Review anime: ‘Yuri!!! On Ice’

Dos opiniones personales sobre uno de los animes más importantes de 2016

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Una serie nacida para hacer historia

Quizá lleguemos un poco tarde para comentar el ansiado y exitoso final de Yuri!!! In Ice, que tuvo lugar hace ya varias semanas. Sin embargo, no queríamos dejar escapar la oportunidad de comentar este popular anime.

Para la ocasión dos redactores de la sección de anime y manga nos hemos juntado para debatir y comentar los distintos detalles de Yuri!!! On Ice. Comenzaremos hablando del éxito que ha experimentado desde sus comienzos y, finalmente, daremos una opinión algo más personal. Sin más dilación, ¡vamos allá!:

La repercusión en el público

No es un misterio decir lo mucho que este anime ha cautivado al público en general. Y es que Yuri!!! On Ice ha hecho historia tal como dice su opening. Si pensamos detenidamente en el tiempo que lleva publicado, podemos ver que no es tanto para la gran cantidad de fans que ha sumado a sus espaldas.

Desde nuestro punto de vista, las razones de este hecho son lo poco que han tenido en cuenta los tópicos japoneses que hay en el anime, y lo diferente en muchísimos aspectos que es a la mayoría de estas series. Y tal es la revolución que ha supuesto su estreno, que se ha creado un fandom la mar de variado, gracioso y dinámico, cosa que no se veía tan fácil en un principio.

Respecto al género deportivo

Y entre esos aspectos mencionados anteriormente, se encuentra la originalidad y creatividad de usar un deporte tan curioso y agraciado como el patinaje artístico. En género deportivo, hay muchos animes que exploran deportes más populares como el fútbol, el baloncesto o el béisbol.

Así, la elección del patinaje artístico resulta del todo acertada para una serie diferente al resto. Además, representarlo tan bien como lo han hecho con Yuri!!! On Ice no ha sido nada fácil.

Victor adolescente compitiendo en el Grand Prix

Pese a las quejas de numerosas personas en cuanto a su animación, consideramos que se trata de una de calidad bastante decente para los estándares actuales. Además, debemos tener muy en cuenta el gran esfuerzo de Kenji Miyamoto, responsable de cada coreografía. A pesar de algunos errores, la serie consigue capturar la gracia y la fuerza de este gran deporte.

Superación y rivalidad como argumentos principales

Si algo no tiene el argumento de Yuri!!! On Ice es simpleza, y aunque muchos lo vean como tal es indiscutible los dos pilares que sustentan al anime: la superación y la rivalidad.

Claramente, en el anime, y más si es de deportes, la rivalidad siempre está presente. Pero en el caso de Yuri!!! On Ice esto es algo diferente. En este caso, se representa como algo necesario, algo que los personajes tienen que aceptar, por diferentes motivos, pese a que muchas veces las diversas relaciones estén de por medio.

La expresión de Yurio lo demuestra a la perfección

Por otra parte, la forma en la que está representada la superación es simplemente sublime. Este aspecto tiene su punto álgido sobre todo en el penúltimo y el último capítulo, cuando varios patinadores se liberan de la presión que han sufrido durante todo el Grand Prix expresando sus emociones a través de sudor y lágrimas.

Yurio nos lo vuelve a demostrar

Opinión personal: Laura Valdés

Yuri!!! On Ice me ha cautivado. Quizá es muy exagerado decirlo así, pero entre tantos matices únicos este anime ha conseguido enamorarme.

Y quiero destacar dos cosas:

La relación de Viktor y Yuri, que si bien no está confirmada del todo, de por sí es preciosa. Puede que sí, que sea una relación homosexual que ha nacido de la admiración y el cariño, lo cual la llevaría a ser la primera fuera de un anime que no es de género yaoi. Pero lo dicho, si así no fuera, el respeto y el amor que sienten y demuestran en cada capítulo como entrenador-pupilo o como amigo-amigo, está fuera de liga (siempre en el buen sentido, claro).

Por otro lado, mucha gente se quejaba de estas escenas, justificando que dejaba de lado el patinaje artístico centrándose más en el amor que en el deporte en sí. Pero precisamente opino todo lo contrario, ese es el punto que lo hace humano, y es tal cual. Yuri!!! On Ice ha conseguido llevar ambos aspectos a la par realmente bien, complementándose entre sí de la mejor manera.

