La redención de un clásico, ahora en portátil
Quiero empezar por lo que todo el mundo. Hablar de Divinity: Original Sin II es hablar de uno de los RPG más importantes de la historia de los videojuegos. No solo por su profundidad jugable o por la libertad que nos ofrece, sino porque supuso la consagración definitiva de Larian Studios antes de dar el salto definitivo con Baldur’s Gate 3.
La versión Definitive Edition no es solo un nombre bonito: ajusta el equilibrio, mejora ciertos tramos narrativos y pule mecánicas que ya eran sobresalientes. Ahora que su Definitive Edition llega a Nintendo Switch 2, acompañada de una actualización técnica pensada para la nueva generación, reabre una pregunta interesante: ¿es esta por fin la versión portátil que el juego siempre mereció?
«No es la versión definitiva, pero sí es, probablemente, la mejor versión portátil del juego hasta la fecha»
Análisis de Divinity Sin Original II Definitive Edition para Nintendo Switch 2 – el secreto a voces mejor guardado de Larian Studios
Qué mejor que comenzar hablando del cambio más evidente al jugar en Switch 2, la estabilidad del rendimiento. En la Switch original, Divinity: Original Sin II era jugable, sí, pero había caídas frecuentes de frame, tiempos de carga largos y cierta sensación de que el hardware iba siempre al límite.
Ahora, gracias a las mejoras de la nueva generación, podemos decir sin ningún miedo que el juego respira, sin ayuda, a pleno pulmón. En modo dock, el rendimiento es notablemente más sólido, con una fluidez mucho más constante y sin los tirones que antes aparecían en combates complejos o zonas cargadas de efectos. No es un 60 FPS completamente inamovible en todo momento, pero la experiencia es claramente más estable y agradable.

Por otro lado, en modo portátil, el objetivo es más conservador, pero bien elegido. El frame se mantiene estable y, sobre todo, consistente. En un RPG táctico por turnos esto es más importante que la cifra exacta, y aquí el juego cumple con solvencia.
Lo que todos temían y a todos han callado: resolución y calidad visual
Aquí no estamos ante una revolución gráfica, y es importante dejarlo claro. Divinity: Original Sin II sigue siendo el mismo juego visualmente, pero mejor presentado. La resolución es más alta, la imagen es más nítida y se ha reducido notablemente el aspecto borroso que tenía la versión original de Switch, especialmente en televisores grandes. Las texturas se ven más limpias, los personajes ganan definición y los escenarios resultan más agradables de recorrer.

No alcanza el nivel de detalle de las versiones de PS5 o Xbox Series, pero tampoco lo necesita para cumplir su función. En Switch 2, el apartado gráfico deja de ser una distracción negativa y pasa a ser simplemente correcto, que ya es mucho decir en un juego de esta escala en formato híbrido.
«Un RPG enorme, exigente y brillante que, por fin, se siente realmente cómodo en el ecosistema de Nintendo»
Controles e interfaz: mejor con mando de lo que muchos recuerdan
Uno de los grandes miedos al llevar un RPG de este tipo a consola siempre ha sido el control. Divinity: Original Sin II nació en PC, con teclado y ratón, y eso se nota en su complejidad. Sin embargo, Larian hizo un trabajo muy serio adaptando el juego al mando, y en Switch 2 esa adaptación sigue funcionando francamente bien.

Moverse por el mundo, interactuar con personajes y gestionar los combates es cómodo. El sistema de ruedas para habilidades funciona con agilidad, y tras unas horas todo se vuelve bastante intuitivo. Si, lo sé; no es tan rápido como con ratón, pero tampoco se siente torpe.
En modo portátil, la pantalla táctil es una ayuda real. No es imprescindible, pero facilita tareas como la gestión del inventario o la selección puntual de elementos en pantalla. En un juego con tanto texto, tantos objetos y tantas decisiones, cualquier ayuda a la ergonomía es bienvenida. Eso sí, quien venga de PC seguirá notando ciertas limitaciones en la interfaz. No es un problema grave, pero sigue siendo un juego denso, y eso forma parte de su identidad.
Sensaciones y comparaciones
Jugar a Divinity: Original Sin II en Switch 2 se siente, por primera vez, como una experiencia natural, no como un compromiso. Ya no tienes la sensación constante de estar jugando una versión “recortada” o técnicamente forzada. Además, los tiempos de carga mejorados ayudan mucho al ritmo general; no desaparecen por completo, pero dejan de romper la inmersión como ocurría antes.

Pero sí, conviene ser honesto: si buscas la mejor versión posible a nivel técnico, esta no es la de Switch 2. PC y las consolas de sobremesa habituales de nueva generación siguen ofreciendo más resolución, más fluidez y mayor comodidad en la interfaz. Pero claro, poder llevarte esta historia a cualquier parte, sin que el rendimiento se resienta de forma notable, sigue siendo algo muy poco habitual.
Análisis de Divinity Sin Original II Definitive Edition para Nintendo Switch 2 – Conclusiones

Divinity Original Sin II Definitive Edition no pretende reinventar nada y francamente, tampoco lo necesita. Lo que hace es algo más importante: lo presenta de la mejor forma posible dentro de una consola híbrida, corrigiendo muchas de las limitaciones que tenía la versión anterior y ofreciendo una experiencia mucho más sólida y coherente. No es la versión definitiva en términos absolutos, pero sí es, probablemente, la mejor versión portátil del juego hasta la fecha.
Para quienes nunca se atrevieron con él, es una puerta de entrada muy recomendable. Y para quienes ya lo conocen, una excusa excelente para volver a Rivellon desde otro punto de vista. Un RPG enorme, exigente y brillante que, por fin, se siente realmente cómodo en el ecosistema de Nintendo.


- Rendimiento y estabilidad muy mejorado en Switch 2
- Una experiencia portátil sorprendentemente sólida
- Controles bien adaptados y uso útil de la antalla táctil

- Sigue por detrás de las versiones de sobremesa en lo técnico
- Interfaz densa para sesiones largas
- Falta de opciones avanzadas de control