La obra de Rumiko Takahashi ya forma parte de la historia. Aunque siga en activo, su nombre perdurará por siempre. Gran parte de la ‘culpa’ la tienen trabajos como InuYasha, manga del que os ofrecemos una nueva reseña tras el lanzamiento de su volumen n.º 17.
Reeditado por Planeta Cómic, la serie regresó hace unos cuantos años, pero todavía queda bastante camino. A fin de cuentas, la serie completa se compondrá de 17 tomos. Hemos superado poco más que el ecuador de la historia.
Es por esto mismo que ya casi que resulta un poco irrisorio seguir hablando de ciertos elementos, pues a estas alturas de la película ya sabemos cuáles son sus virtudes y sus defectos. Por ejemplo, las portadas ofrecen uno de sus puntos débiles, pues a veces están demasiado pixeladas.

Por el lado contrario, la imagen ha ganado en calidad. Es algo lógico, todo sea dicho, ya que la primera vez que se publicó en España fue hace más de 20 años. Tanto ha pasado que corría a cargo de la ya extinta Glénat.
Las cosas han cambiado mucho desde aquel entonces. Véase, por ejemplo, la localización. Aunque corrió a cargo —hasta donde sé— de los mismos traductores, esta también se ha actualizado. Debo confesar, eso sí, que la adaptación del nombre del protagonista como Inu-Yasha es algo que me chirría.
No estoy seguro de por qué se adaptó de esta manera, pero es algo que ni con el paso del tiempo me termina de convencer. Desconozco si es la forma adecuada, pero a mí no me gusta. Más allá de esto, sí que considero que la localización ha mejorado. Está más depurada, al igual que el visionado del manga en general. Los paneles tienen más calidad y el formato kazenban le sienta bien.
Reseña del manga InuYasha n.º 17 | Portada, sinopsis y edición

La búsqueda del último fragmento de la Joya lleva a Inuyasha y compañía a una fortaleza en la montaña. ¡Pero la puerta está custodiada por dos estatuas gigantes y una fuerza que solo permitirá la entrada a los muertos! Mientras tanto, Naraku busca un camino hacia el inframundo y se une a un nuevo demonio, la princesa Abi, que busca la sangre de aldeanos inocentes para curar a su madre. Inuyasha y sus amigos intervienen para detenerlos cuando descubren que Kikyô puede estar involucrada.
| Colección | InuYasha vol. 17 de 30 |
| Autoría | Rumiko Takahashi |
| Género | Acción, aventura, romance, fantasía, isekai, isekai invertido |
| Formato | Rústica sin solapas con s/cub. |
| Tamaño y páginas | 21 x 14,8 cm con 352 páginas en b/n |
| Precio | 16,95 € |
| Maquetación | Planeta Cómic |
| Traducción | Marc Bernabé y Verònica Calafell (Daruma) |
| Fecha de lanzamiento | 21 de mayo del 25 |
| Reseñas | Volúmenes anteriores |
Así pues, con sus más y sus menos, estoy disfrutando mucho de esta nueva edición. Cuando se publicó la original, era tan pequeño que no sabía ni de dónde venía el manga. Solo sabía que los dibujos que echaban por la tele me gustaban, independientemente de su lugar de origen.
Con InuYasha me pasaba lo mismo. Sabía que la serie me gustaba, pero ni me imaginaba que podría haber algo más detrás. Solo lo supe mucho tiempo después y en aquel momento ya era tarde: hacerse con el manga era casi una odisea.
17 volúmenes de constante evolución

Fue por eso mismo que celebré su relanzamiento con una nueva edición. Hasta ahora, debo decir que estoy bastante contento con el resultado en líneas generales. Además, ahora que la estoy pudiendo disfrutar de más adulto con tranquilidad, estoy viendo algunas virtudes que en su momento no detecté.
Si bien es cierto que la trama se siente algo lenta en ciertos momentos y que la narrativa se ralentiza más de la cuenta en determinados momentos, la evolución de sus personajes es un factor a tener en cuenta. Y no solo hablo de Kagome e Inuyasha.
Tanto estos como Miroku, Sango o incluso Sesshomaru han crecido mucho desde su primera aparición. Es algo que se disfruta, pues tiene un carácter muy progresivo. A cambio de ofrecer un argumento un tanto más lento de lo habitual, InuYasha nos da un desarrollo de personajes de gran calidad.
Ahora que hemos alcanzado el volumen n.º 17 y la historia está bastante avanzada, se hace más evidente que nunca. Personalmente, me gusta destacar el caso de Sesshomaru, pues es uno de los personajes que más contrastes ofrece pese a que no sea de los que más aparece.
Kikyo, por desgracia, no destaca tanto en ese sentido, pues sus apariciones no siempre aportan tanto en ella como en la trama. Como elemento disruptor tiene mucho valor, pero su papel como tercer vórtice en el triángulo amoroso entre ella, Kagome e InuYasha solo es una baza para generar disyuntivas narrativas.
Conclusiones

En la trama su presencia tiene peso relativo, y es que sus apariciones siempre traen algún tipo de conflicto bastante interesante. Pese a ello, la historia parece estar en contra de su evolución más allá del amor pasado de Inuyasha. Al menos hasta ahora.
Es un buen recurso narrativo y un personaje con una construcción muy interesante. De hecho, nunca he entendido que fuese tan odiada por muchos cuando en realidad la historia lo pone todo en su contra. Cuando fallece, lo hace habiendo perdido al que podría ser el amor de su vida.
Cuando regresa, no solo lo hace en un cuerpo que no es el suyo, sino que además ve como todo aquello que amaba le ha sido arrebatado. Por eso a veces pienso que Rumiko fue bastante injusta con ella y su historia casi hasta el final, cuando podemos ver un poco su «redención».
Más allá de esto, debo decir que InuYasha me sigue pareciendo un fantástico manga y que estoy disfrutando mucho de su relectura. Era buenísimo en su origen y lo sigue siendo.


- Sigue siendo un clásico entre clásicos. Es historia del manga.
- Los personajes son muy únicos y su concepto de isekai es refrescante.
- La edición es de gran calidad y el dibujo, aunque antiguo, tiene mucho encanto.
- La evolución de los personajes principales, secundarios y antagonistas.

- Sigue abusando de ciertas conveniencias de guion.
- Diversos personajes tienen actitudes algo tóxicas.