Visión cosplayer #3: la mujer en el cosplay [impresiones]

Impresiones sobre la charla referente a la mujer y el cosplay

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Impresiones: la mujer en el cosplay

¡Hola, muy buenas!

Bueno, el artículo de la mujer y el cosplay, de visión cosplayer, llega a su final. La charla sobre la que oscila el presente entrada la podéis encontrar divida en partes aquí (I), aquí (II) y aquí (III). Si preferís leerla en su conjunto, podéis pinchar en este enlace. Presentaciones no serán necesarias, pues —presupongo— si estáis aquí, es porque habéis leído las entradas anteriores… O tal vez no. Igualmente, muy brevemente, os diré que tanto esta entrada como los anteriores hablan sobre la mujer en el mundo del cosplay, sobre la realidad que viven día tras día y de la que, muchos, parecemos no percatarnos.


Comenzaré dando lo que viene a ser mi opinión personal. Por tanto, el presente texto es de carácter subjetivo, personal e intransferible, como quien no quiere la cosa. Las palabras que citaré a continuación son de mi puño y letra, y es algo que quiere bastante claro.

¿En serio?

Cosplay

En primer lugar, no puedo hacer otra cosa más que sentir verdadero asco. Sí, asco. Siento verdadero asco por los sentimientos que una masa anónima es capaz de despertar en una persona y, en este caso, en una mujer, por mera malicia. No entiendo de otra forma la realidad del cosplay: quien hace ese tipo de comentarios, o tiene las conductas narradas en las charlas anteriores, es por malicia, no por desconocimiento. Creo, fervientemente, que aquellas personas capaces de formular ese tipo de comentarios (aquellos que predican la cosificación de la mujer por el tipo de cosplay que lleve), son perfectamente conscientes de sus posibles connotaciones.

No identifico inocencia o desconocimiento en la libido, el dejarse llevar, etc. Por tanto, me resulta una actitud deleznable y condenable. Por momentos, llegué a sentir cómo el estómago me daba un vuelco de lo que me contaban… No pude evitar preguntarme si no era todo aquello evitable. Por desgracia, soy consciente de que, en la actualidad, es muy complicado que la situación revierta. Estamos condenados, por las cualidades de esta nuestra sociedad, a discriminar, atacar y desvalorizar a las personas en base a nuestro juicio de lo que es moral y/o correcto.

No se puede justificar

El cosplay, la cantidad de ropa que una mujer lleva, lo ajustado de su vestido, etc. no justifican ningún tipo de comentario. Cierto es, y no puedo evitar pensar así, que esto es culpa, hasta cierto punto, un poco de todos. Principalmente, los hombres somos los grandes responsables (siento generalizar, pero es más sencillo de explicar así). Somos, a fin de cuentas, los principales consumidores. Somos el mercado a explotar, y en ese sentido me refiero a que siempre tiene mucho más feedback una foto «sexy» (no ahondaré en todo aquello que puede enjuiciarse dentro de dicho término, pues de otra forma no terminaría nunca) que una normal. Es, por desgracia, una realidad, y así lo he comprendido tras esta charla y tras los desinteresados comentarios de algunos conocidos tras leer el coloquio. Asimismo, también existe cierta responsabilidad en quien comercia con esa realidad, o al menos así lo creo.

¿Por qué?

Ahora bien, ¿por qué se tiene que actuar de esa manera? Creo, fervientemente, que cada uno es libre de hacer lo que quiera con su cuerpo. Por tanto, me parece verdaderamente asqueroso lo que la gente puede llegar a hacer. Toda esa gente que intenta propasarse, que busca algo más que una simple foto, que mira a la cosplayer en cuestión como un mero trozo de carne… Al pozo con ellos. Es de ser miserables. Simplemente.

Es acoso. Lo que me han contado, las experiencias que han ido narrando a lo largo de las tres anteriores entradas es puro y simple acoso. No tiene otra palabra. Acoso puro y duro. Es el comportamiento de un atajo de borregos que son incapaces de contener sus babas. Asco, verdadero asco. Hay ciertos comportamientos que, hasta ciertas cotas, no contengan esa malicia; son pocos, eso sí. Si nadie te autoriza a tocar, ¿por qué tocas? Puede sonar gracioso en voz de Amador Rivas, pero no lo es.

¿Por qué mis amigas tienen que sentir miedo al usar un cosplay? ¿Tienen que sentirse cohibidas al llevar un tipo de traje u otro? ¿Por qué la gente tiene que comentar con acritud cómo le sienta un determinado conjunto en un salón del manga? Ahora mismo, mientras escribo estas líneas, siento cómo se me revuelve el estómago al recordar lo que me han contado… me sentí verdaderamente incómodo, impotente, siendo testigo de lo que habían llegado a vivir; y eso que era de forma resumida. Me entristece hasta el punto al que hemos llegado. Además, no es cosa de unos pocos.

Es triste, de verdad

Pensaba, triste de mí, que la generalización a la que se sometía todo este tema era una exageración… qué gran error. Es una realidad fehaciente, una conducta tan común como desleal. No es que sea algo que hacen uno o dos tíos de cada diez, ¡es algo muy común! La gran mayoría parecen haberse sometido a la vulgaridad y la rabia. Es de idiotas, de becerros, y siento ser tan franco, pero me jode. Me jode mucho saber que lo están pasando mal porque no saben controlarse ahí abajo.

Quiero resumir mis últimas palabras, porque estoy francamente enfadado mientras escribo: la cosificación, la sexualización de la mujer en el cosplay, es una realidad. Hay muchos responsables, cierto es, pero… Me parece intolerable que se generen ese tipo de conductas por llevar un tipo de cosplay u otro. Comentarios denigrantes, actitudes invasivas, etc. no pueden justificarse en base a si «enseña o no». Que lleve cierto tipo de ropa no abre una gama de comportamientos. No es un objeto, no es un trozo de carne. Es una persona y, como tal, se la debe respetar sean cuales sean las ropas (ya que hablamos de cosplay) que porte.

Hasta aquí mi diatriba, pues si continuo, temo acabar respirando bilis en lugar de aire.

¡Hasta la próxima!