Review manga: ‘Eyeshield 21’ (2002-2009)

Review sobre el manga de deportes Eyeshield 21

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Sena Kobayakawa

Título: Eyeshield 21

Demografía: Shōnen

Género: Deportes (fútbol americano)

Editorial: Shōnen Jump

Publicado en: Shūeisha

Autor: Riichiro Inagaki (historia) y Yusuke Murata (dibujo)

Formato: Serie manga compilada en 37 tomos recopilatorios

Fecha: 2002-2009

Sinopsis:

Eyeshield 21 nos cuenta la historia de un chico llamado Sena Kobayakawa. Sena es un chico que siempre ha pasado desapercibido y del cual se aprovechaban algunos de sus compañeros de clase. Tras años de escapar y hacer recados, terminó desarrollando una increíble velocidad. Después de ingresar en la preparatoria Deimon, su habilidad es descubierta por Hiruma Yoichi, quarterback del equipo de fútbol americano. Más adelante, al obligarle a ingresar en el equipo como runningback y ocultar su identidad, comienza su aventura en el emocionante mundo del fútbol americano. Es así como se convierte en Eyeshield 21, el runningback de la velocidad de la luz. Junto a sus compañeros de equipo, comenzará su historia de dolor y lucha por la victoria y la gloria.

Eyeshield 21: datos relevantes

Eyeshield 21 es una serie escrita por Riichiro Inagaki siendo este su primer gran trabajo en el mundo del manga. El dibujo, por otro lado, corre a cargo de Yusuke Murata, quien actualmente trabaja en el manga de One-Punch Man. Las aventuras del equipo de la preparatoria Deimon se publicaron durante siete años, en 37 tomos, en la editorial Shūeisha, una de las más grandes del mercado. La revista encargada de llevarla hasta el público fue Shōnen Jump, peso pesado del mercado nipón. Además de contar con una adaptación al anime muy normalita, se emitieron dos OVA relacionadas con algunos de los eventos deportivos más significados del manga. Eyeshield 21 es un manga ya finalizado; es considerado, por muchos, como uno de los grandes mangas de deporte de los últimos años.

Valoración personal: bendito riesgo

Ciertamente, lo de Riichiro fue una apuesta bastante arriesgada. Tradicionalmente, Japón ha sido un gran amante de los mangas de deportes, pero de aquellos que se centraban, principalmente, en el fútbol, el béisbol o, inclusive, el baloncesto. Tras los éxitos cosechado por Slam Dunk, Captain Tsubasa o Major en décadas anteriores, tal vez habría sido más lógico adaptarse a la moda. Inagaki, empero, fue perseverante y decidió arriesgarse.

A decir verdad, aun a pesar de que considero que el género de los deportes ha dado un paso hacia atrás en los últimos años, bien es cierto que la variedad de temas tratados ha sido todo lo contrario. Hemos pasado de un mundo centrado en dos o tres deportes a todo un universo por explorar. El miedo a innovar, actualmente, no parece ser tan fuerte como antaño. Pese a todo, guardó en un lugar Eyeshield 21 por tres simples razones: en su momento, decidió arriesgar cuando no estaba tan de moda salirse de la norma. En segundo lugar, tenía un potencial tremendo y, por último, la gran calidad de su historia y dibujo.

En estos tiempos, es mucho más fácil sacar un manga de deportes y vender. Ya hablé de ello en mi último artículo, el oscuro devenir del anime, pero antes no era así. Un elenco atractivo de personajes no era tan sinónimo de buenas ventas. No digo que un anime de deportes venda solo por tener chicos guapos, mas sé que ayuda. Eyeshield 21 no se aprovechó de esto porque, básicamente, en aquellos tiempos esa realidad no existía. La suerte así lo quiso, pues hoy día podemos disfrutar de un gran manga gracias a esto.

Argumento: superación personal, y algo más

Si hay algo característico de los Spokon es el espíritu de superación, la amistad y el sacrificio. Es un tópico siempre repetido: un equipo que lleva varios años intentando llegar a lo más alto en base al trabajo duro. Eyeshield 21 toma esta formula y la aplica, pero de distinto modo. Acostumbrados a los equipos llenos de carisma y habilidad, nos encontramos una preparatoria que no tiene tradición ninguna. Su equipo solo tiene dos jugadores titulares, y no es el protagonista quien trata de reconstruirlo. El capitán, veterano de tercer año, es quien remueve, junto a su brazo derecho, cielo y tierra.

Huye, huye y conviértete en un héroe

Sena, de buenas a primeras, no quiere ser parte del equipo. Le obligan a jugar, oculta su identidad y tiene miedo. Pronto, pese a todo, termina sintiendo ese gusto por la victoria que todos tenemos. El cordero descubre que, bajo su piel, se esconde un lobo sediento de éxito. Uno de los puntos fuertes de esta historia es la búsqueda de un equipo competitivo y las penurias que sufren en todo el proceso. El protagonista, tal y como suele suceder, no es un genio. Es un chaval muy normal, pero con una cualidad excepcional: su velocidad. Su habilidad de huir, su cobardía, le hacen un héroe en el campo de juego.

Esta idea contrapuesta de cobarde y héroe es tremendamente interesante. Es, en realidad, un engaño, una treta con la cual convencer a nuestro protagonista, pero es efectiva. Es creíble y lógica, y al final engancha. El camino recorrido por el equipo en su totalidad, finalmente, está lleno de éxitos y fracasos, mas todos son interesantes. Se nos consigue presentar una historia lineal (entrenar, jugar, y ganar… o perder) de forma intensa y sorprendente.

