Siendo sincero, Cloudheim no era un juego que tuviese especialmente marcado en mi calendario. No obstante, y casi por azar, un día me di de bruces contra él y me llamó bastante la atención su apartado gráfico. Investigando un poquito, vi que tenía algunas ideas —cuando menos— bastante interesantes, así que decidí darle una oportunidad.
Tras un par de sesiones me pude dar cuenta de que aquí había algo más interesante de lo que me imaginaba, por lo que me acabé adentrando cada vez más, y poco a poco, en él. Al final me encontré con un juego bastante bien avenido, con sus limitaciones y sus defectos, por supuesto, pero con una propuesta bastante interesante.
No tanto por reinventar el género, sino por cómo combina acción, exploración y cooperativo dentro de una propuesta muy consciente de sus propias limitaciones. Y es que Cloudheim no intenta ser el RPG de acción definitivo ni competir con los grandes nombres del género.
Su enfoque es mucho más humilde, pero también más directo: ofrecer una experiencia divertida, accesible y pensada para jugarse sin complicaciones, especialmente en compañía. Tras varias horas jugando me he marchado con la sensación de que es uno de esos juegos que entran fácil, se entienden rápido y saben mantener el interés gracias a un ritmo muy bien medido.
Todo ello teniendo en cuenta, eso sí, que todavía se encuentra en acceso anticipado. En otras palabras: no está terminado y todavía le queda bastante camino por delante. Por lo tanto, más que un análisis al uso, estas serían unas primeras impresiones de un RPG con ganas de hacerse un huequito en la industria.
Primeras impresiones de Cloudheim
A grandes rasgos, podríamos definir a Cloudheim como un ARPG que hace mucho énfasis en el modo cooperativo. Se ambienta en un mundo construido en islas flotantes que busca darle mucha importancia a la exploración, el combate y el sistema de progresión. Esto se hace especialmente evidente por la manera en la que estos se entrelazan, tejiendo un tapiz bastante compacto y fácil de digerir.



Por contra, en estos momentos no podemos hablar de un RPG con una narrativa especialmente profunda. La historia, más bien básica, es uno de sus puntos flojos, así como su propia ambientación. Tampoco es complejo en lo estadístico, dándole más importancia a otros aspectos.
Aquí el objetivo es otro: que cada sesión de juego resulte satisfactoria, independientemente de su duración. Ya juegues media hora o varias horas seguidas, siempre tienes la sensación de haber avanzado. Como tal, Noodle Cat Games —la desarrolladora— nos propone una experiencia algo menos secuencial. O esa es mi sensación.
La idea pasa por recorrer distintas zonas, enfrentarnos a enemigos, completar encargos y mejorar nuestro equipamiento mientras vamos avanzando. En ese sentido, la progresión está bien llevada y el ritmo es bueno, dentro de una estructura más bien clásica, pero acertada.


Todo sea dicho, el combate es uno de sus aspectos más importantes. Cloudheim bebe de las batallas en tiempo real y apuesta por la acción. Usa un sistema de ataques básicos, esquivas, técnicas especiales y una gestión de recursos nimia que busca simplificar su puesta en escena para hacerlo más accesible.
Un sistema de combate directo y muy agradecido
Por contra, podría decirse que el sistema no es especialmente profundo. Responde bien, pues se siente que cada golpe tiene su propio peso, pero le falta algo más de empaque. Pese a ello, podemos decir que las animaciones son claras, el control es preciso y el combate se siente bien en líneas generales. Es satisfactorio.
En esto interviene el diseño de los enemigos, pues acompaña muy bien. Aunque tal vez extrañamos un poquito más de variedad, la base es buena y no se sienten como simples sacos de boxeo contra los que lo único que tenemos que hacer es machacar los botones como auténticos animales. Te pide un poquito más.


