Dragon Fall es, por méritos propios, una de las parodias más míticas de la historia del cómic español. Allá en su momento sumó un par de cientos de miles de copias vendidas, todo un hito dentro del mercado español. Más por aquel entonces. Ahora, años después, Nacho Fernández ha regresado con su secuela oficial, Dragon Fall Returns, y hoy os queremos hablar de ella en nuestra reseña del tomo n.º 1.
De buenas a primeras, Dragon Fall Returns nos presenta un interesante prólogo (escrito por Isaac Sánchez) que nos abre el apetito para lo que está a punto de llegar. Nos cuenta un poco qué es y qué podemos esperar del tebeo y lo hace con mucho talante.
Tras esto, arranca la historieta, y lo hace de manera muy particular. Si os soy sincero, no leí la serie original, por lo que mi incursión en el mundo de Dragon Fall es la de un novicio en la serie que —eso sí— ha disfrutado mucho (como otros tantos) de Dragon Ball, serie a la que hace constantemente referencia.

En ese sentido, debo confesar que me resultó un poco complejo adentrarme en su universo, aunque se supera con rapidez. Dragon Fall Returns empieza con una serie de bromas que ya nos avisan de qué es lo que nos vamos a encontrar a continuación.
Con un lenguaje que no tiene reserva alguna, un estilo muy directo que no tiene miedo de parodiar tanto la serie de Akira Toriyama como de memetizar el mundo real y una narrativa que rompe abiertamente la puerta entre el mundo real y el del tebeo, no tarda en arrancar.
Reseña de Dragon Fall Returns
Al parecer, todos estos años sin publicar nada sobre Dragon Fall han provocado que su universo se descomponga, pero el autor solo se da cuenta después de que una misteriosa joven le avise. Es así como Nacho y su alter ego dentro del cómic se ponen, más pronto que tarde, a dibujar.


Por supuesto, lo hace fiel a su estilo: con altas dosis de humor. ¿Funciona? Pues la verdad es que sí, ya que Dragon Fall Returns se siente más que una parodia. Tiene personalidad. No se limita a emplear la fama de la franquicia original como argumento, sino que va más allá.
El autor le imprime mucha personalidad, dando lugar a un cómic que realmente se siente único. Sí, es una parodia, pero cuando empiezas a leer, no te quedas con eso. Es el tebeo de Nacho Fernández. Resumir la fuerza narrativa del tebeo solo en este detalle sabe a poco.
Ahora bien, ¿qué podemos esperar del guion y el contenido del tebeo como tal? Para empezar, vais a revivir los eventos de Dragon Ball Super. Tomando como referencia ese día en el que Goku sorprendió a propios y extraños con su look de granjero, Nacho aborda los primeros arcos del manga original.

Muy a la española, y con mucho ingenio, reescribe los eventos acaecidos y les da un sabor rupestre muy singular bien cargado de no pocos chistes que, si os soy sincero, no son de mi estilo, pero cuyo público seguramente los agradezca bastante.
El Dragon Ball más español que te podrías encontrar
Tiene bastantes bromas que tiran de un sentido del humor al que no soy muy afín, pero no significa que sea malo. Simple y llanamente, cada uno tiene sus gustos, y en el mío no termino de casar del todo con esa dinámica. Estoy 100% convencido de que a muchos sí que os encantará, pues en realidad los chistes están bien tirados.
Mezcla bien el universo de Dragon Ball con las particularidades de nuestra sociedad actual y le da un giro muy curioso, introduciendo no pocos tropos realmente llamativos. El guion está bien desarrollado, se ejecuta de manera notable y, en general, el desarrollo del tebeo es bueno.

Para que todo funcione, simplifica bastante —y no lo digo en el mal sentido— determinados eventos. Por ejemplo, no hay pelea entre Beerus (aquí Bilis) y Vegeta (Vegetal), sino que va al meollo de la cuestión y nos introduce muy rápidamente en la saga de Black con no pocos gags en el proceso.
Además, el dibujo tiene mucha personalidad. Dragon Fall tiene un estilo atractivo, visual y gracioso (debo confesar que los diseños y adaptaciones que Nacho Fernández trae consigo me han gustado mucho) que se deja querer desde el minuto 1.
Incluso los personajes que no disponen de detalles tan concretos y representativos en el manga original se distinguen de manera bastante clara y evidente. En otras palabras, el autor combina con acierto la esencia de DB con su estilo propio.
Conclusiones

Como resultado, considero que este Dragon Fall Returns es, esencialmente, un buen cómic. Bien acompañado de una edición de mucha calidad, me ha dejado con sensaciones bastante positivas pese a que —a título personal— no dispone de un sentido del humor que sea muy de mi estilo.
Más allá de eso, es una lectura entretenida que mezcla bastante bien la dualidad mundo real vs. mundo ficticio en una historieta que cumple con buena nota en la mayoría de apartados. Infiero, aunque aquí no puedo afirmarlo, que gustará a quienes disfrutaron del original.
He estado ojeando un poco por aquí y por allá y esencialmente tienen el mismo estilo, pero al no conocerla de primera mano, tampoco os puedo hablar de esta cuestión con la debida propiedad. Dicho esto, y a modo de conclusión, os diré que Dolmen Editorial y Nacho Fernández han hecho, desde mi perspectiva, un buen trabajo.
Bien orquestado, es un tebeo que parece entender bastante bien cuál es su público y en dónde puede hacerse fuerte. Destaco, ante todo, la personalidad del tebeo, puesto que no me parece algo nada fácil de plantear teniendo en cuenta que es una parodia de otra obra. Tiene mucho mérito.


- La personalidad que Nacho Fernández le imprime al cómic.
- Cómo mezcla el universo de Dragon Ball con referencias de la vida real.
- El dibujo: atractivo, con mucho carácter y muy reconocible.
- El ritmo: va directo al grano sin alargarse innecesariamente.
- La edición de calidad, que se nota en el acabado final.
- La sensación de que es algo más que una simple parodia: es su propio tebeo.

- El sentido del humor, que no termina de ir conmigo.
- Alguna broma muy local que puede perder fuerza si no estás en la misma onda.
- Si no conoces Dragon Fall de antemano, puede costar un poco entrar en el tono.