Por fin podemos volver a disfrutar de esta saga en español y con grandes añadidos.
Más de un año después de su lanzamiento original, llega Ys X – Proud Nordics, la versión mejorada del juego lanzado en 2024 y del que hoy os traemos su análisis. Y es que el público hispano hemos sido el gran beneficiario de esta nueva versión ya que por primera en muchos años, una entrega de esta franquicia llega localizada al español.
Por supuesto, hay otros muchos nuevos añadidos por los que merece la pena hacerse con esta versión, incluso si ya tienes el original. Mucha acción, una historia al más puro estilo nórdico pero manteniendo su fantasía y batallas navales en una aventura que encandilará a los fans de la franquicia, pero que también tiene potencial para atrapar a nuevos jugadores. Amarrad bien los anclajes que nos embarcamos en la décima entrega numérica de esta saga que ya está disponible para PS5, Nintendo Switch 2 y Steam. Os lo contamos.
Análisis de Ys X Proud Nordics | Novedades importantes por las que merece la pena volver a jugarlo
Ys X: Proud Nordics llega con importantes mejoras más allá del idioma, lo que lo convierten en algo mucho más profundo que una simple revisión. No solo hay nuevos personajes que profundizan aún más en el lore del archipiélago de Carnac, también se han introducido nuevas regiones que alargan la duración del juego entre 6 y 10 horas más.
Por ejemplo, ahora contamos con la La isla Öland, explorable a partir del capítulo 5 y que servirá de enlace con otros aspectos importantes de la trama. También hay nuevos desafíos, como la arena de Bergen, que sirve de coliseo para un reto de batalla mucho más alto.
Aunque sin duda lo más importante son las mejoras de combate y los nuevos ajustes en el equilibrio del juego, que lo convierten en una experiencia aún más divertida si cabe. Ys X Nordics nos atrapó e hizo disfrutar como pocos dado que esta saga lleva décadas haciendo las cosas bien, pero con la versión Proud han dado un nuevo paso que esperamos que sirva de lección para la próxima entrega.

Por otra parte y por dar más variedad al asunto, se han añadido las carreras de Mana, quizás no sean lo más destacable de esta revisión, pero si expanden la duración y otorga nuevas formas de vicio a un juego que explota mucho la acción en batalla. Los ajustes gráficos tampoco se quedan atrás, contando tanto en PS5 como en Switch 2 con un modo gráfico que permite escalar hasta 120 fps.
En cambio el modo calidad, que apuesta porun nivel de resolución más alto, alcanza los 60fps, haciendo que nos olvidemos por completo de las molestas caídas de fotogramas del original. Respecto a la traducción al castellano poquísimas pegas le podríamos encontrar. Se nota el mimo y la buena mano de los traductores en esta versión, que además,han usado la terminología que ya existía en nuestro idioma de las anteriores entregas localizadas.
Lo que une el maná que no lo separen los nórdicos

La trama arranca con el aventurero Adol rumbo a Celceta, en unos acontecimientos situados cronológicamente antes de la cuarta entrega numerada de la franquicia. No obstante, el barco en el que viaja se ve obligado a detenerse en la enigmática isla de Carnac tras sufrir el asalto de una organización del archipiélago. Allí cruzará su destino con Karja, la princesa del clan corsario, y sin pretenderlo ambos quedarán vinculados por un misterioso lazo de maná imposible de romper. Esta unión no solo los conecta, sino que también les otorga el poder del maná, la única fuerza capaz de plantar cara a las temibles amenazas que dominan tanto el mar como la tierra.
Tras tener que abandonar el hogar que nos acogió, comenzaremos a reunir nuestra propia tripulación, que irá creciendo con la incorporación de viejos aliados y nuevos compañeros, cada uno aportando su experiencia para respaldar al pelirrojo protagonista. Surcaremos los mares de isla en isla, despejando rutas infestadas de enemigos y protagonizando una aventura que alterna exploración terrestre y combates navales.
Una vez más, la saga da un giro enorme a lo convencional de la franquicia para apostar por un enfoque único. A la temática vikinga se le ha sacado partido mucho más allá de la ambientación, convirtiendo a los combates en barco en uno de sus principales pilares. De este modo, la jugabilidad no se basa únicamente en la acción y la exploración. Que como vamos a ver, se mantienen tan fresca como siempre en la saga.
Tareas secundarias que refuerzan los lazos entre los personajes mejores construidos de toda la saga