Pese a ello, quienes busquen un ARPG más complejo capaz de mirarle de tú a tú a los grandes exponentes del género echarán en falta más capas jugables. Es lógico, debido a que es un indie. Más todavía si recordamos que está en acceso anticipado, siendo este un elemento que debéis tener muy en cuenta.
Aun con esas, el sistema de progresión tiene potencial para acabar dándonos más de esto. Cloudheim está bien diseñado. Pensado para que entendamos todo rápidamente, tiene potencial para mejorar y agregar más contenido. La ausencia de un árbol de habilidades abrumador o un sistema de decisiones irreversibles hace que sea simpático en ese aspecto.
Las mejoras son directas: más daño, nuevas habilidades, pequeñas bonificaciones pasivas y mejoras de equipamiento. A cambio, nos ofrece un juego con un sentido del progreso constante y agradecido, especialmente para quienes buscan acción más frenética y rápida. Sin embargo, esta claridad también tiene una consecuencia evidente.

A medio y largo plazo, la progresión puede sentirse algo limitada. No hay builds radicalmente distintas ni cambios drásticos en la forma de jugar más allá de ajustes incrementales. Aun así, el juego consigue mantener el interés gracias a una curva de dificultad bien ajustada y a la introducción gradual de nuevos desafíos. No se vuelve repetitivo demasiado rápido, aunque sí es cierto que no está pensado para sesiones infinitas.
Un viaje divertido y muy bonito
En lo que respecta a los escenarios, os recuerdo que Cloudheim se define mediante un sistema de islas flotantes. Cada una tiene su propio diseño, y si bien es cierto que los biomas no son especialmente diferentes cuando vamos de un lugar a otro, están bien aprovechados.
La exploración, aunque ligera, es agradable. Siempre hay algún secretito que descubrir, un enemigo secreto al que batir o una pequeña desviación que merece la pena investigar. No abruma, pero tampoco se siente vacía, aunque a veces podemos pedirle un poquito más.


No obstante, si tenemos en cuenta su enfoque general, lo cierto es que el mapeado encaja muy bien con la propuesta del estudio. Cloudheim no quiere que te pierdas durante horas en un mismo escenario, sino que avances, explores un poco y pases al siguiente reto sin romper la dinámica.
Si a esto le sumamos una dirección artística colorida y agradable —y bastante bonita, todo sea dicho—, su estilo cel shading, el resultado es bueno. No busca el realismo ni el detalle extremo, sino crear un mundo coherente y fácilmente reconocible. Las islas flotantes, los enemigos y los efectos visuales cumplen su función y encajan bien con el tono general del juego. No deslumbra, pero tampoco decepciona.
En el apartado técnico, el rendimiento es estable durante la mayor parte del tiempo. Puede haber pequeños detalles a pulir, pero nada que empañe seriamente la experiencia. La banda sonora acompaña correctamente, sin resultar especialmente memorable, pero cumpliendo su cometido.
Primeras impresiones de Cloudheim: conclusiones


Teniendo en cuenta que está más diseñado para el cooperativo que para el juego individual, podemos decir que la duración de Cloudheim es relativamente comedida en estos momentos. Completar su contenido principal no lleva una cantidad excesiva de horas, pero tampoco se siente corto si se juega con calma.
Dicho esto, y a modo de conclusión, puedo deciros que Cloudheim es un RPG interesante y entretenido que todavía se encuentra en una fase temprana. Le queda bastante camino para ser un auténtico juego de principio a fin, pero la base es buena y el estudio es bastante realista con sus limitaciones.
La idea general es divertida, así que de momento cuenta con mi beneplácito. Ofrece combates divertidos, una progresión clara, un cooperativo muy bien integrado y un ritmo que invita a seguir jugando sin cansarte. Sus limitaciones están ahí, especialmente en profundidad y variedad a largo plazo, pero no ocultan sus virtudes.
Si buscas un RPG de acción accesible, pensado para disfrutar con amigos y sin complicaciones innecesarias, Cloudheim es una propuesta muy a tener en cuenta. No marca un antes y un después, pero cumple con nota su objetivo principal: entretener.


- Muy disfrutable en cooperativo.
- Combate ágil y bien implementado.
- Progresión clara y constante.
- Buen ritmo general.

- Poca profundidad a largo plazo.
- Builds poco diferenciadas.
- En solitario pierde fuerza.