‘One Piece’, ‘Naruto’ y ‘Bleach’, la tríada del shōnen (II)

La tríada del manga shōnen. Un análisis comparativo de los llamados sucesores espirituales de 'Dragon Ball', parte 2

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La tríada del shōnen, segunda parte

«Naruto, One Piece y Bleach. Durante mucho tiempo, estos tres shōnen fueron considerados como los más grandes referentes del manga». Con estas mismas palabras, recientemente, comencé uno de mis últimos artículos. Hoy, pocos días después, me dispongo a proseguir —y terminar— con lo que empecé. En aquellas primeras reflexiones, formulé varias cuestiones. Análogamente, centré dichas consideraciones en uno de los tres shōnen anteriormente citados: Bleach. Tras dilucidaciones varias, terminé concluyendo que la obra de Tite Kubo, simplemente, se hundió. Pese a ser, a mi juicio, la mejor de los tres shōnen —en su planteamiento inicial—, terminó cediendo ante la presión comercial.

Hoy por hoy, One Piece parece ser el rey del shōnen, pues ni la sombra de sus más recientes competidores parece inquietar a Oda. Por otro lado, Naruto sigue siendo su más serio contrincante. Poco parece importar que las aventuras del ninja de cabellos rubios hayan terminado, pues su nombre sigue estando sobre la mesa. A continuación, y sin mayor dilación, One Piece y Naruto, los reyes del shōnen actual.

Al igual que hice con el anterior articulo, os aviso… ¡Spoiler a la vista!

Naruto, planteamiento inicial

Naruto

Recuperando lo dicho en anteriores artículos:

A pesar de recurrir a un tema sin gran novedad, su planteamiento resultó muy innovador. Se abandonó la idea del ninja clásico para introducir un concepto algo más complejo. El sistema de las aldeas, y el funcionamiento del mundo, suponían un gran atractivo, pues el equilibro era tremendamente delicado. Tiempos de paz a cambio de una sempiterna guerra en la clandestinidad… Simplemente genial. Su principal protagonista, análogamente, era curioso e interesante. La idea no era demasiado original, pero estaba muy bien planteada sobre el papel.

Ciertamente, Naruto parecía poseer una mayor riqueza que el de sus rivales. De hecho, Naruto logró destacar por encima de sus rivales hasta alzarse con el primer puesto. Durante mucho tiempo se mostró intratable, pero al final terminó sucumbiendo ante su propio peso. La desnivelación de poderes, los fallos de guion o su propio final terminaron por provocar su caída. Pese a todo, logró salvar las apariencias, más o menos, pese a las numerosas críticas que terminó recibiendo. Por desgracia, fue un quiero y no puedo.

Naruto, desarrollo

Podríamos considerar que, inicialmente, Naruto era quien poseía un guion más original. Arrancando del concepto del ninja clásico, se desdibujó todo aquello que creíamos saber. De hecho, la idea del ninja, sigiloso por definición, se limitó a un tipo de especialidad. La política y el funcionamiento de los países, el sistema jerárquico de las aldeas, la división en rangos, los clanesNaruto tenía un mundo tremendamente rico a sus espaldas; probablemente era la serie que más opciones tenía de cara al futuro. Ciertamente, este shōnen poseía la particularidad de poder evolucionar muy bien con el paso del tiempo.

En otro orden de cosas, nos encontramos con nuestro principal protagonista: Naruto. Aunque el diseño inicial del personaje no resultaba demasiado llamativo, bien cierto era que existían elementos tremendamente curiosos. Por ejemplo, la presencia del Kyūbi, habría un sinfín de posibilidades. La existencia de otros Bijū y, por ende, de los Jinchūriki era algo muy llamativo. No se sabía, realmente, cuál sería el camino que recorrería.

Ese toque de misterio, esa gran cantidad de posibilidades, era uno de los puntos fuertes de la serie. De hecho, durante un tiempo fue la serie más aclamada de las tres. One Piece, aunque había visto la luz dos años antes, se vio superada por ambas series. Bleach no tardó en caerse de la carrera, pero Naruto siempre le disputo el trono. Aún, hoy día, son muchos los que se decantan por los ninjas. El debate, en este aspecto, sigue a la orden del día.

Herido. Tocado

Uno del os principales problemas de Naruto es, sin lugar a dudas, el final. Allá en los tiempos de Pain, uno de sus villanos más carismáticos, las cosas ya comenzaron a torcerse. Fuimos muchos los que pensamos que, finalmente, Kishimoto daba el paso. Con la destrucción de Konohagakure no Sato, el futuro se mostraba incierto. El mundo se mostraba tal y como es en realidad: cruel. La sed de sangre, el dolor, la muerte… Aquella masacre era el golpe definitivo sobre la mesa. Sin embargo, todo cambió muy rápidamente. Recurriendo a una de las peores salidas que recuerdo en mucho tiempo, toda la aldea volvió a la vida… Omitiré mis reacciones, pues puede haber niños delante.

