Fahrenheit 451, Ray Bradbury

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¿Qué decir del placer de coger un buen libro, sentarse con él, pasar las horas entre sus páginas? ¿De soñar, de vivir mil vidas, de desconectar? ¿Os gusta, verdad? Ahora imaginad que vuestra biblioteca preferida esta quemada, que vuestros libros son un delito grave. Bienvenidos a la distopía Fahrenheit 451, de Ray Bradbury.

Título: Fahrenheit 451
Autor: Ray Bradbury
Editorial: DeBolsillo (2015)
Género: Novela distópica pura

Ray Bradbury…

Ray Bradbury nació en 1920 en Illinois, Estados Unidos. Desde pequeño se aficionó a la escritura y a la lectura, formandose de manera autodidacta en la biblioteca pública de su barrio.

Su carrera como escritor comenzó con la venta de sus primeros cuentos a revistas. En California escribió sus obras más famosas, Crónicas MarcianasFahrenheit 451, sin embargo tambien es autor de novelas policas, realistas, costumbristas… además de ser guionista en diversas películas y series de televisión.

Ray Bradbury

Murió a los noventa y un años en Los Ángeles.

Como curiosidad, un asteroide (9766) se llama Bradbury en su honor. Pese a que es considerado un autor de ciencia ficción, el siempre se llamo a sí mismo autor de fantasía, siendo para él su única novela de ciencia ficción Fahrenheit 451. 

Fahrenheit 451…

Tal y como la nota inicial del libro aclara, 451 grados fahrenheit es la temperatura a la que los libros comienzan a arder. Este dato que a priori podría resultar irrelevante, nos da una pista del argumento de Fahrenheit 451.

Ray Bradbury sitúa la acción en un futuro no muy lejano en el que ser feliz es una obligación, y todo aquello que te impida serlo esta prohibido. Pensar no suele traer la felicidad, por supuesto, por lo que haga al ser humano pensar demasiado es ilegal. Así, los libros, fuentes de conocimiento y pensamiento, son ilegales.

Montag, el protagonista de esta distopía, es un bombero encargado de quemar libros por orden del gobierno pues desde hace muchos años, los bomberos se encargan de prender fuego en vez de apagarlo. Cada vez que salta la alarma, Montag debe ir a la casa de un desconocido y disparar su lanzallamas.

Un día, la quema de una biblioteca y el posterior encuentro con una joven vecina le hacen replantearse su trabajo, su modo de vida artificial y todo el sistema que sustenta el gobierno. Montag entra entonces en un conflicto moral: ¿debe salvar los libros o hace bien en quemarlos, tal y como lleva haciendo durante décadas? ¿Es la vida que lleva natural? ¿Por qué ya no puede ser feliz? Y toma una decisión que le cambiará del todo la vida.

Fue llevada al cine por François Truffaut en 1966, y HBO prepara llevarla a la pequeña pantalla en 2018.

En mi opinión…

Fahrenheit 451 cumple perfectamente todo aquello que se espera de ella. Una distopía incluso más temida que cualquiera orwelliana, reflexiones filosóficas que darán mucho que pensar al lector, un canto al libro, al libro como objeto, no al libro como historia, un protagonista antihéroe que duda, teme, siente y a veces fracasa…

Fue inevitable para mí el leer el libro y pensar que quizá se este volviendo demasiado real, además. El hecho de que la mujer de Montag, Mildred, necesite de la compañia de seres electrónicos porque no es capaz de relacionarse de una manera sana con ninguno de carne y hueso, de la necesidad de un constante ruido de fondo para no pensar; el hecho de que la vida y la muerte solo sean importantes si tratan de alguien cercano, de la censura imperante en un Estados Unidos que manipula los medios para hacer la guerra a su antojo… Fueron elementos que no me resultaron dificiles de extrapolar a mi propio mundo. Quizá ahí radique parte de su encanto.

En cuanto al estilo, Bradbury sabe escribir, y lo demuestra de manera ejemplar. Juega con el lenguaje para no solo ser plástico a la hora de narrar, si no crear sensaciones dificiles de ignorar. Así como sus diálogos, que lejos de ser meros acompañamientos o resultar artificiosos, son totalmente claves para comprender del todo la distopía que se nos presenta. Los personajes son completamente diferenciables unos de otros, con unas personalides del todo reales. La evolución de Montag, ampliamente disfrutable.

Por poner alguna pega a Fahrenheit 451, quizá el final no sea de todos los gustos; y es que a partir de la tercera parte del libro la historia se acelera bastante y puede dar la sensación de un final temprano y precipitado. Pero, como dijo Bradbury: el destino es “recorrer espacios infinitos y padecer sufrimientos agobiadores para concluir vencido, contemplando el fin de la eternidad.

Puntuación: 8.7/10