Lejos del inicio de esto de los videojuegos en los que éstos eran simples “mata-mata” o alguna aventura que otra, los videojuegos han evolucionado en lo que ya se considera un arte, trascendiendo del puro entretenimiento. Es por ello por lo que hay títulos que van más allá de su propuesta jugable y lo que buscan es transmitir algo muy personal. Juegos en los que el mensaje o las emociones están por encima de todo lo demás. Y hoy, si seguís leyendo este análisis, os hablo de lo que me ha parecido jugar a Despelote en Switch 2.
Aunque quizás ya hayas leído algún análisis porque el juego se lanzó al mercado el 1 de mayo de 2025, este análisis de Despelote para Switch 2 no llega tan tarde, puesto que el port del juego a la consola de Nintendo se estrenó el pasado 13 de enero. Así pues, vamos a contaros no sólo que tal en lo técnico sino también lo que nos ha parecido la obra de Julián Cordero y Sebastián Valbuena.
Seguramente ya lo sepas, pero Despelote se centra en el mundo del fútbol y más concretamente como si vivieron los días en los que la selección nacional de Ecuador se jugaba el pase al que sería su primer mundial, el de 2001. Pero no por ello es un juego “de fútbol”. No. Más bien estamos ante una suerte de “¿walking simulator”? en el que recorrer las calles de Quito e impregnarnos de que siente un niño durante lo que fue un acontecimiento histórico para el país.
Análisis Despelote en Switch: la otra cara del fútbol

Así pues, siempre con la cámara en primera persona, encarnaremos a Julián y tendremos cierta libertad (limitad en el espacio y en el tiempo) para recorrer el parque en el que jugar al fútbol (sí, podrás controlar el balón y hacer cutes) y, entre otros, asistir a clase (¡e incluso hasta hacer un examen!).
La verdadera magia del juego se despliega en esos momentos en el que el juego da libertad al jugador para moverse libremente. Desde escuchar conversaciones hasta hacer alguna que otra trastada, será ahí cuando se capture la verdadera esencia que nos propone el juego.
En este tipo de juegos más “personales”, habrá quienes “conecten” más con esa historia y con todo lo que representa. Y sí, yo en 2001 tenía más años que Julián, pero puedo entender todo lo que representa y todo lo que se quiere transmitir. Y he de decir que es un juego que creo que todos aquellos que no estén muy relacionados con el balompié, deberían probar.


En su apartado audiovisual, Despelote combina entornos tridimensionales con personajes dibujados en 2D, casi como si estuviéramos paseando por un cuaderno de bocetos animado. No busca el realismo técnico, sino el emocional. Los colores, las proporciones y las animaciones… todo está hecho con un propósito, el de sentirnos pequeños aún en mundo donde los grandes parecen muy grandes.
En lo jugable, el control del balón es deliberadamente torpe. No somos estrellas, somos un niño. El balón se escapa, rebota donde no queremos, se cuela en sitios incómodos. Esa falta de precisión es parte del discurso: jugar en la calle no es como en un estadio, es caótico, imprevisible.
Análisis Despelote en Switch: rendimiento y conclusiones
Entrando propiamente en el análisis del rendimiento de Despelote en Nintendo Switch, hemos de aclarar que lo hemos jugado en Switch 2. Aunque el juego está disponible para la antigua Switch, el juego es perfectamente compatible. También he de aclarar que lo he jugado totalmente en modo portátil, que creo que es un juego que invita mucho a ello por su ritmo y demás.


El rendimiento ha sido perfecto y no hemos observado ni tirones ni caídas de frames ni nada por el estilo. Tampoco ha habido fallos con la traducción ni con el idioma (sí, ahora y aquí es necesario el español latinoamericano). Así que, en ese sentido, cero problemas.
Respecto al uso de la batería, empecé el juego con la batería llena y, al acabarlo en unas 2 horas, aún quedaba un 37%. Sólo la dejé en reposo un par de horas entre las dos sesiones que me llevó acabarlo. Así que también lo considero un rendimiento satisfactorio.
Sin ánimo de alargarme más (básicamente ya que creo que es un juego que, por mucho que te digan, has de probarlo tú), concluyo este análisis afirmando que Despelote trasciende más allá del mundo de futbol y se convierte en una experiencia íntima y personal que refleja un momento histórico muy concreto, pero algo más. Estamos ante otra evidencia que demuestra que el juego es arte y, como tal, genera opiniones divisivas. Eso sí, merece ser observado/probado para poder juzgarlo. Y sólo es eso lo que os pedimos: jugadlo


- Corto y directo al corazón
- Recrea fielmente un momento histórico de Ecuador
- Rendimiento perfecto en Switch 2

- Puede ser algo divisivo por ser una obra muy personal
- La parte final, aunque reflexiva, puede dejar de gustar a alguien