Misión:Imposible, Nación Secreta. Espías al límite.

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Este está siendo un gran año para el género del espionaje: a principios de año tuvimos Kingsman y Espías, dentro de poco llegará Operación U.N.C.L.E, la adaptación al cine del clásico cómic español Anacleto y ya como traca final, Spectre. Pero esta misma semana se ha estrenado la quinta entrega de Misión:Imposible (m:i para abreviar), de modo que aquí están mis impresiones.

La saga de m:i ya tiene cinco películas, cada una de mano de un director distinto: Brian de Palma, John Woo, J.J. Abrams, Brad Bird y en este caso Christopher McQuarrie. Cada uno le ha dado su toque personal a sus respectivos productos, y cada uno es impresionante a su manera. Se trata de una saga bastante cambiante. Cada entrega tiene poco que ver con la anterior o con la siguiente. Sin embargo ha logrado mantener un tono más similar en estas dos últimas entregas. Nación Secreta es a mi juicio la segunda mejor, el honor de la primera se lo dejo a Protocolo Fantasma, y el deshonor de la peor a m:i 2.

Pero al tajo. Nación Secreta está recibiendo una cantidad de buenas críticas increíble, cosa que no me extraña. Probablemente estemos ante la más complicada e intrincada de todas las misiones. Con ello me refiero a que la trama está muy bien trabajada, y realmente no es fácil de resumir. En esta película Ethan se separa de lo que queda de FMI para investigar por si mismo una misteriosa organización llamada el Sindicato. El caso se le complica cuando el FBI absorbe lo que queda de FMI y empieza una búsqueda para cazarle. De modo que para poder realizar esta misión a espaldas del FBI, Ethan reúne en secreto a su antiguo equipo: Luther, Benji y Brandt. 

Para que os hagáis una idea, esta es la más trepidante de todas las de la serie. Acción original y muy seguida: saltamos de una pelea a una persecución, de una persecución a otra, luego infiltrarse en tal sitio, etc. Esto proporciona a la película un dinamismo que de algún modo disfraza la trama, o más bien la tapa, lo que puede verse como un fallo, ya que podría distraer demasiado de la trama y hacer que el espectador se pierda. Pero por fortuna tenemos algún que otro momento de descanso para retomar la trama y no perdernos. La acción está impecable: impresionantes peleas cuerpo a cuerpos, en el trailer se ve una persecución de motos (que es lo mejorcito de la peli), tiroteos… Un poco a lo que m:i nos tiene acostumbrados. Se echa de menos algún momento tipo edificio Khalifa de Protocolo Fantasma, en el que sientes que el peligro es real (ya que en el único momento en el que sientes miedo por el personaje, desgraciadamente se notan bastante los efectos especiales), pero se perdona.

Cabe destacar que los personajes están pero que muy bien desarrollados: tenemos al siempre genial Simon Pegg como Benji, personaje muy resultón que ya salió en m:i 3 y Protocolo Fantasma, y mi favorito de la saga que vuelve de entre los muertos, Vign Rhames como Luther, un informático “badass”, cachas y muy molón. Se agradece su retorno a la saga.

McQuarrie hace un buen trabajo de dirección y cámara. Las escenas de acción están rodadas como pocas pelis lo hacen y logra mantener un ritmo vertiginoso durante todo el film. En general un buen producto, entretenimiento espectacular e inteligente, sin embargo si nos ponemos a comparar, quizás sea mejor Kingsman que ésta. Eso lo dejo a juicio de cada uno…