No es muy habitual que prensa y jugadores estén tan de acuerdo con la valoración general de un juego, pero cuando es tan bueno como OPUS: Prism Peak, pues es normal que los análisis, las opiniones y las críticas vayan todas por el mismo camino. Un 86 en Metacritic.
Un 8.5 según los usuarios. Sí, tras solo 30 reviews, pero ahí está. Además, no acaba con eso. En Steam ya acumula un 92 % de reseñas positivas. Y aquí acumulan más de 700. No es un mal punto de partida. Menos todavía con un título cuyo estreno se perfila más de nicho, pero que tiene potencial para romperlo si tiene algo de suerte y pega el bombazo que realmente se merece.
De momento ha tenido esa suerte. Disponible desde el pasado 16 de abril, no he oído hablar tanto de él como me gustaría. Es una pena, la verdad, porque Shueisha Games (editora) tiene una joya entre sus manos. Quizá en Japón sí que haya pegado más fuerte. En Occidente de momento es algo anecdótico, pese a que hablamos de un juego simplemente precioso.
Ahora bien, ¿qué es OPUS: Prism Peak? De buenas a primeras, el juego de Sigono Inc. (desarrolladora) se define como una aventura narrativa en la que un fotógrafo se pierde en un mundo etéreo. Acompañado únicamente de su cámara, acaba conociendo a una misteriosa chica que le ayudará en su particular viaje de autodescubrimiento.
En ese sentido, el juego destaca por su narrativa. Si bien es cierto que no se reduce —a nivel mecánico— a lo que podríamos esperar de una visual novel o una aventura point and click, se acerca mucho a ellos por el enorme peso que tiene su trama. Pero, ¿qué es lo que hace tan bien?
Análisis de OPUS: Prism Peak
Hablamos, pues, de un título que invierte casi todos sus esfuerzos en contarnos bien una buena historia. Spoiler: lo consigue. De otra manera no estaría hablando de un auténtico juegazo, pues se habría quedado en muy poco. Mas no es así. OPUS: Prism Peak sabe muy bien dónde están sus límites, cuáles son sus objetivos y a dónde quiere llegar.

Con una sensibilidad pasmosa, un ritmo impresionante, una estética refinada y una dirección muy cuidada, podríamos estar —si los premios lo quieren— ante uno de los juegos que más han cuidado su narrativa en lo que va de año. Y sí, entiendo que es muy pronto para hablar, pero la verdad es que OPUS: Prism Peak me tiene enamorado.
Entre otras cosas, lo consigue gracias a su protagonista. Eugene es un hombre de cuarenta años hastiado de la vida. Divorciado y cansado, decide volver al pueblo de sus orígenes para desconectar del mundanal ruido y encontrar —tal vez— consuelo en un ambiente más distendido y relajado.
Por suerte (y es que en este caso lo es), Eugene sufre un accidente que lo deja atrapado en un extraño mundo espiritual. Perdido en las montañas, nos encontramos con Ren, una joven amnésica que acabará siendo más que una desconocida. Se convertirá prácticamente en la guía de un hombre que busca entenderse a sí mismo de nuevo.

Ambos deciden embarcarse juntos en un viaje muy intimista que mezcla de manera soberbia lo fantástico con lo cotidiano. Lo hace con una sensibilidad tremenda, y es que la historia no solo es muy orgánica, sino que se siente muy natural. La relación entre Eugene y Ren funciona maravillosamente y la interacción de ambos con el mundo sobrenatural es genial. No se siente nada forzado.
Una maravillosa aventura narrativa… ¡en español!
Lo mejor de todo es que el juego —cosa no tan habitual en este tipo de experiencias procedentes del país del Sol Naciente— viene totalmente localizado al español. La pena es que no está doblado a nuestro idioma, pero las actuaciones en inglés y japonés (las dos que he testeado) cumplen con muy buena nota.
Cierto es que la idea de una chica que ha perdido la memoria como eje del misterio no es especialmente sorprendente, por lo que podríamos hablar de un cliché. No es el único. En líneas generales, OPUS: Prism Peak no es una historia quizá tan rompedora como cabría esperar de un juego tan bien narrado.