Eyeshield 21 es un spokon repleto de clichés del género que, pese a todo, intenta mostrar grandes innovaciones argumentales. El hecho de que el protagonista oculte su rostro al mundo, por ejemplo, es una de ellas. La trama, al final, es un cuenta cuentos que cuenta mucho más de lo que dice en simples palabras. En resumidas cuentas, la historia de Eyeshield 21 merece la pena, y mucho. Tal vez, y solo tal vez, el hecho de tocar el fútbol americano, y no otro deporte, es lo que hace que todo resulte tan novedoso.

Dibujo y paciencia: la evolución de Yusuke Murata

No existe serie que muestre, con mayor consistencia, la evolución de este gran dibujante. Su reconocimiento actual, procedente de One-Punch Man, tiene su origen en Eyeshield 21. De buenas a primeras, nos encontramos un manga cuyo dibujo es, cuanto menos, deficiente. Los trazos son algo inexactos, los fondos no gozan de una gran calidad y, en líneas generales, tiene mucho que mejorar.

Destino, ese niño caprichoso, le tenía, por suerte, reservado un pequeño pasaje por el mundo de los sueños a estos dos mangakas. La serie gozó del tiempo suficiente como para que su dibujo madurase lo suficiente. La historia, siempre muy elocuente y potente, poco a poco fue acompañado por el gran dibujo de Murata. Aquellos personajes, antes planos y sin profundidad, terminaron por convertirse en héroes que se salían del papel. Las grandes jugadas, pases y momentos, finalmente, se erigieron como uno de los principales atractivos de Eyeshield 21.

La paciencia, en este caso, es una virtud necesaria. Los primeros capítulos de este manga no tienen gran calidad, pero era muy típico de aquella época. Véase, por ejemplo, One Piece: ¿Los primeros trazos eran tan buenos como los de ahora? En Eyeshield 21 pasa lo mismo. Necesita de tiempo para madurarse, pero al final no defrauda. Hay determinadas escenas, además, que son, simplemente, sublimes. Uno se termina, incluso, emocionando. Trasmite velocidad, fuerza e intensidad; parece que los personajes tengan vida propia cuando están sobre el campo.

Personajes: superproducción deportiva

Eyeshield 21 fue, probablemente (mas no puedo afirmarlo con absoluta certeza) uno de los pioneros de su género en temas de personajes. Slam Dunk, por ejemplo, poseía un elenco protagonista tremendo. Los secundarios, por otra parte, eran dejados un poco de lado. En Major sucedía más o menos lo mismo, al igual que en Ashita no Joe, Prince of Tennis o Hajime no Ippo (mi favorita) no tanto. Algunos de estos, y así debo resaltarlo, han ido cambiado esta mecánica con el tiempo. Es por eso que no puedo afirmar que Eyeshield 21 sea el precursor absoluto, pero sí que es uno de ellos al menos.

En este manga, empero, lo considero algo vital por la enorme cantidad de grandes secundarios. Dentro del propio equipo de Deimon hay numerosos personajes menos protagonistas que los demás e, igualmente, tienen sus momentos; todos son importantes. A continuación, se nos muestran al resto de equipos. Cada preparatoria tiene sus propias figuras y, en algunas, son varias las figuras que se terminan destacando. Los grandes nombres del manga no se remiten, únicamente, al equipo de Deimon; la rivalidad entre jugadores cobra gran importancia. Series posteriores, como Haikyū!! o Kuroko no Basket son claros ejemplos de los resultados que puede generar esto.

Aunque me gustaría dedicarle el espacio que se merecen, me resulta imposible hablar de todos los personajes. Son muchas las figuras que merecen ser destacadas, pero resultaría imposible hacerlo de manera escueta. Es por ello que, y con no otra intención que esbozar lo que os podéis encontrar, me limitaré a dos personajes: Sena Kobayakawa y Yōichi Hiruma.

El héroe cobarde y el demonio que le perseguía a todas partes

Sena Kobayakawa me encanta por una sencilla razón: su evolución. Se nos presenta a un estudiante de preparatoria tranquilo, amable y algo cobarde. Su delgada complexión y su actitud sumisa le han provocado muchos problemas a lo largo de los años, y siempre han abusado de él. Protegido por Mamori Anezaki, a quien considera su hermana, nunca ha salido del nido. Cuando comienza a jugar al fútbol americano, empero, comienza a cambiar. Va descubriendo, poco a poco, quién quiere ser.

Es un personaje que madura lentamente, como en la realidad, y que va descubriendo cosas en él que no sabía ni que existían. Sena es un personaje realmente agradable a la vista, con un estilo sencillo y un diseño de lo más normal. Es un héroe cobarde, tal y como he resaltado varias veces, y termina asumiendo su papel. Es consciente de que solo tiene un arma: su velocidad. No trata de hacer lo que no puede, y solo consigue cumplir con sus objetivos a pase de sudar sangre. Vive bajo la sombra de Eyeshield 21, un jugador real de quien tomaron su identidad.

Hiruma, el demonio, es uno de los personajes favoritos de la audiencia junto a Sena. Es un joven de actitud agresiva, muy manipulador y con un tremendo arsenal de jugarretas bajo su ser. Es tan astuto como un diablo, y es temido en los campos de juego por su inteligencia. Su oscura personalidad lo convierte en alguien temible y respetado, pero sus compañeros de equipo lo respetan como a su líder. Es alguien a quien merece la pena seguir, y todo lo que se oculta tras él es un verdadero misterio. Es el eje moral de Deimon, y su valor como jugador, estratega y motivador es indiscutible.

[Total:3    Promedio:2.7/5]