Asthenia mezcla terror psicológico y fantasía oscura en un mundo en ruinas que recuerda a Resident Evil 7, Silent Hill y Dark Souls.
Un universo en ruinas, dioses antiguos que gobiernan desde las sombras y una enfermedad que lo pudre todo desde dentro. Así se presenta Asthenia, la nueva aventura de fantasía oscura firmada por el desarrollador en solitario Manthos Lappas, la cuál deja ver por primera vez las claves de un proyecto centrado en la exploración tensa, la narrativa ambiental y las elecciones con consecuencias permanentes.
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Asthenia se define como una experiencia introspectiva y opresiva, donde cada paso importa y la supervivencia depende tanto de la observación como del combate cuerpo a cuerpo.
En Asthenia, los jugadores encarnan a Adam, un hombre corriente arrastrado a una dimensión agonizante junto a otros humanos. De fondo, el mundo se desmorona por culpa de una guerra interminable y una corrupción desconocida, mientras antiguas entidades observan desde lo alto. El objetivo resulta tan simple como desesperado: sobrevivir, descubrir la verdad y encontrar el camino de regreso hacia la persona que ama.
«Asthenia apuesta por una fantasía oscura donde la atmósfera y las decisiones del jugador definen cada tramo del viaje”
Asthenia construye su identidad en un mundo gobernado por la decadencia
Desde su planteamiento, Asthenia gira en torno al Ancient Gauntlet, un artefacto primordial que sirve tanto como arma como herramienta para interactuar con el entorno. El combate se centra en enfrentamientos cercanos y calculados, con recursos de energía limitados que obligan a pensar cada acción. De fondo, la narrativa se filtra a través de cartas fragmentadas, símbolos visuales, susurros sonoros y la propia voz de Adam, componiendo una historia que el jugador debe reconstruir por sí mismo.

Mientras tanto, su creador no oculta el origen personal del proyecto. “Asthenia nació desde un lugar muy íntimo”, explicó Manthos Lappas, quien buscaba un mundo opresivo, vivo y misterioso donde el descubrimiento se gana y cada decisión pesa. Con tres finales distintos, rutas que se bifurcan y un enfoque que rehúye guiar de la mano al jugador, la aventura aspira a dejar huella entre quienes buscan una experiencia intensa, melancólica y marcada por la pérdida.