensaje te llega igual, lo humanos que se sienten los personajes. Si no me dijesen que esto fue verdad, no me lo creería.
Mediterráneo narra la historia de cómo nació el proyecto de Proactiva Open Arms. Todos recordamos la imagen del niño con la camiseta roja acostado sin vida en la costa de la isla de Lesbos. Tras verla, Óscar Camps y Gerard viajan hasta allí para ayudar a rescatar a todos los inmigrantes que lleguen por el mar.
Allí ven que las barcas hinchables en las que vienen las pinchan la gente que trafica con migrantes y que los que van en la lancha a veces no saben nadar. La historia es sobrecogedora y estás con el corazón en un puño toda la película. Cuentan muchos elementos que yo personalmente no conocía de la historia real y me parece una pasada.
Puedes verla en RTVE Play.
Sparta (2022)

Preferiría no nombrar esta película, pero me mentiría a mí misma si no la pusiese. Aun así, me da pena decir que me quise desmarcar tanto de ella que no la aprecié como debía la primera vez que la vi. Si quieres verla y sufrirla, deja de leer y mírala: si sabes algo de ella, igual ni la ves.
La película trata un tema tabú: la pedofilia. Acompañamos a Ewald, que decide comenzar su vida de nuevo, con 40 años, en Rumanía. Convence a un grupo de niños para transformar una escuela abandonada en una escuela de karate. Ewald pasará mucho tiempo con los niños en esa «fortaleza», pero fijará su atención en un niño que lo ha cautivado.
Es explícita, extraña, dura y enrevesada, pero te destruye verla. Es probablemente una de las películas que más me ha costado ver. Está muy cuidada estéticamente, con un juego muy equilibrado entre los ambientes cálidos y fríos. Esta obra es el segundo relato del díptico que comenzó con Rimini.
Iba a ser una trilogía, pero un personaje falleció y el director, Ulrich Seidl, decidió no continuarla. Aun así, creo que hay que verla porque nos hace ver la fina línea que separa a un pedófilo de un pederasta. Algo que podemos sentir tan lejos de nosotros, como puede ser un pedófilo, Ulrich nos obliga a ver su lado humano: cómo cuando vemos al protagonista sufrir por ser como es, aunque condenamos sus actos.
La película no recaudó ni 2000 euros. Aunque esta película estuvo muy cancelada por problemas incluso con los padres de los niños actores y se canceló en muchos festivales, la encontraremos en Filmin.