Todo sea dicho, esto depende del prisma. OPUS: Prism Peak es un juego que nos invita a explorarlo todo y a investigar cada rincón con cuidado y esmero si queremos obtener todos los contenidos posibles en su final. Sin entrar en detalles, la conclusión del juego puede variar en función de las tareas que completemos.
Aunque a título personal es algo que me ha encantado, también es cierto que le resta algo de ritmo. OPUS: Prism Peak es un juego relajado que se disfruta yendo de chill, y a nuestra propia manera. La casi obligatoriedad de obtenerlo todo para conseguir ese gran final puede restarle algo de empaque a la experiencia al hacerla algo más lenta.
Pese a ello, mis sensaciones siguen siendo netamente positivas debido a que la estructura general del juego es buena. Simple, pero buena, y es que todo se resume en explorar escenarios, hacer fotos para ayudar a ciertos espíritus a recuperar sus recuerdos y en hablar con toda clase de bestias y criaturas mitológicas.
La belleza del mundo a través de una cámara fotográfica

Ciertamente, el bucle jugable peca de sencillo, siendo esta la razón por la que —salvando las distancias— me recuerda a una visual novel. No es tan simple como estas, pues las mismas se resumen a leer y (a veces) responder, mientras que aquí tenemos control directo sobre el personaje y formamos parte activa de la trama.
Pero sigue teniendo ese espíritu, y es que —al final— todo se resume en explorar, fotografiar, hablar y completar. Para saber cuánto hemos avanzado dispondremos de un cuaderno de notas en el que escribiremos todos nuestros hallazgos, siendo esta nuestra principal guía de juego en casi todo momento.
Eso sí, la cámara (nuestra gran aliada en esta preciosa aventura) se asemeja mucho a una de verdad, pues podemos juguetear con distintas configuraciones no solo para obtener la mejor instantánea posible, sino también para resolver ciertos detalles. Y sí, el juego tiene unos cuantos acertijos, aunque tampoco son nada del otro mundo.

Lo que sí es de otro mundo es el arte, y es que OPUS: Prism Peak es un juego sencillamente precioso. Si bien es cierto que sus texturas no están tan definidas y no es el juego más refinado que hemos visto de tipo anime, es muy bello. Además, es un juego que se siente muy único desde el primer momento.
Se ve muy bien. Es muy bonito y tiene mucho encanto. Entra por los ojos desde el primer minuto y enamora a cada paso que das. Tanto en lo visual como en lo auditivo, ya que tanto los efectos de sonido como la banda sonora tienen un acabado de alto nivel. Es, sin duda, un juego que busca destacar en lo audiovisual. Lo consigue.
Conclusiones
Por lo pronto, puedo decir que OPUS: Prism Peak me ha parecido un gran juego. En lo que quiere destacar, lo hace, y es que tanto la dirección artística como la narrativa funcionan de principio a fin. A veces tiene algunos problemas de ritmo para quienes buscan completarlo todo, ya que te obliga a buscar de más, pero por lo general es una experiencia muy entretenida.

A nivel jugable podría parecer que peca de repetitivo, y es cierto, pero es algo que tiene bastante sentido si tenemos en cuenta qué tipo de videojuego es. Es lo que hay, pero es muy sincero, por lo que es difícil llegar a él por error si buscas otro tipo de experiencia. Su mera descripción en Steam o NSW es más que suficiente para entender su propuesta.
Dentro de esta, OPUS: Prism Peak cumple con creces. Es una aventura que se disfruta de chill, explorando el entorno con calma y yendo de un lugar a otro sin otra pretensión más que la de disfrutar de su gran narrativa, su precioso apartado artístico y su no tan sorprendente —pero igualmente interesante— guion.
Y es que aunque su trama no sea una locura, sus diálogos están muy bien escritos y la forma en la que se narra su historia es muy potente. A veces no es el qué, sino el cómo, y en ese sentido es muy bueno. Además, da gusto ver cómo va explorando la psique de sus personajes.


- Su dirección artística es preciosa. Audiovisualmente es muy bueno.
- Los diálogos y la evolución de sus personajes.
- Explorar su mundo a través de una cámara (no es permanente, es para hacer fotos).
- Su actuación de doblaje.
- Está localizado al español.
- Su narrativa.

- A veces pierde ritmo al tener que explorarlo todo para obtener ciertos elementos.
- Jugablmente puede hacerse algo repetitivo.