Siendo sincero, no sabía ni que Reigns era una franquicia hasta que me crucé con Reigns: The Witcher y empecé a investigar un poco sobre el juego más allá de mis experiencias para con este análisis. Es más, tras enterarme de que había toda una franquicia detrás, leí a algunos compañeros para empaparme incluso más de ella.
La conclusión rápida a la que llegué es que tiene bastantes más adeptos de los que pensaba, que son bastante divertidos y que The Witcher se sentía un tanto repetitivo respecto a ellos, debido a que era más de lo mismo. Es una de las quejas que más he visto. Sin embargo, para mí no tiene mucho sentido, ya que no había jugado a ninguno antes. Quizá por eso mi sensación ha sido mejor en ese sentido.
Todo sea dicho, lo entiendo, ya que la idea es bastante sencilla. El juego se divide en dos partes: narración con toma de decisiones y combates. Sobre los segundos no puedo deciros mucho, puesto que son excesivamente básicos. Es más, son incluso molestos. Se reducen a un tablero tipo Tetris en el que van cayendo ataques enemigos, símbolos de brujo y ataques que debemos recoger o esquivar para hacer daño y evitar que nos lo hagan.
Van de casilla en casilla por segundo mientras nosotros nos desplazamos también de uno en uno. Ellos caen en vertical. Nosotros nos movemos en horizontal. Es fácil y funcional, pero no demasiado divertido. Sin duda, es lo peor de un juego que en su otra vertiente sí que logra sacar bastante mejor nota, pese a que su premisa también es bastante sencilla: Jaskier quiere convertirse en un bardo legendario contando historias de Geralt of Rivia. ¡Y en español!
Análisis de Reigns: The Witcher


De hecho, ahí está la gracia. Reigns: The Witcher es un juego con una premisa muy sencilla: contar algo. Lo haremos, eso sí, de manera un tanto especial. El juego divide sus acciones en cartas. Cada turno aparecerá un personaje o un evento en forma de carta. Nuestra tarea como cuentacuentos será decidir entre dos posibles respuestas, lo que dará lugar a otro evento y al progreso o caída de ciertos factores.
En la parte superior de la pantalla hay cuatro símbolos que representan a los humanos, los hechiceros y los no humanos, además de a nosotros mismos. A medida que vayamos respondiendo a cada carta, el valor de estos símbolos subirá o bajará. Si alguno llega a cero, morirás entre una de las muy diversas opciones que existen. Lo malo es que a veces no entiendes bien por qué. O al menos ese fue mi caso.
Vigilando el estado de esos símbolos, a veces acabé muerto sin entender bien por qué, debido a que ninguno estaba en cero. El juego, pese a su sencillez, no termina de explicarte del todo bien ciertas facetas, lo que provoca que las primeras horas puedan ser erráticas si tienes un poco de mala suerte.


Aun con esas, sigue siendo divertido debido a su sencillez. Eso sí: no creo que sea un juego para dedicarle varias horas seguidas. Es más bien ese extra al que le dedicas un ratillo día sí, día no, cuando quieres relajarte durante el descanso del curro o cuando te apetece jugar sin pensar demasiado.
Jaskier tiene una historia que contar
Y es que al final es siempre lo mismo, tanto para lo bueno como para lo malo. A medida que progreses, conseguirás experiencia, lo cual se traduce en nuevas cartas, misiones y opciones de juego. Tu objetivo es llegar lo más lejos posible sabiendo que al final Geralt siempre acabará muerto.
La narración siempre termina con el final del brujo, ya sea de una manera u otra. Ten en cuenta, además, que no interpretas a Geralt. Eres Jaskier contando una de sus historias, por lo que no debes guiarte por su personalidad. Aquí lo importante es contar una buena historia y aguantar el máximo tiempo posible.


A veces será más fácil. Otras no tanto, y es que según las cartas de destino (misión) que utilices, tendrás a tu favor o en tu contra determinados factores y decisiones. Por ejemplo, hay una relativamente complicada al principio del juego que te impide decirles que no a los humanos.
Te obliga a tomar determinados caminos, por lo que gestionar el estado de tus símbolos es algo más difícil de lo habitual. Son, en cualquier caso, una buena manera de darle un sabor y un color diferentes a cada partida para evitar la frustración de hacer siempre lo mismo.
Conclusiones
En resumidas cuentas, no podemos decir que Reigns: The Witcher sea un juego especialmente rompedor, pero sí que es divertido. Aunque sus combates dejan bastante que desear, por los poco menos de seis euritos que cuesta es un gran fichaje en cualquier biblioteca. Es entretenido, sabe a lo que va y tiene un gran sentido del humor.

Visualmente tiene mucho encanto y su banda sonora es fiel a la de The Witcher 3, por lo que destaca bastante en lo artístico. Yo, por cierto, lo he jugado sobre todo en Steam Deck, puesto que me resultaba mucho más interesante en ella. En PC, de hecho, jugar sin mando es bastante incómodo.
Hasta da problemas, por lo que no os recomiendo hacerlo sin él. Es incluso un poco incómodo. Además, no sé bien por qué, cada vez que salgo del juego, cuando entro de nuevo, se vuelve a poner en inglés. Es un detalle sin mucha importancia, pero resulta algo molesto. Por lo demás es bastante recomendable.


- El precio. Por 5,99 euros está realmente genial. Es barato para lo que ofrece.
- La dirección artística es buena. El juego se ve bien.
- La premisa es entretenida. Contar historias con Jaskier es divertido.
- Tiene un gran sentido del humor. Te saca más de una sonrisa.

- Se puede hacer algo repetitivo.
- A veces no entiendes bien por qué salen mal las cosas.