Cuando una serie como Avatar: La Leyenda de Aang acabó, muchos nos quedamos con esa sensación de vacío que solo tus series favoritas te dejan. Es por esto mismo que cuando me enteré de que se iban a publicar en España las dos primeras trilogías de Avatar: La Leyenda de Aang – La Búsqueda y La Promesa, di un pequeño brinco.
Así es. Publicadas originalmente en tres partes, las dos primeras novelas gráficas (faltarían La Brecha; Humo y Sombra; Norte y Sur; y Desequilibrio) ya están disponibles. Editadas en España por Penguin Random House, forman parte del universo canónico de Avatar, expanden la historia original y nos traen temas nunca vistos en la serie de televisión.
En este caso, tanto La Promesa como La búsqueda fueron escritas por —principalmente— Gene Luen Yang y tienen lugar después de los eventos acaecidos en la serie. La Promesa ocurre un año después de la ficción televisiva mientras que La búsqueda sucede un año después de la propia La promesa.


Como cabría esperar, la trama nos presenta un mundo en reconstrucción y parcialmente fracturado debido a todo lo que ocurrió al final de Avatar. La situación no es tan urgente como en la trama de TV, pero eso no le resta valor. No hablamos de secuelas apresuradas con ganas de explotar la fama de su predecesor, sino exploraciones que maduran lo que ya vimos.
Mediante ellas exploramos distintas facetas de los personajes como el liderazgo, su propio concepto de identidad y el proceso de sanación que llega tras una ‘guerra’ como la que vivierion. Como fan del Avatar original, debo confesar que tenía muchas ganas de ver cómo sobrellevaban toda esta situación y debo confesar que estoy bastante contento.
Para empezar, porque mantiene el espíritu (aunque no es lo mismo, puesto que esto era imposible) de la serie original. Seguidamente, porque hay buena sinergia entre la primera novela y el final de la serie. Por último, porque entre La Promesa y La Búsqueda la inercia también es buena. Entre ambas ofrecen 464 páginas de contenido de buen nivel.
Reseña de Avatar: La Promesa y La Búsqueda | Portada, sinopsis y edición

Volumen 1. Acompaña a Aang, Zuko, Katara, Sokka y los demás en nuevas aventuras que expanden el mundo de la serie que ha marcado a generaciones. En La promesa, la frágil paz entre las Cuatro Naciones se ve amenazada por el Rey Kuei, señor del reino de Tierra. La amistad de Aang con Zuko y su enemistad con Kuei lo colocarán en medio de un conflicto que podría llevarlos a otra devastadora guerra. Escrita por el ganador de un premio Eisner y nominado al National Book Award, Gene Luen Yang, en estrecha colaboración con los creadores de Avatar, Bryan Konietzko y Michael Dante DiMartino.
Volumen 2. Acompaña a Aang, Zuko, Katara, Sokka y los demás en nuevas aventuras que expanden el mundo de la serie que ha marcado a generaciones. En La búsqueda, Zuko decide encontrar una respuesta a la pregunta que lo ha acompañado toda su vida: ¿qué le pasó realmente a su madre? Aang y sus amigos se unirán a Zuko para descubrir la verdad. Escrita por el ganador de un premio Eisner y nominado al National Book Award, Gene Luen Yang, en estrecha colaboración con los creadores de Avatar, Bryan Konietzko y Michael Dante DiMartino.
| Colección | Avatar: La Leyenda de Aang (trilogías canónicas) |
| Autoría | Gene Luen Yang (guión), Studio Gurihiru (arte) |
| Género | Aventura épica, drama político-familiar |
| Formato | Tapa dura |
| Tamaño y páginas | 16,9 x 24,8 cm con 232 páginas a color cada uno |
| Precio | 22,95 cada tomo |
| Traducción | Albert Torner |
| Fecha de lanzamiento | 18 de noviembre del 25 |
La edición de Penguin Random House es un homenaje al detalle: cubiertas con texturas que evocan mapas antiguos, papel satinado que hace brillar cada explosión de color. Los extras incluyen bocetos originales, mapas detallados de las colonias y glosarios culturales que enriquecen la inmersión total. Accesible en librerías de toda España y Latinoamérica, este pack es la forma ideal de coleccionarlas.
El peso de la corona: Zuko como eje narrativo

En la primera novela, el Imperio del Fuego y Zuko ganan muchísimo protagonismo. Atrapado entre el deber y su deseo de redención, ve como su reinado se tambalea por diversos problemas tanto internos como externos que ponen en jaque su liderazo. Es un enfoque interesante que nos permite explorar a uno de los personajes que más y mejor evolucionó en la serie dentro de otro ambiente.
El problema llega tan lejos que incluso aparece el fantasma de la guerra, puesto que cada decisión provoca grandes movimientos en las cuatro naciones. Zuko se ve atrapado entre la espada y la pared con su amigo Aang también en una tesitura compleja, dejándonos con varias secuencias en donde la dualidad entre lo correcto y lo incorrecto está más difusa que nunca.
Zuko, aplastado en muchas ocasiones por el peso del trono, duda hasta de sí mismo, monstrándonos su interior de manera más sincera que nunca. Es una manera muy interesante de profundizar en él, puesto que nos demuestra que es un personaje incluso más complejo de lo que parecía de buenas a primeras.