Naruto quería ser algo más adulto, algo más serio, pero no. Con Jiraiya, aunque me dolió en el alma, se logró algo muy difícil: hacernos sentir que habíamos perdido a un amigo, pero de verdad. Yo lo sentí muy dentro. El regreso de la aldea, mágicamente, le arrebató gran parte de su dramatismo a la serie. La muerte parecía tener menos sentido, como si fuese un niño jugando con el mando de la televisión. Eso era, por desgracia, solo el comienzo.

Hundido

Con la llegada de la guerra, ciertamente, recuperé las esperanzas. En aquellos momentos éramos muchos los que seguíamos viendo Naruto por ver que pasaba al final… Error. Viajando al más puro estilo RPG, Kishimoto se sacó a un segundo jefe final de la chistera. La historia se volvió muy alocada sin previo aviso. Nada parecía tener sentido: ni los villanos, ni los dioses. Ah, sí, cierto. Naruto y Sasuke, de la noche a la mañana, se convirtieron en verdaderas deidades.

La escena de Gai-sensei, tras darlo todo tras su sacrificio, fue… Un chiste, sí. Así, como si nada, decidió que aquella ley que tanto se nos había remarcado (las Ocho Puertas significaban la muerte) perdió su significado. El problema de Naruto fue que rompió con sus propios esquemas, con sus propios ratios de poder, con sus leyes y, en cierto modo, con su verdadera esencia. Ya no eran ninjas los que luchaban… eran dioses.

One Piece, planteamiento inicial

One Piece

Recuperando, nuevamente, lo dicho en anteriores artículos:

Un mundo gobernado por piratas es, ciertamente, una idea muy básica. De los tres, probablemente, es el manga que concibió una idea más plana. El universo de One Piece se centró en un personaje principal que, de buenas a primeras, no ofrecía nada nuevo. La presencia de las Akuma no Mi, algo difusa al comienzo, trató de introducir un sistema delicado y algo inconsistente. Ingerir una fruta y obtener poderes resultaba demasiado descabellado. La idea inicial, por tanto, me pareció la peor de las tres. De las tres series, es la que mejor ha logrado sobrellevar el éxito.

Su evolución, sin lugar a dudas, ha sido tremenda. El paso del tiempo no ha hecho más que mejorar la calidad de sus historias y, salvo determinados baches normal en cualquier serie de su extensión ha mantenido un nivel muy constante. Los personajes y el universo de One Piece han conseguido hacer algo muy difícil: innovar aun con el paso de los años. Estamos hablando, probablemente, de la mejor de las tres series en cuanto a desarrollo se refiere.

One Piece, desarrollo

Eiichirō Oda, el mejor de los tres mangakas —a juicio propio— mencionados en los presentes artículos. Partió de la peor de las tres ideas, y de la que menos potencial tenía. La historia no daba para mucho, pues se presentaba de forma tremendamente lineal. La búsqueda de un gigantesco tesoro, y el funcionamiento de las Akuma no Mi, no era nada del otro mundo. Sus personajes, en su diseño inicial, eran algo planos. Oda, empero, demostró tener un proyecto de futuro muy serio. De hecho, no tuvo prisa alguna en mostrar los avances de sus personajes. Así mismo, es quien menos acusa uno de los peores males del shōnen: las injustificadas subidas de poder.

Igualmente, terminó por adjudicarse el trono de los shōnen. Aunque sigue existiendo cierta discusión junto a Naruto, el paso de los años terminó por decantar la balanza a favor de los piratas. Ciertamente, Oda logró hacer un gran universo de un pequeño mundo, de una nimia idea cuyo potencial, al menos yo, no supe apreciar inicialmente. No os miento al deciros que, de buenas a primeras, era la que menos me gustaba de las tres. Siempre me decanté más por Bleach y Naruto, pero la cosa terminó por cambiar. El guion, con sagas intermedias tremendamente épicas, mejoró, considerablemente, con el paso de los tiempos.

El desarrollo de la tripulación, la gran originalidad de no pocas Akuma no Mi, el carisma de los personajes que fueron apareciendo… muchos aciertos. Los villanos, por otra parte, siempre gozaron de un gran nivel. Oda hizo que su argumento fuese más sólido que el de sus competidores. De haber presenciado un desarrollo paralelo, la historia, ciertamente, podría ser muy diferente. Tite Kubo demostró no tener interiorizada la historia tan bien como sus compañeros de profesión.

