Siempre que me toca hablar —y con gusto— del trabajo de Yosuke Nakamaru y Kyotaro Azuma, repito las mismas palabras: un buen manga no siempre necesita un argumento necesariamente enrevesado para ser bueno. Hoy, en mi reseña del tomo n.º 7 de Tenkaichi: la batalla definitiva, lo he vuelto a repetir: no siempre hace falta si sabes bien qué quieres ofrecer y ese «algo» tiene sentido y está bien ejecutado.
Este es uno de esos casos. Desde el principio, Tenkaichi nos ha demostrado esta situación en varias ocasiones, pero no es casualidad. Por ejemplo, el guion de Nakamaru-sensei no es peleas sin más. Cada vez que se presentan dos púgiles, siempre profundiza en un aspecto clave de su origen para que seamos capaces de entenderlo. Y aunque siempre lo hace durante el combate, nunca sobra.

A nivel narrativo, funciona muy bien, por lo que estos flashbacks y el propio combate fluyen siempre con mucha naturalidad. Lo bueno es que siempre adereza esta receta con algunas conversaciones previas que animan incluso más la batalla y nos dejan con hype por algo más que su resalto. Es simple, pero logra el efecto deseado, siendo este el motivo por el cual cada entrega nos ofrece algo interesante.
En este séptimo tomo, por ejemplo, se enfrentan Sasaki Kojiro —el famoso espadachín que se dice que fue vencido por Musashi llegando tarde y usando la luz del Sol en su contra— y el miembro más joven de los Hattori Hanzo: Masanori, hijo de Yasunaga. Así es: es el que todos conocemos. Y no es un ninja al uso: es un usuario de lanza que, eso sí, es capaz de usar cualquier truco para obtener la victoria.
Reseña de Tenkaichi: la batalla definitiva n.º 7 | Portada, sinopsis y edición

La batalla legendaria del cuarto encuentro de la primera ronda del Tenkaichi, entre Kamiizumi Isenokami Nobutsuna, el maestro espadachín, y Hino Chôkô, la encarnación de un dios de la fuerza, ha llegado a su fin. En medio de una conspiración urdida por Akechi Mitsuhide, el quinto encuentro enfrentará a Hattori Hanzô, el shinobi que no se esconde, heredero de la voluntad de Honda Tadakatsu y descendiente del clan shinobi más poderoso de Iga; contra la misteriosa máquina de matar Sasaki Kojirô, la obra maestra de la esgrima del genio de las artes marciales, ¡Kanemaki Jisai!
| Colección | Tenkaichi vol. 7 de 11 (serie abierta) |
| Autoría | Yosuke Nakamaru y Kyotaro Azuma |
| Género | Acción, artes marciales, aventura |
| Formato | Rústica sin solapas con s/cub. |
| Tamaño y páginas | 13,1 x 18 cm con 192 páginas en b/n |
| Precio | 9,95 € |
| Traducción | Manel Vázquez López |
| Fecha de lanzamiento | 13 de noviembre del 25 |
| Reseñas | Volúmenes anteriores |
Y para variar, este duelo es más que el enfrentamiento entre un lancero y un espadachín. Como bien sabréis muchos de vosotros, a Nakamaru-sensei le gusta agregar componentes que parecen sacados de un libro de fantasía épica. En este caso, ambos púgiles utilizan una habilidad de carácter muy mental para alcanzar el reino de lo sobrenatural.
Por un lado, Kojiro es un espadachín con habilidad brutal para la esgrima que —sin embargo— se destaca por la frialdad de su pensamiento y su capacidad para analizarlo todo. Es un luchador predictivo capaz de entender al oponente tras estudiarlo durante breves períodos de tiempo.
Por su parte, Hanzo es un hábil lancero capaz de ver trampas donde nadie más las ve. Es un luchador tremendamente inteligente con el don de desestabilizar o golpear por sorpresa a su rival de casi cualquier manera, siendo un guerrero capaz de golpear casi por cualquier punto sin grandes contratiempos.
Un duelo que va más allá de un choque de estilos

No obstante, lo realmente interesante de esta batalla es que es más que el enfrentamiento entre dos estilos muy cerebrales. Ambos sirven a un señor completamente diferente cuya historia va más allá del Tenkaichi, siendo tanto un cruce de estilos de combate como de posible gobernanza.
Poco a poco, esa simpleza narrativa se ha ido complicando un poco más, alcanzando su cenit —al menos de momento— en esta entrega. El torneo es algo más que el capricho de un Nobunaga a punto de morir. Hay algo más. Poco a poco, Nakamaru-sensei ha ido agregando nuevos ingredientes a la receta de su obra y, si bien es cierto que aún no podemos decir que es esencialmente compleja, ha ganado en profundidad.
Sumado al siempre llamativo estilo con el lápiz de Azuma-sensei, puedo afirmar sin miedo a equivocarme que el manga está evolucionando favorablemente con el paso de los episodios. Se siente cada vez mejor, especialmente en el guion. Está demostrando que, aunque su principal baza sigue siendo la brutalidad de sus combates mediante personajes históricos, también puede ir más allá.
Es algo que, siendo sinceros, se agradece. Si solo con la espectacularidad de cada batalla ya se sentía como un manga realmente entretenido, ahora que está aspirando a algo más es incluso mejor. Es por eso mismo que hoy puedo decir que Tenkaichi: la batalla definitiva es mejor ahora que cuando comenzó. Puede parecer una obviedad, mas no siempre es de esta manera.
Conclusiones

Sin ánimo de extenderme mucho más, diré que estoy disfrutando más que nunca de Tenkaichi y que espero que las cosas sigan por este camino. La hoja de ruta que están siguiendo ambos autores es la adecuada y es por esto mismo que puedo hablar de un manga que sí os recomendaría, sobre todo si os gustan las historias algo más sencillas en las que la acción lo es todo.
Aunque es verdad que argumentalmente está creciendo, su disposición sigue siendo simple: un preludio, un combate, un epílogo para dicha batalla y así una y otra vez. Hasta la fecha, el camino siempre ha sido el mismo y el eje central de todo el manga siguen siendo las peleas. Lo ocupan casi todo, más allá de los diálogos que hay dentro de las mismas, así que tampoco debéis esperar otra cosa.
Sea como fuere, es muy, muy entretenido. Todos los guerreros y luchadores que han aparecido hasta la fecha tienen mucho carisma y es inevitable apoyarlos a todos. Da incluso algo de pena saber que la mayoría de ellos, por no decir todos, acabarán muertos, pues se les acaba cogiendo cariño. Es por esto que es —entre otras cosas— una lectura tan disfrutable.


- Es muy sincero con lo que ofrece.
- El dibujo es realmente bueno.
- El ritmo es directo y frenético.
- Aunque simple, es bastante entretenido. Narrativamente está creciendo.
- El trasfondo y los personajes tienen cada vez mejor pinta.

- No innova demasiado.
- Si buscas una trama algo más compleja, no es para ti.