Como ya habrán intuido los seguidores más puristas de la franquicia por su planteamiento argumental, la historia se sitúa antes de Memories of Celceta, considerada la tercera entrega numerada. Dicho de otra forma, estamos ante uno de los primeros capítulos dentro de la cronología oficial, concretamente el tercero si tenemos en cuenta Ys Origins.
Aunque el relato no alcanza la profundidad ni el nivel de construcción deLacrimosa of Dana, sí deja escenas y momentos memorables. La relación entre los dos únicos personajes jugables en esta ocasión evoluciona tanto en combate como en las secuencias narrativas, consolidándose como uno de los vínculos más sólidos de toda la serie.
Por su parte, el resto de integrantes de la tripulación también cuentan con un trasfondo trabajado, ya que el título incentiva conocer mejor sus historias mediante el sistema de misiones secundarias. Sin ser especialmente complejas, estas tareas fomentan la exploración, nos animan a recorrer cada isla y amplían de forma natural la duración de la aventura.
Completar el juego al 100% puede llevar más de 50 horas, una cifra notable para una propuesta de corte hack and slash. Además, esta duración se ve prolongada gracias a la revisión, que en muchas ocasiones actúa como una firme expansión.
Esta tripulación no son los Sombrero de Paja, pero ni falta les hace

Como ya adelantábamos, una parte importante de la experiencia también transcurre en alta mar. El navío no se limita a servir como medio de transporte, sino que actúa como una pieza clave en el apartado jugable, convirtiéndose en una auténtica herramienta ofensiva con la que imponer nuestra ley en el océano. Mientras surcamos las aguas en busca de nuevas islas o tesoros escondidos, no tardarán en aparecer embarcaciones hostiles, obligándonos a responder a base de cañonazos.
Disponemos de diferentes tipos de disparos, andanadas laterales y ofensivas frontales, y la eficacia del barco dependerá directamente de cuánto lo hayamos potenciado. A medida que la tripulación crece, también lo hacen sus estadísticas, aunque no es la única vía de mejora: completar encargos o invertir recursos nos permitirá reforzar el armamento, aumentar la velocidad o desbloquear nuevas opciones de ataque.
Este sistema cobra especial relevancia conforme avanza la aventura, ya que los rivales marítimos se vuelven cada vez más temibles. El juego nos empuja así a equilibrar el progreso de la historia principal con las actividades secundarias. De hecho, algunos de los desafíos opcionales más exigentes se presentan en forma de combates navales, por lo que alcanzar el 100% implica dominar tanto la exploración terrestre como la batalla en el mar.
Asaltos navales llenos de proezas y combates

Respecto al manejo de la embarcación, es realmente muy fluido y natural, tanto en desplazamiento como en combate. Los combates suceden rápidos y de un modo muy dinámico, aunque no todo es perfecto. Aunque podemos personalizar nuestras bazas de ataque de muchas formas, acaba por hacer repetitivo y no aporta tanta variedad como en combate cuerpo a cuerpo.
En ocasiones no seremos nosotros los atacados, sino quienes provoquemos la confrontación. Hablamos de pequeñas islas, en su mayoría secundarias, donde deberemos iniciar un asalto repleto de enemigos para poder desembarcar. Estos combates incluyen varios objetivos opcionales que, si cumplimos, mejoran nuestra valoración final. Las recompensas suelen ser mejoras y objetos bastante exclusivos. Además, podremos repetir estos desafíos más adelante, regresando cuando nuestra embarcación sea más potente.
En cuanto a la navegación, no esperéis algo complejo ni frustrante como lo visto en Assassin’s Creed III. Aquí todo es mucho más fluido y sencillo de controlar. Esto hace que los enfrentamientos navales sean más llevaderos y entretenidos. Aunque nunca ha sido el gran atractivo de la saga, funciona como un añadido interesante que no sabemos si volverá en futuras entregas.
Si tuviéramos que señalar un punto negativo, sería la velocidad inicial del barco. Durante las primeras horas resulta bastante lenta y puede desesperar. Los trayectos entre islas se hacen largos y algo pesados. Por suerte, no tardamos en mejorar la nave y desbloquear el viaje rápido, lo que ayuda a aliviar bastante esta sensación.
Combates con un nuevo enfoque, pero manteniendo su esencia

