No siempre es necesario hacer algo especialmente complejo para darte algo que funcione. Buen ejemplo de ello es el protagonista de nuestro análisis del día, Little Corners, un sencillo videojuego de colocar pegatinas. Sí, he dicho pegatinas. ¿Habéis jugado alguna vez con esos libros en los que tienes un montón de stickers de bordes transparentes que podéis pegar sobre un fondo para diseñar vuestro propio escenario? Pues eso es justo lo que nos ofrece Meteor Pixel.
El estudio, imitando el funcionamiento de los mismos, recrea sus físicas de tal manera que podamos hacer exactamente lo mismo en nuestro ordenador a través de los diferentes escenarios que presenta. Con más de 1.000 stickers a través de 8 rincones diferentes, no tiene un objetivo final definido. Lo que nos propone es darle rienda suelta a nuestra creatividad mediante una experiencia muy cozy en la que no hay un final adecuado.
Más allá de ciertas pegatinas secretas que todavía no estoy seguro de cómo desbloquear —he obtenido algunas, y creo que lo único que hice fue quitar y poner pegatinas de mi álbum—, todo se resume en pegar y despegar hasta diseñar nuestro rinconcito de ensueño.
Los hay de distintas temáticas, desde una vieja mazmorra hasta una habitación japonesa o una cocina rural. Y no hay un diseño ganador. Solo hay diseños. Si es bueno o no depende enteramente de nosotros. La respuesta adecuada es la nuestra. Se trata de disfrutar del proceso y disfrutar de un ratito de calma sin nada ni nadie que nos moleste.
Análisis de Little Corners




¿Lo consigue? Pues la verdad es que sí. Little Corners es un juego muy, muy relajante. Con un precio de 6,99 euros, ofrece un juego que cumple con su cometido de manera bastante efectiva. No es, como habréis podido inferir, un juego al que le dedicaréis cientos de horas.
Tampoco creo que haya sido diseñado para dedicarle largas sesiones día tras día. Es el típico jueguecito que siempre tenemos instalado en nuestra biblioteca por si un día nos apetece disfrutar haciendo «nada». Sin tensión ni grandes objetivos. Sin la pretensión de romper un récord o enfrentarse a un gran desafío.
Es cuestión de sentarse y diseñar, pero dejando a un lado la frustración propia de un sistema en el que no hay segundas oportunidades. En un libro de pegatinas, cuando la has colocado, ya no hay vuelta atrás. Aquí sí. Y, si bien es cierto que es imposible emular al 100 % la magia de pegar una pegatina con tus propias manos (o unas pinzas si sois muy metódicos), lo hace bastante bien.
Es disfrutón gracias a su sencillez y nos da algo bastante original. Siendo sincero, no he visto muchos juegos (por no decir ninguno) que hagan algo similar. Todo sea dicho, tampoco es que pueda deciros mucho más, pues es un juego tan simple como efectivo.
Conclusiones




Personalmente, me ha venido muy bien para desconectar un rato y simplemente disfrutar de su desenfadada propuesta. Encantador y muy bonito, luce a simple vista, y es que la dirección artística es muy agradable. Es un juego que parece haber sido pensado para simplemente pasar un ratito desconectado del mundo con tu música de fondo.
Trae, por supuesto, su propia melodía, pero yo soy de los que prefiere disfrutar de este tipo de experiencias con su propia banda sonora. Tranquilona, por supuesto, ya que es lo que más le pega. Sin ánimo de extenderme mucho más, os diré que sí, que he disfrutado de Little Corners y que creo que está muy bien pensado.
El precio está bien ajustado, la idea es buena, la banda sonora se adapta bien, la jugabilidad es sencilla y la dirección artística es bonita. No es de grandes pretensiones, y tal vez ocho salas pueden quedarse algo cortas (me habría encantado poder hacer las habitaciones más grandes para tener más espacio), pero no deja de ser entretenido. Me ha gustado.


- Es muy relajante.
- Es muy bonito.
- Logra que se sienta (casi) como los álbunes de pegatinas reales.

- No poder tener rincones algo más grandes donde meter más stickers.