One Piece, el shōnen que se niega a caer

One Piece

Antes de continuar, ¿por qué me he centrado más en Bleach y Naruto? Por dos sencillas razones. En primer lugar, porque estos dos shōnen ya han terminado. Por otro lado, porque considero que son quienes más han acusado el paso del tiempo. One Piece, teniendo en cuenta determinadas salvedades, ha sido la más sólida de las tres series.

A diferencia de nuestros dos competidores, demostró, en casi todo momento, una gran entereza. La historia, de hecho, siempre demostró una gran solidez. Sin necesidad de recurrir a enemigos tremendamente formidables, poderes absurdos o dramas nacionales, lo épico estaba ahí. Como en cualquier shōnen, existen determinados errores destacables. Estos, sin embargo, no lograron minar la calidad del manga. Si os estáis preguntando cuáles son algunos de estos errores, os señalaré algunos de los más recientes.

Errores destacables

Como bien he dicho, One Piece ha sido, desde hace mucho tiempo, una serie que con un argumento muy bien cimentado. Lo que bien es cierto, así mismo, es que a Oda, de cuando en cuando, se le va la cabeza. Tiene fallos, pues es humano, que no dejan, pese a todo, de ser muy reseñables. Un claro ejemplo de fallo en el guion —o así lo considero yo— se encuentra en la saga de Dressrosa¿Por qué no ocultaron a los más débiles dentro de la fábrica de Slime cuando peor estaban las cosas? Vale, lo usaron para enfrentarse a la trampa de Doflamingo, pero… Los gigantes, por pura fuerza bruta, tal vez lo habrían aprovechado algo mejor. ¿Y Barbablanca no tenía una cicatriz en el pecho? ¿Y la operación de Cocodrile?

Son, como ya os he dicho, errores que, pese a estar ahí, no tienen tanta importancia. Hay otro tipo de errores, ya sea de dibujo o argumentales, pero adentrarnos en ellos no sacaría nada, realmente, en claro. A continuación, y para terminar, os expondré algunos de los puntos más destacables entre las tres series. No hablaré, empero, sobre sus argumentos, pues ya lo hice largo y tendido a lo largo de ambos artículos.

Comparativas para tener en cuenta

Shōnen

Dibujo: no hablé de él a lo largo del artículo, pero lo hago ahora. Ciertamente, los tres shōnen han sufrido una clarísima evolución en cuanto a dibujo se refiere. En este aspecto, sin embargo, sí que hay un claro ganador. Se trata de Bleach, pues considero que su dibujo, a lo largo del tiempo, ha sido, indudablemente, el mejor de los tres. Los trazos y diseños de Tite, pese a todo, gozan de una calidad sorprendente.

Power-up: tema controvertido, y el más ferviente aliado de One Piece. Tanto Naruto como Bleach no supieron, realmente, manejar el balance de poder. En las sagas finales de ambas series, fue un verdadero despropósito. Los poderes de Yhwach rozaban lo absurdo, al igual que los power-up de Ichigo. Naruto, Sasuke y Madara protagonizaron una de las peleas más… raras, por decir algo, que recuerdo; Madara pasó de dominar el combate a ser, literalmente, vapuleado en cuestión de capítulos. No fue necesario, siquiera, un verdadero entrenamiento.

Línea de desarrollo: Bleach partía como principal favorita, pese a poseer una idea más trillada (shinigami). El abanico de posibilidades era tremendo, pero el afán comercial terminó devorando la obra de Tite Kubo. Naruto, en un hipotético segundo lugar, era quien ostentaba el mayor potencial. Era, pese a tocar un tema bastante agotado (ninja) la más original de las tres, pues reinventaba su propio concepto. Hasta las sagas finales dominó la escena de forma, al menos, intermitente. Fue la saga final quien terminó condenado su valoración. One Piece fue la que más flojo empezó y, sin embargo, la que más lejos ha llegado. Su estabilidad, su tranquilidad, su saber llevar, han terminado por otorgarle el mando. Existe cierta discusión, pero es innegable que los piratas gozan de una grandísima popularidad.

Conclusiones

Por consiguiente, Bleach es mi favorita (hasta la saga de Aizen), pero la peor de las tres. Naruto, serie a la cual seguí con mucho interés, logró alcanzar la primera posición en más de una ocasión, pero terminó cayendo. One Piece, que nunca fue santo de mi devoción, ha terminado por alzarse con el primer lugar. Recordad, pese a todo, que esta es una opinión subjetiva. Esta última valoración, así mismo, ha sido trazada teniendo en cuenta todo lo expuesto anteriormente. Podría haber realizado un estudio mucho más exhaustivo, pero tampoco quería aburriros con datos y largas historias sin importancia. He preferido, ante todo esto, resumir tanto como he podido.

La pregunta ahora es… ¿Lograrán superar a aquella de quien se dice que suceden, Dragon Ball? Solo el tiempo lo dirá…