Review: Saints Row IV

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Lo que en principio parece una misión cualquiera, acaba con un misil nuclear volando directo hacia Washington D.C, la capital de los Estados Unidos. En un heroico intento de salvar a tu país, te encaramas al cohete mientras tus compañeros se despiden por última vez de ti. Media hora después estás matando alienígenas en una simulación al más puro estilo “matrix”.
Saints Row es un juego de acción pura y dura, y se nota. La historia, que no es más que un pretexto para la acción, nos llevará a través de cualquier situación imaginable que incluya tiros, aliens, robots, naves espaciales y un largo etcétera. Llena de referencias, unas más sutiles que otras, recrea también situaciones absurdas, como el ataque de una lata de refresco del tamaño de la Estatua de la Libertad.
Pero la historia es únicamente un preámbulo para lo que el juego nos depara. Ambientado en un mundo abierto inspirado en la ciudad de Nueva-York, nos dará la oportunidad de ponernos en la piel del mismísimo presidente para librar a la humanidad del yugo de un invasor alienígena, utilizando una variedad apabullante de armas y… ¡superpoderes!

Con la excusa de una simulación fácilmente hackeable, el juego nos otorga poderes sobrehumanos como supervelocidad o telequinesis para convertir un shooter muy dinámico en un caos de láseres, fuego y sangre. Además, explorando el mapa encontraremos clústeres que, por alguna razón, nos servirán para mejorar nuestros poderes reduciendo el cooldown, aumentando el daño, etc. Además, gastando dinero del juego podremos mejorar a nuestro personaje aún más, ya sea aumentando su vida, su fuerza, etc

En el aspecto del sandbox, el juego está bien diseñado, ya que logrará que entre misión y misión principal nos hagamos alguna que otra secundaria, de manera muy natural. Ya sea por obtener la “dubstepadora” o la posibilidad de correr infinitamente, siempre tendremos razones para empezar una nueva misión las cuales, pese a llegar a ser repetitivas, siempre aportan un reto. Además, el mapa está lleno de objetos, tiendas, desafíos, zonas que limpiar, etc. Por otro lado, siempre es una gozada desplazarse por el mapa a velocidades de vértigo con la innumerable cantidad de vehículos, 100% personalizables, que hay.

Además, el juego cuenta con un apartado sonoro magnífico. Con una radio in-game que abarca todos los estilos, se incluyen artistas de talla mundial como por ejemplo “Papa Roach“. Por otro lado, el apartado gráfico no es ninguna maravilla, como es de esperar en un sandbox de este tipo: se repetirán modelados (por alguna canción la calle está llena de sadomasoquistas) y a veces el mundo parece de plástico.

Diría que el juego es altamente recomendado para aquellos que les guste fliparse de vez en cuando pero, seamos realistas, ¿a quién no le gusta liarla parda con una dubstepadora de vez en cuando? Este juego te da la oportunidad de hacer eso y mucho más. Además, el cooperativo puede duplicar la diversión por 10, porque dos tunantes la lían más que uno.

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