Es muy simple, pero es lo que realmente siento. Desde el primer capítulo, la primera escena, el primer número… Todo. Suena cursi, lo reconozco, pero ya no es solo un buen anime de deportes, es mi anime de deportes.

Opinión personal: Guillermo Ruiz

Desde hace más años de los que me gustaría admitir, he sido un seguidor de los series niponas animadas. Sin embargo, pocas series actuales han conseguido cautivarme de la forma en la que lo hacían antaño. Puede que porque ya no soy el que era o porque el anime no es lo que era. O quizás sea una mezcla de ambas.

En esa especie de desierto aburrido y sin gracia en el que el anime parece haberse tornado, Yuri!!! On Ice sería su pequeño oasis. Un pequeño trozo paradisíaco donde una autora, sin basarse en ninguna obra —lo cual es muy difícil de ver—, ha conseguido crear una de las series más interesantes del pasado año 2016. ¿Por qué?

La valentía de MAPPA

A pesar de su juventud, el estudio MAPPA se ha convertido en uno de mis favoritos en la actualidad. Sus series tienen un estilo bastante particular que se sale de la norma de las series de hoy en día. Así, cuando anunciaron Yuri!!! On Ice sentí buenas vibraciones: primero porque su tráiler me pareció precioso, y segundo porque la idea de un anime sobre patinaje artístico me atraía. Además su estilo de dibujo me resultaba muy llamativo. Por suerte, la serie no me decepcionó —al menos hasta cierto punto—.

En un principio tenemos una serie bastante normal, dentro de lo que cabe. Una joven promesa del patinaje se viene abajo en una final y decide dejar el patinaje. Tiempo después, su vida da un giro de 360º cuando Viktor, su ídolo, se presenta en Japón para ofrecerse como su entrenador. Así, Yuri revive su pasión por el patinaje y, poco a poco, comienza a tener una relación más que amistosa con su mentor.

Una serie muy humana y pasional

Aunque en algunos puntos sigue esquemas del anime —situaciones cómicas, momentos exagerados— no cabe duda de que lo que hace especial a YOI es su humanidad. Es cierto que la construcción de algunos personajes es mejorable, pero la fuerza y la pasión mostradas en esta serie son dignas de elogio. La relación de Viktor y Yuri es realmente destacable, pero tampoco podemos olvidar la relación de ambos con Yurio, el gran competidor de Yuri, y de otros grandes secundarios que, a pesar de tener poco tiempo en pantalla, realmente consiguen hacernos empatizar.

Lo mismo ocurre con la animación. En líneas generales es decente, pero es innegable que en algunos momentos se siente algo chapucera. Aun así, el mimo y el cariño invertido en las coreografías o en la representación de los sentimientos de los personajes son detalles que aprecio y valoro positivamente.

¿Yaoi o simplemente amor?

Uno de los puntos más controvertidos —da pena que sea así, sinceramente— ha sido el homoerotismo de sus protagonistas. Por primera vez en mucho tiempo un anime ofrece una relación entre dos chicos sana, sin sexualizarlos hasta límites risibles como ocurre en algunos yaoi. En YOI se atreven con unos protagonistas ambiguos en cuanto a sus sentimientos, pero que siempre se muestran naturales, sin artificios.

No es una serie para contentar a quienes buscan homosexualidad facilona. Ni siquiera diría que la relación de sus protagonistas es su plato fuerte. Lo que hace a este anime especial y único es su pasión y su amor. Su amor por el patinaje, por la competición, por el aplauso o por la amistad. Sin duda no está exenta de fallos, pero su esencia me ha conmovido. Ojalá en 2017 tengamos más series como esta.

Sinopsis

La historia de la serie se centra en Yuuri Katsuki, que lleva en sus hombros la esperanza de todo Japón para ganar la competición de patinaje sobre hielo del Gran Prix Finale. Por desgracia, este sufre una derrota aplastante. Vuelve a su casa de Kyushu y, por un lado, quiere retirarse, pero, por otro, quiere seguir patinando. Con estos sentimientos encontrados en su interior, se encierra en casa de sus padres. De repente el cinco veces ganador consecutivo del campeonato mundial, el patinador Viktor Nikiforov, aparece ante él. Junto a este está Yuri Plisetsky, un joven patinador ruso que ya está derrotando a sus superiores. Viktor y los dos Yuri aceptan el desafio en una serie de Gran Prix sin precedentes.