Hasta cierto punto, podríamos decir que se desnuda emocionalmente mientras intenta encontrar el equilibrio entre sus deseos personales, sus deberes como monarca y su amistad con Aang, entre otros personajes. Es por esto mismo que aunque el equipo Avatar sigue teniendo bastante peso, es Zuko quien carga con el peso narrativa de la historia.
Y me gusta, puesto que es algo así como vivir la transición de juventud a madurez a través de un personaje repleto de contradicciones que busca ser mejor persona, pero no siempre sabe como hacerlo. Narrativamente bien diseñado, es cierto que el guion a veces recurre a ciertos convencionalismos o lo ajusta todo de manera demasiado casual, pero funciona.
En La búsqueda, Zuko sigue teniendo mucho peso ya que se construye en torno a su madre Ursa. Desaparecida desde hace tiempo, es —válgase la redundancia— una historia sobre la búsqueda de la misma. Esto simboliza de manera bastante efectiva la idea detrás de las novelas: expandir lo que sabemos de los protagonistas más allá del equipo Avatar.
Una historia sobre la evolución y el paso de la juventud a la adultez

Por su parte, Aang se enfrenta a un nuevo y gran desafío, pues su figura como Avatar provoca conflictos en su seno interior: sus ideales y su moral chocan contra el pragmatismo de las naciones, encontrándose constantemente en un dilema ético bastante complejo de sobrellevar. Por ejemplo, hay numerosos conflictos con una serie de colonias que buscan mayor independencia y él acaba muchas veces en medio de todo.
Su relación con Zuko también cambia, pues ya no son rivales reconvertidos en camaradas: son personas con responsabilidades que tienen una alta repercusión en sus respectivas esferas. Esto provoca ciertos «choques» entre ambos que le dan bastante fuerza a la narrativa general de ambas novelas.
Lo malo es que no siempre funciona como debería, ya que esa transición de «joven» a «adulto» no siempre funciona de la manera en la que debería. Por su parte, Katara saca a relucir su faceta como diplomática con más fuerza que nunca, convirtiéndose una vez más en el timón del grupo incluso en una situación tan complicada.

Lidera negociaciones, ofrece apoyo emocional a sus compañeros y no deja de progresar tanto como persona como sanadora, siendo un personaje cada vez más completo, más complejo y más realista. Por su parte, Sokka sigue destacando en su fáceta, siendo un inventor cada vez más curioso e ingenioso.
Quizá es el que menos da de sí en ciertos fragmentos junto a Toph, ya que aunque también evolucionan, no dan tanto de sí. Esta última sí que tiene algo más de chicha debido a que también se enfrenta a cuestiones algo más burocráticas, pero diría que no llega a la complejidad que manejan Zuko, Katara o Aang.
La evolución de Avatar: conclusiones
En general, podría decirte que La Promesa y La Búsqueda versan sobre la evolución de nuestros protagonistas como individuos. Discuten y se enfrentan entre ellos, pero su lealtad siempre sigue intacta. Chocan debido a que sus ideales no siempre son los mismos, pero la amistad persiste. Lo bueno es que este ‘debate’ que se produce está acompañado de una obra visualmente bastante atractiva.


En general, ambas novelas gráficas son resultas. El trazo es limpio y el coloreado recuerda incluso a la propia serie, dando lugar a un tebeo que entra muy por los ojos. Mezcla bien los tonos y domina el maquetado. En general, es una obra que sobresale en el apartado gráfico, aunque es cierto que esto lo dice alguien que es muy fan de la saga y que disfrutó mucho de pequeño con ella.
Vaya, que no puedo ser realmente objetivo con Avatar: La Leyenda de Aang cuando, además, me encuentro dentro de ese grupo que no terminó de conectar con Korra y se quedó con ganas de más Ang en televisión. Al final, en cualquier caso, también pienso que dentro de mis palabras hay objetividad, puesto que el manejo de las expresiones y los fondos es adecuado.
Si tuviese que ponerle una pega es que algunos diálogos se sienten un poco intrascendentes, que hay secuencias con un ritmo no tan adecuado y que a veces se pierde un poco el hilo. A veces, de hecho, necesita recurrir al texto para explicar circunstancias que no lo necesitan, por lo que el equilibrio no siempre es tan fino como cabría esperar.
En conclusión, las dos primeras novelas gráficas de Avatar: La Leyenda de Aang – La Promesa y La búsqueda me han gustado mucho. No son perfectas, pero el regusto que dejan es muy positivo. Al menos ese ha sido mi caso. He disfrutado con su lectura y he podido disfrutar mucho de ellas aunque la nostalgia a veces me jugase alguna mala pasada.


- La evolución de los personajes. Ver cómo han crecido y siguen creciendo es uno de sus mayores atractivos.
- La mezcla de aventura con algunos toques más políticos que reflejan la posición de sus personajes.
- Lo bien conectados que están tanto con la serie original como entre ellas.
- El dibujo es simplemente precioso.
- El ritmo narrativo general y la evolución de la trama.

- A veces hay ciertos diálogos que sobran o no terminan de cuadrar.
- El ritmo se pierde en determinadas fases provocando picos algo más erráticos.