Anunciado en el Nintendo Direct de septiembre de 2025, Mario Tennis Fever suponía el regreso del icónico fontanero a las pistas de tenis, tras Mario Aces. Hemos estado jugando bastantes horas y ya os podemos traer nuestro análisis de Mario Tennis Fever en Nintendo Switch 2.
- Tal vez te interese: Nintendo anuncia su nuevo juego Mario Tennis Fever
Mi experiencia con Mario Tennis Fever me ha dejado claro qué tipo de juego quiere ser. No intenta competir con entregas más técnicas de la saga ni convertirse en un simulador deportivo. Aquí la idea es mucho más directa: encender la consola, elegir personaje y empezar a divertirse en cuestión de segundos. Y lo consigue casi siempre.
Desde el primer partido noté que el control es más sencillo que en otros Mario Tennis. Los golpes especiales siguen estando ahí (cortados, globos, tiros potentes) pero el juego no te exige memorizarlos ni dominarlos para poder disfrutar. Puedes aprender mientras juegas, algo que hace que cualquiera pueda entrar rápidamente. Los peloteos son más claros y largos, y eso ayuda mucho a leer lo que está pasando en pantalla. No hay esa sensación de estar luchando contra el sistema, sino de reaccionar al rival.
Análisis de Mario Tennis Fever: el sistema Fever da mucho juego

La gran novedad de toda esta jugabilidad es el medidor Fever. Gracias a este sistema, durante los puntos se va cargando un medidor y, cuando lo activas, todo cambia. Gracias a la variedad de “raquetas Fever” podrás dar un golpe que tendrá consecuencias tanto en el rival como en la pista.
Desde efectos de hielo o fuego hasta tinta o pringue negro que te impide ver con claridad si pasas o golpeas por ahí. No es simplemente un golpe más fuerte: se convierte en una especie de mini duelo dentro del propio punto. El rival puede responder y entonces el intercambio se vuelve más intenso y espectacular.
Es una mecánica curiosa porque introduce caos sin romper el tenis. Sigue siendo un juego de colocación y reacción, pero ahora siempre hay tensión porque cualquier punto puede girar de repente. En varios partidos me encontré guardándolo para momentos clave, como si fuera un último recurso, y otras veces lo usaba en cuanto aparecía para meter presión. Funciona porque no es aleatorio, depende de cómo estés jugando.
Un juego accesible para todos

El ritmo general del juego es claramente más accesible. Se nota que han querido que la experiencia sea comprensible incluso para alguien que nunca haya jugado a la saga. Los personajes se diferencian bien por estadísticas y eso cambia la forma de jugar sin complicarlo demasiado. Hay algunos que invitan a jugar agresivo y otros a resistir, pero nunca llega a sentirse técnico en exceso.
Esto es bueno al principio porque engancha rápido, aunque también hace que después de bastantes partidos notes que el techo jugable no es tan alto como en entregas anteriores. No llegué a sentir esa obsesión por mejorar décimas de segundo o perfeccionar movimientos; aquí el progreso es más natural y menos exigente.
El modo historia sirve básicamente para aprender. Es entretenido, pero corto y bastante ligero. No hay una narrativa importante ni momentos memorables; más bien parece un tutorial largo con desbloqueables. Me resultó agradable para conocer mecánicas, pero una vez terminado no invita demasiado a repetirlo. Los minijuegos aportan algo de variedad al principio, aunque la mayoría dejan de sorprender rápido. En pocas horas ya había visto casi todo lo que el juego tenía preparado para un jugador.
Online y apartado visual

El online cumple sin destacar demasiado. Puedes echar partidas rápidas y mantenerte entretenido, pero no lo sentí como un título competitivo profundo al que dedicarle meses. Más bien un juego al que volver de vez en cuando para desconectar. Y sinceramente creo que esa es la intención.
Visualmente es muy limpio. No impresiona técnicamente, pero todo se entiende perfectamente. Los movimientos son claros y nunca perdí de vista la pelota, algo importante en un juego tan rápido. Los escenarios son coloridos y agradables, aunque no especialmente memorables. La música acompaña bien sin llamar demasiado la atención.
Análisis de Mario Tennis Fever: Conclusiones


Después de bastantes partidos me quedó una sensación clara: cuanto más serio intentaba jugar, menos lo disfrutaba. En cambio, cuando lo tomaba como lo que es, un juego, mejor funcionaba. Es de esos títulos que brillan en reuniones, en ratos cortos o entre otros juegos más grandes. No está pensado para dominarlo durante cientos de horas, sino para volver a él cuando quieres algo ligero.
Al final Mario Tennis Fever me parece muy divertido, pero también algo limitado. Tiene una base jugable muy sólida y el sistema Fever le da personalidad, pero el contenido para un jugador dura poco y el multijugador no busca profundidad competitiva. Es un juego que recomiendo por cómo se juega, no por todo lo que ofrece. No es el Mario Tennis más completo, pero sí uno de los más fáciles de disfrutar. Y probablemente ese era exactamente su objetivo.


- Divertido y muy entretenido
- Una vez completo casi todo el contenido para un jugador, se queda algo corto

- El apartado online está algo “muerto”
- Se te quedará corto si buscas retos hardcore