Sin grandes propósitos pero con un toque muy original y a modo de parodia nos llega Kinki Spiritual Affairs Bureau, del que hoy os traemos nuestro análisis. Se trata de una aventura de «terror» japonés protagonizada por una colegiala que tendrá que vérselas con infinidad de espíritus.
Dando un fuerte repaso al lore del terror japonés, en esta historia nosotros somos el peligro, por lo que los clichés y las situaciones disparatadas están más que aseguradas. Dicho de otro modo, aquí no vamos a pasar miedo, pero hemos estado enganchados en todo momento gracias a su original enfoque.
Análisis de Kinki Spiritual Affairs Bureau: exorcismos a base de disparos

La historia se desarrolla en Japón, donde los exorcismos son realizados por funcionarios del gobierno. La protagonista, Mizuki Shiraishi, trabaja como exorcista para la Oficina de Asuntos Espirituales de Kinki. Es enviada a la aldea de Saiga, ubicada en la prefectura de Nara.
Todo con el objetivo de investigar un extraño caso: todos los registros de trances espirituales del lugar han desaparecido de internet. Al llegar, Shiraishi encuentra el pueblo completamente deshabitado y plagado de espíritus ilegales en cantidades anormales, lo que lo lleva a descubrir un misterio aún más oscuro oculto entre las ruinas de la aldea.
Aunque el juego usa pretextos típicos del cine de terror, lo cierto es que el desarrollo de la trama parece más propio de un anime. De hecho, acompañado por un estilo gráfico semi-chebi también cuenta con momentos surrealistas, en especial en los momentos de accion.
De este modo, durante las tres horas y media que dura la aventura nos hemos enganchado de un modo brutal a la trama. Por sacarle un inconveniente más allá del público al que va dirigido, tiene un gran pero. Y es que llega únicamente en inglés, aunque por suerte los diálogos no son tan extensos como parece.
Jugabilidad directa pero simple: machácalos a todos

Tan pronto como hagamos contacto con el primer espíritu comenzará la acción a destajo. Los enemigos, aunque no son infinitos suelen acudir a nosotros en oleadas muy numerosas. De este modo tendremos que acaban con ellos a base de disparos, aunque no es la única forma que tendremos de acabar con ellos. Y es que dependiendo del momento de la historia en el que estemos, usaremos diferentes armas.
Aunque la mayoría de estas son a distancia, otras son cuerpo a cuerpo, como por ejemplo… una lápida. En definitiva, el juego es tan divertido como disparatado, aunque cuenta con varios peros en el camino. La variedad de enemigos es ridículamente baja, y acabamos masacrando al mismo enemigos en las decenas y decenas de oleadas que afrontaremos.
Esto repercute directamente en la variedad de situaciones, ya que el número de armas que disponemos tampoco es demasiado extenso. En definitiva y pese a que es corto, el juego se hace repetitivo, aunque por suerte lo terminaremos antes de que se nos haga pesado. Además, el apuntado está bien ajustado, algo que habla bien de un juego de bajas pretensiones.
Por último, recordaros que apuesta mucho por la rejugabilidad, contando con varios modos de juego. Por eso, aunque es corto, se puede dar otra pasada buscando desafíos más grandes. Eso sí, el 100% así como el platino, es tan simple como terminar la historia. Por eso pensamos que otros detalles tales como coleccionables u objetivos secundarios le habría dado mucha más vida.
Ambientación muy lograda en un apartado audiovisual modesto

Como os decíamos al principio, gráficamente cuenta con un estilo chibi y desenfadado, que recuerda a juegos de Nintendo 3DS. El diseño de personajes es agradable, pese a transmitir la nostalgia de los juegos de terror de verdad. Aunque sin duda si hay algo que nos ha camelado ha sido la ambientación, que si es terrorífica y llenos de detalles al más puro estilo japonés.
Por eso, si te gustan los verdaderos juegos de terror con mucho lore japonés, aquí te sentirás muy cómodo. Además, cuenta con ajustes gráficos exclusivos para la versión de consolas como la posibilidad de jugar a 60 fotogramas.
Por sacar una pega, no cuenta con voces, algo que le resta inmersión al argumento, nos habría encantado escuchar a nuestra colegiala protagonista. Por último, mencionaros que también cuenta con algunas situaciones de fan service, lo que en ocasiones es algo abusivo para la apariencia de la protagonista.
Análisis de Kinki Spiritual Affairs Bureau: conclusiones finales

Kinki Spiritual Affairs Bureau es justo lo que se propone: una aventura desenfadada que hace humor de todo el lore japonés. La jugabilidad es simple pero muy directa y las tres horas y media de duración que tiene se nos pasan volando.
Si bien es cierto, sería mejor de contar con incentivos que alargasen la aventura o animaran a rejugarlo pero mentiríamos si dijéramos que no es una aventura para el recuerdo. Además su historia es entretenida, aunque cuenta con la desventaja de llegar en inglés.


- La propuesta de colegiala exorcista.
- Jugabilidad muy enfocada en la acción.
- La ambientación bien conseguida con el estilo chibi.

- Algo repetitivo pese a ser corto.
- Le faltan elementos jugables.
- Solo en inglés.