Aunque los combates navales han ganado peso, el corazón de la saga sigue estando en el cuerpo a cuerpo. La acción es rápida y directa, con un enfoque claramente hack and slash. Golpear sin descanso es clave, pero también lo es esquivar o bloquear en el instante preciso para obtener ventajas. La gran diferencia en esta entrega es que no lucharemos en solitario.
No es la primera vez que la serie incluye varios personajes, pero sí una de las pocas en las que combatimos acompañados de forma constante. Esto añade un matiz más estratégico, ya que no solo debemos pensar en los ataques, sino también en el desarrollo de ambos protagonistas. Además, se introduce una mecánica interesante: al mantener el botón de bloqueo, los dos atacan de forma simultánea con un asalto sincronizado y especialmente contundente.
Cuando combaten juntos, los golpes se vuelven más rápidos y se desbloquean habilidades combinadas mucho más poderosas. En ciertos enfrentamientos, usarlas en el momento adecuado es fundamental. También pueden pelear por separado, y ahí entra nuestra decisión táctica, ya que el sistema permite bastante libertad para adaptar el estilo de juego.
La exploración también da un paso adelante. Contamos con nuevas herramientas de movilidad, como un monopatín que aumenta la velocidad y permite acceder a zonas antes inalcanzables. Para los puntos más elevados, disponemos de un gancho que funciona gracias al maná. No convierte la aventura en un plataformas puro, pero los saltos siguen muy presentes. De hecho, cada entrega refina más este aspecto. Estas novedades aportan mayor profundidad y hacen que recorrer el mundo resulte más dinámico y entretenido.
Gráficamente muy fluido pero con margen de mejora

Aunque la jugabilidad resulta muy adictiva y entretenida, el apartado gráfico arrastra un peso considerable. A nivel técnico está varios escalones por detrás de lo esperado. Entendemos las limitaciones de Falcom como estudio y su enfoque en sistemas menos potentes, pero aun así el resultado sabe a poco.
Las animaciones, y sobre todo las texturas, dejan sensaciones irregulares. En muchos momentos son claramente mejorables. Sin embargo, el conjunto mantiene cierto encanto propio. El diseño de escenarios es vistoso, lleno de color y con composiciones muy cuidadas. El estilo anime evoluciona en esta entrega, abandonando el cel-shading, pero conservando una estética atractiva a su manera.
Al menos, la versión de PlayStation cumple en el rendimiento. La resolución es correcta y el juego se mantiene estable a 60 fotogramas por segundo en el modo calidad. Esto es fundamental en una propuesta donde los reflejos y la precisión marcan la diferencia en cada combate.
Si hay un apartado donde la compañía rara vez decepciona, es en la banda sonora. Cada composición tiene un tono épico y brillante que encaja a la perfección con los combates rápidos e intensos. La música acompaña el ritmo de la acción y eleva cada enfrentamiento. En las escenas narrativas también deja huella, reforzando los momentos clave y aportando más emoción a la historia.
En cuanto al doblaje, las sensaciones también son positivas. El juego ofrece voces tanto en japonés como en inglés. Ambas opciones están bien interpretadas y sincronizadas con los personajes. La elección final queda, como siempre, en manos del jugador. Además, en esta versión cuenta cono nuevas voces y más diálogos hablados, por lo que se nota el esfuerzo por mejorar este aspecto.
Conclusiones finales | Análisis de Ys X Proud Nordics

Adol vuelve con fuerza en una entrega muy completa, repleta de actividades y distintas formas de afrontar la aventura. Se suma así a la extensa colección de títulos memorables que Falcom ha sabido forjar con el paso de los años. No es un juego perfecto y arrastra algunos detalles mejorables, especialmente en ciertos matices del combate, aunque ese no es el único foco sobre el que pretende destacar. Además, introduce un añadido relevante para la saga: la navegación, un sistema accesible y bien implementado que aporta variedad.
Su acción rápida y absorbente, junto al enorme peso de su banda sonora, funcionan como los grandes pilares de la experiencia. En conjunto, estamos ante una aventura imprescindible para los seguidores de la franquicia. Sobran razones para darle una oportunidad, independientemente de la plataforma en la que decidamos jugarlo. Por no hablar de su localización al castellano, imprescindible en los tiempo que corren y con un acabado impresionante. Primera entrega de la saga en llegar localizada en muchos años, y merece la pena nuestro apoyo.


- Jugabilidad frenética con toques de RPG y un enfoque nuevo.
- La exploración y las batallas navales nos han encantado.
- Muchos retos nuevos, ajustes de jugabilidad y por fin en castellano.

- Gráficamente aunque tiene mejoras, queda por detrás de lo esperado.
- Algunas secciones del barco pueden hacerse repetitivas.